Comienza la Aventura

Por fin estamos en Ushuaia, pero llegar hasta aquí no ha sido fácil. No sólo por el eterno viaje, que ya os contaremos, sino por los preparativos que  conlleva. Aquí os dejamos un video para que os hagais una idea. Un beso a todos!

Feliz Navidad 2010-2011 con fotitos del orfanato de Camboya


Hoy queda un mes justo para que nos vayamos. Un mes! Casi ni podemos creerlo. Y aunque nos parece mucho sabemos que es poco y que en realidad, pasa rápido. Sobre todo porque tenemos por delante la Navidad, con todas las reuniones familiares que eso conlleva. Y a nosotros las reuniones familiares nos flipan, nos encantan. Y aunque este año falta mi abuela por primera vez, y ella era muy importante para mi y el alma de todas las reuniones, intentaré sentirme afortunada por todo lo que me rodea, que no es poco.

Viaje por América 2011: Nos vamosssssss!!!!!!

Uf!!!! Por fin volvemos a tener billetes para marcharnos! No podemos creerlo aún, estamos tan tan felices que estamos histéricos. Sobre todo yo, la verdad, que ando de los nervios y estoy más irritable. Menos mal que Pablo sigue siendo paciente y me soporta en estos días con el alivio de pensar que, en cuanto nos marchemos, el relax vuelve a invadir nuestros cuerpos. La verdad es que todo me parece más fácil que la primera vez, no creo que haya que preparar tantas cosas ni nada de eso y veo que al final el tiempo pasa volando y no es para tanto. Pero ya he aprendido que cualquier imprevisto puede cambiar todos tus planes de un minuto para otro y eso si que me da miedo. Pero bueno, confiamos en que todo saldrá bien y que podremos concluir nuestro viaje con total normalidad.

Y a dónde hemos decidido irnos en esta ocasión? Pues a Sudamérica. Sólo conocemos Ecuador en esa zona así que la teníamos pendiente y estábamos deseando ir. Tampoco queremos ver muchas cosas, no nos importa ver menos pero queremos ir tranquilos, muyyy relajados. Que si llegamos a un sitio y nos gusta podamos quedarnos sin prisas, hasta que el cuerpo nos pida seguir adelante. Ese es el plan, que no hay plan, y eso es lo que mas me gusta!!!! Definitivamente salimos el día 18 de enero y nuestro primer destino es Ushuaia, la ciudad más al sur de la tierra, en Argentina. Poco a poco iremos subiendo por Argentina, Chile, Bolivia, Perú… lo que vaya surgiendo. 

Respecto al dinero pues bueno, como nos matan las ganas de irnos pues tampoco hemos esperado a ahorrar demasiado, así que vamos con el presupuesto muy justito. En principio volveremos a finales de septiembre o  principios de octubre, pero si el dinero se nos acaba antes, pues volveremos antes. Así que esta vez me veo yendo mucho más cutre, que Argentina es caro y como nos dejemos ir me veo tipo Pekin Express, pidiendo alojamiento y comida. Menos mal que siempre se dice que los argentinos son muy hospitalarios. Aprovechamos desde aquí para pedirle a nuestros lectores de Sudamérica (sabemos que hay muchos, sobre todo de Argentina), que si alguien tiene sitio en su casa y quiere acogernos alguna noche pues que estaremos encantados y agradecidos, y prometemos cocinarle algún plato típico español!!! Jeje. De momento tenemos a nuestro boludito favorito y a nuestra amiga Eugenia a los que visitar. Y además coincidiremos en ruta con otra pareja que comienza su vuelta al mundo por el mismo sitio que nosotros y en la misma fecha, así que podremos disfrutar juntos algún día seguro, o al menos eso esperamos.

ASÍ NOS HEMOS QUEDADO DESPUES DE COMPRAR LOS BILLETES

De frikis y otras cuestiones...


Cada mañana me despierto antes de que se haga de día. Por un segundo dudo de quién soy: soy hija de la Baronesa Thyssen? De la Presley? O soy la hermana de Paris Hilton? No, creo que soy Elena Toscano. Miro a mi alrededor, veo mi cuarto, mis fotos, el armario, mis libros… cada vez estoy más segura de que soy Elena Toscano. Entonces miro a mi lado y veo a Pablo, con la boca abierta y roncando: definitivamente soy Elena Toscano, ya no me cabe ninguna duda, y en breve va a sonar el despertador y voy a tenerme que ir a trabajar. Ha sido sólo un sueño, no soy rica!!!! Aunque cada noche me esfuerce en soñar que soy rica y no tengo que trabajar y me puedo dedicar a viajar por el mundo no es más que un sueño, toca trabajar para ahorrar, y así poder volver a irnos de viaje. Ay que pena… y entonces empiezo a teorizar sobre la vida y a intentar arreglar el mundo: que mal nos lo hemos montado los pobres mortales, de 7 días de la semana trabajamos 5 y sólo descansamos 2.

Cuando fuimos a Ecuador en el año 99 a trabajar para una ONG


Como pasa el tiempo... Hace solo unos 3 meses que volvimos, y os juro que parece que hace tres décadas! Por aquí todo empieza a parecerse cada vez más a la realidad, cosa que no me mola nada de nada. Elena en su currelo. Yo, como dice un compañero mío, "salvando vidas", jejeje. Y los dos nos sorprendemos muchísimas veces pensando en cuando estuvimos aquí o allá, en tal ciudad o en tal hotel, comiendo esta o esta otra comida... Realmente es demasiado pronto para dejar de pensar en eso, creo yo.

 Y mientras devoramos recuerdos, no paramos de darle vueltas al futuro, a dónde será el próximo viaje, y sobre todo, ¿cuándo? Bueno, eso Dios dirá... pero por favor, dilo pronto!!!

Jejeje. De todas formas ya lo estamos materializando en nuestras cabezas y poco a poco le vamos dando forma, pero de eso nos ocuparemos un poquito más adelante en el tiempo.
Para amenizar la espera me dispongo a contaros una de las anécdotas más divertida, rocambolesca y única que nos ha pasado en uno de nuestros viajes. Porque muchas veces nos han pedido seguidores del blog que contemos anécdotas de otros viajes y claro, con 15 años que llevamos juntos y viajando pues nos han pasado muchísimas, y algunas de lo más increíbles. Así que con varias entregas os iremos contando algunas, así se os hacen más leves las mañanas de trabajo.

Sucedió en Ecuador en el año 1999, el primer viaje que Elena y yo hacíamos juntos al extranjero desde que empezamos a salir en el 95. Después de pasarnos todo el invierno trabajando cortando y pelando cables para la empresa del padre de Elena, y de trabajar en el telepizza porque éramos estudiantes universitarios, nos fuimos los 3 meses de verano a trabajar como voluntarios a un hogar de niños en Lago Agrio, una pequeña ciudad en el oriente del país, en la zona de la amazonia ecuatoriana.

Allí vivíamos en una misión carmelita, en una casita con 4 curas encantadores que nos hicieron la vida muy fácil y con los que nos reímos de lo lindo. Nosotros no somos creyentes, y para nada hemos sido nunca practicantes pero aquellos curas nos hicieron creer en otra iglesia, en toda esa gente que vive dedicado a los demás hasta las últimas consecuencias. Viviendo con lo mínimo, con lo puesto. Aprendimos mucho de ellos, fue una experiencia increíble. Pasábamos los días organizando el archivo de la pastoral. Los curas querían buscar la partida de nacimiento de los indígenas o inscribirlos en cualquier parte para que pasaran a "existir" en alguna parte y así legitimar su existencia y su presencia en la selva y que el estado no se las quitara. El Estado intentaba expropiar y privatizar las tierras de la Amazonía ecuatoriana en las que estas comunidades indígenas habían vivido desde siempre. Ellos intentaban que se les concediera la propiedad de las mismas en las que habían vivido desde tiempos ancestrales. Y ahí trabajábamos nosotros, pasando a ordenador nombres y nombres de personas tan extraños como "aspirina", no es broma, una chica se llamaba así. Otros muchos ratos los pasábamos en el hogar de acogida en el que vivían 15 niños esperando ser dados en adopción o reintegrados en sus familias de origen.

 AQUI ESTABAMOS EN EL ARCHIVO DE LA PASTORAL PASANDO LAS PARTIDAS DE NACIMIENTO JUNTO CON NEREA, UNA COMPAÑERA DE UNIVERSIDAD QUE VINO CON NOSOTROS

Lo que nunca se cuenta de un viaje de vuelta al mundo

Hola a todos.
Desde que volvimos de Australia no habíamos vuelto a escribir, y es que esto de la vuelta supone una desorientación vital que no os podéis ni imaginar. Llevamos aquí casi 2 meses, pero parece que llevemos años, y entre las revisiones de Elena y otros asuntos que nos han tenido liados, hasta ahora no hemos comenzado a sentir eso que todos los que dan la vuelta al mundo comentan a la vuelta: La MEGA-MAXI-HIPER-DEPRESIÓN POST MEGA-VACACIONAL. Nos sentimos extraños en nuestra propia tierra y nuestra propia casa, que por cierto, no hemos recuperado hasta hace unos días, cuando se fueron las australianas que teníamos de intercambio de casa.
Ya hemos empezado a trabajar los dos… Ayy!!! Ya no nos acordábamos de lo que era esto, despertador, calor sofocante, horario estricto…

Si es que casi casi se nos olvida que trabajamos para vivir, y no al revés. Tras este viaje está claro que hemos nacido para que nos toque la lotería y seguir viajando sin parar. Echamos de menos todo, no solo lo bueno, también lo malo, léase: 

Comer todos los días arroz y frijoles en Guatemala durante 3 meses. TODOS los días.

Que ver y hacer en Sidney , Bondi Beach y las Blue Mountains


Los últimos 8 días los hemos pasado en Sidney, y en ese tiempo hemos descubierto que 8 días no son nada, es imposible conocer esta ciudad en una semana. Sidney es una ciudad maravillosa, increíble, de esas que te enamoran a primera vista, de esas en las que piensas que podrías vivir sin problemas.
Llegamos a medio día y Peter, nuestro siguiente intercambio, nos estaba esperando amablemente en el aeropuerto para llevarnos a su casa, en Hunters Hill. Este intercambio lo haremos con Karen, la esposa de Peter, y su hija Alex. Las dos van a pasar un mes y medio en nuestra casa aprendiendo español en una academia. Este mismo tiempo íbamos a pasar nosotros aquí en la suya, aunque al final, por circunstancias de la vida, no haya podido ser. Pero hemos disfrutado 8 días de una casa increíble, preciosa, decorada toda blanca, con espacios muy amplios y todas las paredes de cristales, una verdadera pasada.

Y en un barrio residencial lleno de inmensas casas y junto al mar, delante de un puerto en el que, casi todos los vecinos, incluido Peter, tienen su barco.
LA CASA DE KAREN Y PETER

Cairns, la barrera de coral y la selva tropical


Cogimos nuestro cochecito de alquiler el día 15 para irnos hacia el aeropuerto de Brisbane. Como íbamos con tiempo decidimos parar en un pueblo que había por el camino y que tenía un mercado de artesanía y comida precioso. De nuevo un sitio muy hippy, con gente de todos los estilos, una gozada. Y claro, como no podía ser menos allí nos volvimos locas con los puestos y nos pasamos un poco de hora.

Desde Brisbane a Byron Bay por la Gold Coast

El día 8 de mayo volamos de Melbourne a Brisbane en un vuelo de la compañía Tiger que estuvimos a puntito de perder gracias a que el chino que había en la ventanilla no me dejaba facturar sin que Pablo, que había ido a devolver el coche de alquiler, estuviera de cuerpo presente. Y faltaban 10 minutos para cerrar la facturación así que lo di por imposible y empecé a buscar con los ojos un sitio confortable donde dormir en la cutre terminal de la compañía mientras me acordaba de los antepasados del chino y me juraba a mi misma que nunca más saldría con el tiempo tan justo (algo que realmente nunca cumpliré). Pero justo cuando estaba facturando la última persona, y como si de una película de Indiana Jones se tratase, apareció Pablo. Y nunca lo he querido tanto tanto como en ese momento, uffffff que alegría tan grande verlo entrar en la terminal, como a cámara lenta, mientras el último minuto se agotaba en el reloj de aguja de la puerta...

Cosas que ver en Melbourne y los Doce Apóstoles

Por fin, y después de tantas y tantas vicisitudes y malos ratos, el 29 de abril volvimos a coger las maletas y a lanzarnos a la aventura. Por motivos personales hemos tenido que adelantar la vuelta, así que sólo estaremos por tierras australianas un mes, hasta el 29 de mayo que volvemos a Sevilla. Pero, a pesar de todos los contratiempos que han surgido en este viaje, intentaremos disfrutar al máximo de este mes que la vida nos ha regalado.

Y con la mezcla de sentimientos producida por todo lo pasado nos metimos de nuevo en un viaje de 28 horas puerta-puerta, es decir, desde que salí de mi casa hasta que llegué a la camita de mi destino. No son tantas porque, por suerte, en todo el viaje sólo contábamos con media hora de escala, más el tiempo de ave y espera en Madrid, claro. Las horas de avión fueron maravillosas, no sólo porque Qatar es una de las mejores compañías, sino porque los dos vuelos estaban tan vacíos que pudimos ir tumbados cada uno en una fila de 4 asientos ¿qué os parece? Pues que con una dormidina en el cuerpo y tumbadita con 4 almohadas y 4 mantitas dormí unas 16 horas, el resto las pasé leyendo, viendo pelis como avatar que no me gustó nada, o comiendo, todo un gusto vamos.
La única pega es que se les ocurrió incluir en el menú una tapita de hummus, por eso de que son árabes y se ve que el hummus les mola, pero claro, el hummus tiene sus consecuencias...vamos que la paleta de olores que adornó el viaje hizo trabajar a nuestra pituitaria sin descanso. Y nosotros diciendo burradas todo el camino al respecto de los olores que provenían de todas las direcciones, y ya cuando llegamos nos dice la señora del asiento de delante: ay pero si sois españoles! Yo soy de Costa Rica. Vamos que la tipa nos escuchó largar por la boquita lo que no hay en los escritos, así que nos hicimos un poco los locos y nos pusimos a leer rápidamente.
Tenemos que decir que sobrevolar Australia en un día despejado es una pasada. Entramos por la costa oeste y pudimos ver desde el cielo el mar azul chocando contra las rocas. Y luego un país rojo, un inmenso desierto rojo vivo que atravesamos durante horas, sin absolutamente nada, fue increíble.
Llegamos a Melbourne a las 9,30 de la noche. Los 8 días en esta ciudad los íbamos a pasar en casa de un matrimonio que muy amablemente nos había acogido para que nos quedáramos con ellos en su habitación libre. Ya no podíamos volver al intercambio que tuvimos anteriormente en esta ciudad porque habían cambiado sus planes, así que buscamos otro de urgencia y no encontramos ninguna casa libre con tan poco tiempo, pero sí a este amable matrimonio que nos invitó a quedarnos con ellos durante los días que quisiéramos. El día antes de volar nos mandaron un mail diciendo que habían tenido un problema familiar muy grave y que volaban ese mismo día a Nueva York para estar con su hijo, así que nos dejaban la llave debajo del banco que hay en la entrada de la casa y podríamos disponer de ella para nosotros solos sin problemas. De forma que cuando llegamos al aeropuerto nadie nos estaba esperando con un cartelito que pusiera “ELENA Y PABLO”, con lo que eso gusta cuando uno llega a un sitio tan lejano. La forma más barata de trasladarse al centro es un autobús a 12 euros por persona pero claro, ¿como ir luego de la estación central hasta la casa? Pues un par de tranvías y listo.
Llegamos a la casa pasadas las 11 de la noche y vimos que las luces estaban encendidas, así que nos acercamos sigilosamente y llamamos al timbre. Nadie respondió y entonces a Pablo le tocó la tarea de tumbarse en el suelo y palpar con la mano la parte inferior del banco para encontrar la llave. Menos mal que no pasó ningún policía por allí que si no a ver cómo le explicas que estás de intercambio y que el dueño está de acuerdo con eso que estás haciendo. Entramos en la casa diciendo "Hello" muy fuerte y mirando con cara de sospecha. Pero no había nadie. El matrimonio había dejado las luces encendidas porque sabían que llegaríamos de noche y que nos pareciera más agradable. La casa es inmensa, tiene dos plantas, llena de ventanas, 3 dormitorios, un patio trasero con panal de abejas y huerto... muy completita vamos. Y justo en la esquina del precioso jardín botánico, un parque maravilloso, a 23 minutos andando del punto más central de la ciudad. Y es muy tranquila y silenciosa por la noche, tanto que cuando me acuesto no puedo dormir porque escucho mis células dividirse (si, ya se que es de una peli pero es tan exagerado, como yo, y tan gracioso que no me he podido resistir a ponerlo).

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LA CASA VISTA DESDE EL EXTERIOR