Limpiando váteres en Bali



Vuelta a hacer maletas y vuelta a limpiar "váteres" con lejía. Esta es la situación en la que nos vimos envueltos ayer... una vez más.

Todo empezó hace 4 meses, cuando llegamos a Bali y empezamos a buscar casa.

¿Os acordáis de que encontramos una casa muy grande con varios dormitorios para alquilar? Le pagamos al colega un año entero de alquiler por adelantado.

Pues después de dos días limpiándola como si el espíritu de mi abuela Alfonsa me hubiera poseído, decidimos decirle al tío que o arreglaba ciertos desperfectos o no la queríamos.

Y el colega prefirió devolvernos el dinero no sin quedarse con 330 euros de comisión por las molestias. Imagino que serían las molestias de tener dos personas limpiando su casa dos días completos.

El caso es que tuvimos unos días de bajón. No sabíamos aquel 25 de febrero, que en breve pensaríamos que era lo mejor que podía habernos pasado.

Seguimos buscando y encontramos una casita muy molona, con una piscina compartida con otras dos casas y vistas preciosas a los arrozales. Pagamos tres meses por adelantado y ahí hemos estado hasta ayer.

Ayer 27 nos cumplía el contrato y había que decidir si ampliarlo o cambiar de casa.

Y siendo como somos personas de culos inquietos, y estando como están los precios a la mitad por culpa del Coronavirus, decidimos probar suerte y buscarnos una casa con piscina propia. Que si la piscina es compartida no te puedes bañar en pelotas cuando te apetezca. Y eso en un sitio donde siempre es verano mola un montón.

Así que encontramos una casa inmensa a estrenar, con 3 dormitorios y 3 baños, y un salón-cocina al aire libre dando a la piscina, solo un poco más cara que la casa anterior: 554 € al mes con todo incluido: agua, luz e internet.

Pues en 24 horas estaban los tíos haciendo maletas, limpiando váteres y colocando cosas. Y ya estamos instalados.

casa en bali

Y una vez más el universo nos ha demostrado que todo pasa por algo. La casa primera se fastidió, y a ver qué sería de nosotros con una casa inmensa y carísima sin poder alquilar las habitaciones por culpa del coronavirus. Y es que en Bali no queda ni un guiri, solo gente que vive aquí por unos meses o años.

Y la suerte fue también alquilar la segunda casa por solo 3 meses. Otro punto de buena suerte.

Y haber encontrado esta casita para nosotros, super punto para el universo. De momento aquí nos quedamos. Y de momento, ya nos hemos dado el primer baño en pelotas.

¡Viva la isla de los Dioses!
La aventura de Pablo y Elena Web Developer

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