Visitar Fiji recorriendo las Yasawas


Empiezo este post haciendo referencia a una curiosidad que hemos visto por aquí, y es que es fácil encontrar mapas que están al revés y con el centro en Nueva Zelanda. La verdad es que es otra forma de ver el planeta muy interesante, porque estamos acostumbrados a ser el centro del mundo y bueno, hay que pensar que hay hasta quien no sabe que España existe.
UN MAPAMUNDI CON OTRO PUNTO DE VISTA. LOS NOMBRES DE LOS PAÍSES TAMBIÉN ESTÁN ESCRITOS AL REVÉS.

Como no podía ser de otra forma titulamos este post BULA!!!! el saludo de los fijianos, que significa Hola y con el que todo el mundo te recibe con una gran sonrisa. Llegamos a Nadi, la capital de las islas Fiji, a las 4 de la tarde en un vuelo de 3 horas desde Auckland. Nada más bajarnos del avión notamos que habíamos cambiado completamente de registro: calor pegajoso, palmeras, mujeres con flores en el pelo y una gran sonrisa, música por todas partes. Oh Dios mio, esto es el paraíso!!! nos pusimos en modo “playa” y en un momento estábamos más que integrados en el paisaje. En el mismo aeropuerto preguntamos en una tienda de Vodafone si en las islas pequeñas tendríamos cobertura y el chico nos dijo que dependía de la isla y de lo que nos alejáramos de la isla principal, pero que generalmente sí que tendríamos cobertura. Así que sobre la marcha, y por 2 euros, compramos una tarjeta prepago para que nuestros padres pudieran llamarnos cada vez que les diera el telele de “dónde está mi niña”. Teníamos reservado un hotel para esa primera noche y tenían transporte gratis al aeropuerto así que nos dijeron dónde paraban los minibuses de los hoteles y allí esperamos a que vinieran a recogernos a nosotros y a varios guiris más. El hotel Smugglers Cove está a pie de playa, con una piscina muy agradable, un restaurante lleno de velitas y, por 38 euros la noche, incluye el desayuno y habitación con baño y aire acondicionado.
EL HOTEL SMUGGLERS EN NADI YA ATARDECIENDO
Al día siguiente nos marchábamos para las islas y nos habían dicho que lleváramos todo lo que necesitáramos y bebidas, porque luego allí no puedes comprar nada y las bebidas son caras. Así que nos fuimos con un trabajador del hotel que salía en aquél momento y nos dejó en el mayor supermercado de la ciudad, que no se yo cómo explicarlo, pero que sería algo así como un ALDI venido a menos. Pero los precios eran increíblemente baratos y compramos champú, muchos paquetitos de galletas, repelente de mosquitos, varias botellas de agua y un par de gafas y tubos de snorkel por 7 euros el juego. Volvimos al hotel ya a la hora de la cena y, por 6 euros por cabeza, nos pimplamos un plato de pollo a la brasa con puré de patatas y verduritas con reducción de vino que nos quitó el sentío, ufff con lo hartos que estábamos de la comida basura de Nueva Zelanda. En el hotel nos dijeron que podíamos dejar las maletas allí mientras que estábamos en las islas así que decidimos agrupar toda la ropa que íbamos a necesitar en una de ellas (bañadores, camisetas de manga corta, pantalones cortos, chanclas y el neceser, poco mas) y sobrecargamos la otra para dejarla allí hasta nuestra vuelta.
En Fiji hay muchos grupos de islas, hay cientos de ellas, por eso debes decidir a cuáles quieres ir. Con 16 días por delante tampoco podíamos pretender ver todo, así que nos decidimos por las Yasawas, uno de los grupos de islas más visitadas y donde se encuentran los hoteles de precio medio a los que va toda la gente joven. Para llegar hasta ellas sólo puedes coger el Yasawa Flyer, un ferry que todos los días llega hasta la última isla parando en cada una de ellas y luego vuelve a Nadi al atardecer. El problema es que este ferry no para en las islas, sino que para en el mar cerca de cada una de ellas, entonces un barquito del hotel que hay en esa isla se acerca al ferry y monta a las personas que van para ese hotel y, a su vez, lleva al ferry a las personas que ya se marchan.
EL YASAWA FLAYER Y EL BARCO DE UN HOTEL RECOGIENDO GENTE
Normalmente en cada isla suele haber un hotel o dos como mucho. El problema es que tienes que haber reservado antes para que el barco del hotel vaya a recogerte al ferry, y no tienes otra forma de acceder al hotel. El segundo problema es que en todas esas islas no hay internet, entonces no puedes reservar con ellos directamente, sino que tienes que hacerlo a través de compañías que están en la capital o en Australia y que te cobran una comisión por gestionarte la reserva y avisarlos de que salgan a recogerte al ferry. Buf la cosa se complica no? Además a mi no me gusta reservar por anticipado sin haber visto el hotel en persona, así que decidimos irnos directamente y ver qué pasaba. Al día siguiente cogimos el ferry bien temprano. Normalmente la gente suele comprar un pase de 7 o 14 días que te permite durante ese tiempo coger el ferry todas las veces que quieras. Pero pensamos que eso es para gente que pretende estar cada día en una isla diferente y nuestra intención era pasar 3 o 4 días en cada isla, por lo que no necesitaríamos mucho transporte y preferimos comprar cada billete individual. El ferry iba lleno de gente, y nosotros sin saber muy bien qué hacer o dónde bajarnos. El caso es que cuando te montas debes decir a dónde vas, y nosotros dijimos el nombre de un hotel al que pretendíamos ir en primer lugar. La persona preguntó: tenéis reserva? Y le dijimos que no, así que amablemente llamó desde su móvil y le dijeron que estaba lleno, que no había sitio. Nos sugirió que fuéramos a otro que también estaba bien, llamó, le dijeron que tenían sitio y que vendrían a por nosotros. Perfecto!!!
Por el camino fuimos pasando islas maravillosas, algunas tan pequeñas que sólo tienen un pequeño hotel, y otras algo más grande que tienen, además de uno o dos hoteles, una pequeña villa de locales con unas 30 casas, su escuela, la iglesia...



ALGUNAS DE LAS ISLAS QUE FUIMOS PASANDO
Por fin el barco paró y nos dijeron que bajáramos allí, en la isla Waya Lailai. Una pequeña lancha nos llevó, a otra pareja y a nosotros, hasta el hotel Naqalia Lodge. El hotel hay que verlo, se compone de 4 cabañas dobles justo en la orilla, sobre un bonito césped con palmeras, y un chozajo de madera con techo de paja que sirve de recepción, sala de reunión y comedor.
EL HOTEL VISTO DESDE EL MAR
LAS CABAÑAS Y, AL FONDO, LA SALA DE ESTAR. LA PRIMERA CABAÑA QUE SE VE A LA IZQUIERDA ES LA NUESTRA
LA CABAÑA DESDE EL FRENTE
NUESTRA HABITACIÓN
LAS VISTAS DESDE LA TERRAZA DE NUESTRA CABAÑA, QUE ESTABA EN ALTO SOBRE PILOTES
LA PLAYA Y PABLO TIRADO EN UNA HAMACA
LA SALA DE ESTAR-COMEDOR-RECEPCIÓN DEL HOTEL Y PABLO CON LA COCINERA
Había otro par de chicas hospedadas allí, así que éramos 6 los huéspedes del hotel. Los trabajadores eran 5 personas, 4 hombres y 1 mujer, todos ellos fijianos. Y todos hacían de todo: preparaban la comida, tocaban la guitarra y cantaban canciones típicas fijianas durante las comidas, limpiaban las habitaciones, hacían excursiones como salir a pescar, ir a dar de comer a los tiburones o aprender a hacer pulseras tejidas con hojas de palma. Resultaba realmente divertido y diferente. Nuestra cabaña estaba bastante bien, con su baño, una cama de matrimonio y dos pequeñas, mosquiteras, y con todas las paredes de ventanas para aprovechar la brisa y librarse del calor. Además teníamos luz eléctrica de 6 a 10 de la noche, lo cual es todo un lujo en las islas. Por 64 euros al día tienes todo incluido, el alojamiento y las comidas. Al día siguiente llegó otra pareja, así que ya éramos 8 personas alojadas. Fueron 3 días de lo más divertido, pasábamos las horas en el comedor jugando todos al Brandi Dog (ey Juanka, ves como somos embajadores del Brandi?) y charlando, tirados en la playa, haciendo snorkeling, leyendo, tirados en las hamacas, durmiendo, comiendo... ufff no puedo ni recordarlo, unos días perfectos. Además nos ha permitido hablar mucho en inglés, que era el principal motivo del viaje (bueno vale, a quién quiero engañar, el principal motivo es que no puedo parar de viajar). La verdad es que lo que más hemos aprendido es terminología del juego (te toca barajar, es tu turno, te voy a comer, yankis go home, si alguien me come lo mataré... y palabrotas para decir cuando te comen a punto de entrar en casa) Éramos de todas partes: un EEUU, una rusa, dos noruegas, dos alemanes y nosotros.
JUGANDO AL BRANDI DOG
PABLO ENTRANDO EN EL AGUA PARA HACER SNORKEL
A LA SOMBRA DE UNA PALMERA
Respecto a las comidas la verdad es que estaba bien, un poco básico porque, contando con que en la isla sólo había luz 4 horas al día a través de un generador, no había frigorífico y, en consecuencia, la comida era toda almacenada: arroz, pasta, conservas, verduras... El desayuno era alas 8, aunque la verdad es que todos llegábamos siempre tarde, a las 12 daban el almuerzo y a las 7 la cena. El almuerzo y la cena eran verduras en salsa con arroz o algún pan, algunas veces pollo y una rodaja de piña. Un poco escaso pero ya hablaré de eso más tarde.
EL PERSONAL TOCANDO Y CANTANDO DURANTE LA CENA
Hicimos una excursión para hacer snorkel en la barrera de coral y dar de comer a los tiburones. Había muchos pescados pequeños de muchos colores, y varios tiburones (inofensivos, claro está) que se acercaban a nosotros más de lo que a mi me gusta, pero no vimos muchos peces grandes. Pero el guía cazaba algún pescado y se lo daba de comer a los tiburones, y hasta algunos pudieron coger a un tiburón por la cola y acunarlo como a un bebe!!! pero la verdad es que el animal se retorcía y a mi me daba mucho miedo así que ni los toqué.
JUSTO ANTES DE SALTAR AL AGUA
EL TIBURÓN DE FONDO Y LAS ALETAS DEL GUÍA
Otra excursión fue a la villa en la que viven los locales, en la parte trasera de la isla. Nos llevaron en un barquito. Realmente fuimos porque queríamos pagar con tarjeta y claro, allí sin luz y sin nada no era posible, así que nos llevaron a la villa en la que una señora tenía una maquinita de esas antiguas para copiar la tarjeta y nos lo podría hacer allí. El procedimiento fue auténtico, la señora copió la tarjeta y luego llamó por un teléfono inalámbrico al banco para que le confirmara que la transacción podía realizarse. La verdad es que la villa era auténtica, con la casa del jefe en la que vive junto a su mujer, los hijos viven en casas cercanas cuidados por otras personas, su iglesia, un gran tambor hecho con un tronco para llamar a la gente a las reuniones y a todo lo que surja... y todo a la orilla del mar y entre palmeras, ufff vaya sitio más relajado, aquí morir de un infartito debe ser algo menos que imposible, más podría uno morir de aburrimiento creo yo.
LA VILLA
PABLO SENTADO EN EL SUELO CON LA SEÑORA QUE MANEJABA LA MÁQUINA
AQUÍ EN PLENO PROCEDIMIENTO
El último día que estuvimos allí nos hicieron una barbacoa en la playa con pescados recién cogidos del mar, arroz y pan, todo ello amenizado por las canciones fijianas que, si bien suenan bastante típicas, al rato descubres que suenan todas iguales y que podrías cantar con ellos perfectamente y no se notaría.
LA MESA CON LA COMIDA
NOSOTROS NOS SENTAMOS EN UNA ESTERILLA DE LAS QUE HACEN A MANO CON HOJAS DE PALMA SOBRE LA ARENA
PABLO Y YO CON NUESTRO PLATO
LOS CANTORES DE HÍSPALIS
Por cierto que, estando allí, un día llegó una lancha con una lavadora de plástico a bordo. El colega se bajó con la lavadora al hombro y la plantó en el césped. La enchufaron, conectaron el generador y allí que se puso la mari a hacer la colada de todo el personal. Lo curioso es que lo metía en la lavadora, dejaba que diera vueltas media hora, y al rato lo sacaba, lo metía todo en un cubo y lo volvía a lavar a mano, se ve que la señora no se fiaba mucho del nuevo instrumento. Cuando acabó de lavarlo todo el colega la cogió con las mismas, la volvió a meter en la lancha y se marchó. Yo flipo, vamos. Se ve que sería algo así como una lavadora ambulante que va de hotel en hotel y de villa en villa.
LA LAVADORA, ESA GRAN DESCONOCIDA
Y una vez que pasaron los 3 días volvimos a coger la lancha que nos llevó hasta el ferry que nos llevó a la siguiente isla, Nacula, la que se encuentra más al norte del grupo de las Yasawa, a 4 horas y media de la isla principal. Cuando el ferry llegó a la isla el mar se veía de un color tan impresionante que todo el mundo hacía fotos sin parar. La lancha del hotel Oarsman se acercó para recogernos y nos llevó hasta la orilla. Este hotel era algo más caro, 92 euros al día 2 personas con todas las comidas, pero era mucho más sofisticado que el anterior. Con 8 cabañas y un gran comedor en la orilla del mar, oficina, cancha de voley... más personal trabajando, comida más elaborada, luz casi 20 horas al día, limpieza de tu habitación a diario y muchísimo más impersonal. La playa era incluso más bonita que la anterior, y nuestra cabaña también estaba justo en la orilla. Otros 3 días de relax, charlando con el resto de huéspedes en las horas de las comidas, leyendo, caminando por la playa. Vaya pereza que nos entró, y es que es cierto lo de que cuanto menos haces menos quieres hacer, yo no sé ni cómo dormíamos por las noches sin haber movido el cuerpo. Y lo peor es dormíamos como 10 horas! Más su horita de siesta, claro está. Las comidas eran a las 8, a las 12 y a las 7 de la tarde, y que no se te ocurriera llegar tarde porque venía alguno del hotel a decirte que la comida estaba en la mesa y que te estaban esperando todos, vaya agobio, y yo que quería dormir un poco más, que las 10 horas no habían sido suficiente...
LA ISLA Y EL HOTEL DESDE EL MAR
NOS RECIBIO EL PERSONAL CANTANDO EN EL HOTEL PARA DARNOS LA BIENVENIDA
NUESTRA CABAÑA
EL INTERIOR, TODO CRISTALES Y CON EL MAR DELANTE
YO HACIENDO KAYAK
YO HABLANDO CON MI PADRE DESDE EL MOVIL PORQUE, PARA NUESTRA SORPRESA, LA COBERTURA DE LA ISLA PRINCIPAL LLEGA A TODAS ESTAS PEQUEÑAS ISLAS
PABLO FLOTANDO EN EL MAR
AQUÍ RALLANDO COCO, QUE NOS HICIERON UNA DEMOSTRACIÓN QUE CÓMO COGER, PELAR, LIMPIAR, RALLAR Y COMER UN COCO
Otros 3 días en éste hotel y volvimos a marcharnos. Habíamos decidido estar 3 días en cada hotel y así poder visitar 5 islas diferentes. De nuevo el ferry y la lancha a nuestro siguiente destino: Nanuya Lailai y el hotel Gold Coast Inn, a 64 € el día dos personas con todas las comidas incluidas. Cuando llegamos nos quedamos con la boca abierta, y no precisamente por lo bonito del hotel o de la playa, sino porque era lo más cutre que habíamos visto en nuestra vida: una choza cutre con agonía, que daba una mala impresión de la muerte, sin luz de ningún tipo y sin lavabo, sólo tenía un water y una miniducha sacadas de nuestras peores pesadillas. Sobre la marcha pensamos que en vez de dos noches nos quedaríamos sólo una, así que fuimos a pagar a la mujer y a decírselo. En el hotel anterior nos habían llamado a éste para reservarnos las dos noches y allí, pagamos una parte del importe y el resto lo tendríamos que pagar a nuestra llegada. Nos dio un recibo donde quedaba claro el importe de todo. Pues cuando vamos a pagar nos dice la mujer que no, que ella no sabe nada de lo que hemos pagado en el otro sitio (que era un hotel muy serio), que le tenemos que pagar el importe completo y que además, si queremos cancelar la reserva de una de las dos noches tenemos que pagar el 30%. Total, que entre lo que ya había pagado, el importe de esa noche y la cancelación del día siguiente tengo que pagar por ese cutre sitio una noche mas de 100 euros, vamos por dios, ni que estuviera loca yo vamos, ni que hubiera una cola de gente esperando para quedarse allí a dormir. Le digo a la mujer que ni loca voy a pagarle eso, de ninguna manera, que tiene que aceptar que ya he pagado una cantidad y que sólo voy a pagar lo que resta para el importe total de esa noche y que por la mañana nos íbamos en el ferry. La mujer estaba empeñada en que no, que teníamos que pagarlo todo y que si no, no nos movíamos de allí. Y si la mujer era cabezota más lo era yo, así que nos metimos en una pelea que te cagas en la que ninguna se bajaba del burro. Y yo cabreada le decía a Pablo: niño vámonos, levantate que vamos a por las cosas y nos vamos. Y pablo me decía: Pero cómo nos vamos a ir? No ves que tiene dos hijos el doble de grandes que yo, cada uno con un cuchillo (porque se ve que estaban cocinando), estamos en una isla perdida en medio del pacífico y no van a dejar que nos vayamos por las buenas? Tenemos que llegar a un acuerdo... Y yo más mala me ponía, hasta que en el calor de la pelea le dije que nos estaba engañando, y eso fue lo que ya se ve que la mató porque la mujer empezó a gritarme que ella nunca en su vida había engañado a nadie, que la culpa de todo lo malo que pasaba en las fiji era de nosotros, de los conquistadores... en eso que salió el marido todo ofendido y empezó a gritarnos que no querían nuestro dinero ni nada, que cogiéramos nuestras cosas y que nos fuéramos de allí. Y así lo hicimos, nos levantamos sin decir nada mas y nos fuimos. Y sin remordimiento de conciencia, la verdad, porque yo no pretendo engañar a nadie, yo quiero pagar lo que es justo pero que no me engañen porque peleo hasta la muerte. Así que mirando de reojo para atrás salimos rápidamente del chozajo en el que se dirimió la pelea, cogimos nuestras cosas y nos fuimos de ese sitio tan cutre, vamos, lo más cutre que haya visto nunca. Y menos mal que yo había visto en la guía que en esa isla había otro hotel no muy lejos, así que nos fuimos andando por la playa a ver si lo encontrábamos, porque tampoco teníamos muchas más alternativas para dormir. Y así llegamos al Sunrise Beach Hotel, a 52 euros la noche con 3 comidas. Era cutre pero pasable, mucho mejor que el anterior y más barato, a pesar de que la parte que habíamos pagado de adelanto en el otro hotel la perdimos. Decidimos quedarnos allí más que nada porque no teníamos otra alternativa más que dormir en la playa acompañados de los miles de cangrejos, así que nada, al Sunrise de cabeza. Este también era llevado por una familia fijiana pero muy amable, sólo éramos 5 huéspedes.
NUESTRA CABAÑA DEL SUNRISE EN LA ORILLA DEL MAR
Rápidamente dejamos las maletas y atravesamos la isla para ir a la playa en la que se rodó la película El Lago Azul, que es por lo que es famosa esta isla y por lo que todo el mundo viene aquí. El paseo duraba media hora con un sol abrasador en la cabeza, así que cuando llegamos casi que nos desmayamos en el agua con ropa y todo. La playa era muy bonita, pero tampoco mucho más que el resto, contando con que esto son cientos de islas, casi todas son iguales, así que tan bonita como el resto. También en una de estas islas se rodó “Náufrago” pero no vamos a ir a verla porque es una isla desierta a la que sólo puedes ir con una excursión pagando una pasta para ver una isla igual que las otras muchas que hay por aquí. Se le conoce como la isla de Tom Hanks. Esta playa del Lago Azul tiene delante una pequeña isla con un hotel de a mas de 1000 € la noche al que vienen los famosos a esconderse de los papparazzi. Íbamos a quedarnos en ese pero al final nos gustó más el Sunrise, qué le vamos a hacer.
LA PLAYA DEL LAGO AZUL
Por la mañana, en el desayuno, la señora nos informó de que había rumores de que se esperaba un huracán que llegaría a las fiji esa noche o al día siguiente. Así cogimos el ferry dispuestos a enterarnos bien y a obrar en consecuencia. El ferry informaba de que al día siguiente no harían la ruta, por lo que las personas tendrían que irse a un hotel para permanecer en él al menos 2 días, hasta que pasara el Huracán, o volverse a la isla principal. Pensábamos ir a una playa que nos dijeron que era muy bonita, pero el hotel no estaban admitiendo nuevos huéspedes por temor al huracán. Nos informamos de dónde venía y nos dijeron que desde el Este, así que buscamos un hotel bueno y que estuviera en una isla grandecita y en la costa oeste de la misma para que el huracán nos llegara por la espalda y la isla lo frenara. Encontramos uno que daba el perfil, porque la isla tenía como una montaña en el centro y nos pareció que estaríamos más seguros, y con un hotel algo más caro pero con cabañas de cemento. El caso es que estaba lleno y no tenían para esa noche, así que no nos quedó otra que irnos a otro que había justo al lado, en la misma playa pero algo más cutre. El Hotel era el WhiteSandy, 64 euros la noche con 3 comidas. No estaba mal, varias cabañas decentes, con una ducha al aire libre en la parte trasera, un pequeño baño y mosquitera. Nada más llegar nos pusimos las gafas de buzo y nos fuimos a hacer snorkel por la barrera de coral. El agua de esa playa estaba tan caliente que casi daba calor al entrar. El arrecife era precioso, y aunque estaba lleno de peces de todos los colores, lo realmente alucinante eran los corales. Allí estábamos los dos nadando tranquilamente muy lejos de la orilla cuando escuché gritos que me extrañaron, porque yo no había visto a nadie por allí. Cuando levanté la cabeza había un hombre gritándonos a medio camino entre nosotros y la orilla, diciendo que saliéramos corriendo del agua, que estaba buceando y había visto un tiburón inmenso, pero no de los de arrecife nos dijo, que pueden medir como un metro y medio o dos, sino un tiburón inmenso, así, con esas palabras el gachón me hizo nadar a la mayor velocidad que lo he hecho en mi vida. Y yo, allí, sumida en mis pensamientos debajo del agua pensaba que esas cosas sólo pasaban en las películas o en los documentales de la tele. Y ahí estábamos nosotros, huyendo de un tiburón inmenso a toda velocidad. Y llegué a estar tan extenuada que por un momento pensé: mira, si quiere que me coma, pero yo no puedo más, me rindo. Menos mal que ahí estaba mi pablito que nadaba detrás mía empujándome con todas sus fuerzas para que no me parara. Y así, casi muertos, llegamos a la orilla y nos dejamos caer en la arena con los ojos cerrados. Nunca olvidaremos esos minutos de terror con la adrenalina al 100%.
El caso es que salimos del mar pero no en nuestro hotel, sino en el otro en el que queríamos reservar desde el primer momento y que no tenía habitaciones. Una vez recuperados decidimos entrar a preguntar si tenían para el día siguiente y ver un poco el hotel. Y nos encontramos con un hotel muy bonito, con una cabañas preciosas, inmensas, con una piscina y por 80 €, no mucho más que el otro en el que estábamos: Hotel Korovou. Decidimos reservar del tirón para el día siguiente y nos fuimos al hotel a darnos una ducha y a descansar.
Aquella noche no llegó el huracán aunque todavía lo estaban esperando, no había llegado aún a las fiji y no se sabía que rumbo tomaría. No hacía ni una gota de viento y pasamos el calor más horrible en nuestra cabaña sin luz ni ventilador.
A la mañana siguiente nos cambiamos de hotel y nos instalamos en nuestra preciosa cabaña. El día amaneció bueno y nada se sabía del huracán. El ferry trabajó normalmente y trajo a un montón de huéspedes al hotel, un montón de niñas de unos 18-19 años que andan por el mundo recién acabado el instituto y antes de entrar en la universidad. Que me pregunto yo que quién les paga esos viajes a estas niñas que tienen el pavo permanentemente y toman el sol hasta ponerse como cangrejos. El día pasó de la hamaca a la piscina y de ahí a la cama, sin hacer nada de nada. La comida del hotel estaba bastante bien y la piscina le daba el toque porque claro, con tiburón a la vista cualquiera volvía a meterse en el mar. Pero por la tarde nos avisaron de que al día siguiente el ferry no vendría, que había suspendido la ruta por el riesgo del huracán y que todos los que allí estábamos tendríamos que pasar dos noches mínimo porque no había cómo salir de la isla. Nos alegramos de habernos cambiado de hotel y de estar en una cabaña grande y de cemento. Y al día siguiente comenzaron los preparativos: los trabajadores del hotel comenzaron a clavar maderas en las ventanas de las habitaciones para protegerlas, pidieron ayuda a los huéspedes para sacar los barcos del agua y subirlos a la arena lejos del mar, apuntalaron con maderas desde dentro las puertas del comedor y dejaron sólo una pequeña puerta trasera abierta, parecía que, después de 3 días oyendo hablar de él, por fin llegaría aquella noche. Efectivamente el ferry no vino, allí estábamos todos, en una isla del pacífico, sin poder salir de ninguna manera y a expensas de lo que quisiera el huracán. Por la noche, cuando nos fuimos a la cama, el viento ya pegaba fuerte, pero yo conseguí quedarme dormida pronto. No sé cuándo empezó, pero a las 2 de la mañana me despertó un viento tan fuerte que me puso los pelos de punta. Cerramos completamente las ventanas porque las cortinas volaban y la arena entraba en la habitación por todas partes. Pero era imposible cerrarlas del todo por lo que el sonido del aire era ensordecedor. Tengo que reconocer que pasé pánico aquella noche, me la pasé entera con los ojos como platos, rezando porque no fuera a más, preguntándome si aquello se pondría más feo y temblando como una hoja. De vez en cuando me levantaba para mirar por una de las rajitas de las ventanas, pero se venía las plantas tumbadas por el viento y la arena volando por todas partes. A las 5 de la mañana se hizo aún más fuerte, el sonido era muy fuerte y sordo. Y así, sin poder hacer nada y esperando que fuera lo que la naturaleza dictara, se hizo de día. Y aunque el viento seguía me relajé un poco y me quedé completamente dormida. Me perdí el desayuno y me levanté directamente a la hora del almuerzo. Preguntamos qué había pasado y nos dijeron que el huracán no había pasado por allí por suerte, había pasado por las islas más al norte y había muerto una persona, a nosotros sólo nos tocó el fuerte viento que no llegó a más que a una mala noche y a que todo amaneciera (incluido el interior de nuestra maleta, increíble) lleno de arena. El día siguiente fue desesperante. El viento seguía casi igual de fuerte, el cielo estaba negro y el ferry tampoco trabajó. No se podía estar en el exterior por lo que estaba todo desierto, la gente andaba en sus habitaciones o en el comedor. Que día más aburrido, sin poder salir ni hacer nada y todos allí sin posibilidad de marcharnos.
EL EXTERIOR DE NUESTRA CABAÑA
EL INTERIOR, TENÍA UN SALÓN CON SOFÁ, EL BAÑO Y EL DORMITORIO, TODO UN LUJO
LA PISCINA
SUBIENDO ENTRE TODOS LOS HOMBRES EL BARCO A LA ARENA ANTES DEL HURACÁN
Nos quedamos dos días más en el hotel porque estaba muy bien, por la piscina, la habitación... Por la noche el personal de hotel bailó para nosotros unas danzas típicas fijianas, también visitamos otra playa de la misma isla que estaba completamente desierta... los días pasaron tranquilos, 4 días geniales.
EN LA HONEYMOON BEACH
EL PERSONA BAILANDO DANZAS TIPICAS
Nuestro último destino fue la isla Matacawalewu y el Long Beach Hotel, que se sitúa en una de las mejores playas. Efectivamente la playa era preciosa, muy larga y muy salvaje, aunque cuando bajaba la marea podías andas durante una hora y jamás te pasaba el agua de las rodillas, y el agua estaba tan tan caliente que a algunas horas era imposible entrar en el mar porque te daba sofoco, como cuando entras en las piscinas termales y tienes que salirte porque te aflatas, en serio que debía estar como a 38 grados, una pasada. El hotel estaba regular, porque a pesar de ser nuevo y las cabañas estar muy bien lo tenían muy sucio y la comida era de pena, tenía que comer con la lengua para abajo y sin mirar el plato por el simple hecho de alimentarme, ya nos habían avisado y creo que era peor aún. Allí pasamos nuestras dos últimas noches, luego vuelta en el Ferry a Nadi, en la Isla principal y, hoy mismo hemos volado desde Nadi hasta Melbourne, 5 horitas de vuelto para llegar a nuestro siguiente destino para los próximos 4 meses: Australia.
EL COMEDOR DEL HOTEL LONG BEACH
LA CABAÑA
LA PLAYA DEL LONG BEACH
UNA CASA DE UNA VILLA QUE HABIA JUNTO AL LONG BEACH
Como resúmen de las Islas Fiji, bueno de las islas Yasawas que son las únicas que hemos visitado del país, diré que son muy bonitas, con mucho encanto y muy salvajes, con lo que ello conlleva. Pero también me ha parecido muy caro, extremadamente caro para lo que se ofrece. Y con esto quiero decir que si me voy a Asia o Centro América con 80 euros me pago un hotel de súper lujo 5 estrellas, y aquí eso es lo que cuestan los hoteles que son súuuupero cutres (no dejan de ser cuatro cabañitas en la arena, la mayoría con sólo unas horas de luz y ningún tipo de instalación más). Y no es que yo esperara más de las fiji, entiendo que no hay infraestructura y que construir algo a lo Bahía Príncipe perdería todo el encanto pero lo que no pueden es cobrar ese precio por una cabaña en la arena no? Que con 20 euros en México me quedaba en el mejor hotel del centro de la ciudad, o por 100 Euros en un hotel Todo Incluido de 5 estrellas, y teniendo en cuenta que lo que ofrecen es lo mismo, una playa preciosa, creo que aquí los precios deberían ser considerablemente más bajos.
Y luego las comidas... bueno aquí se pasa un hambre que lo flipas. Y no es que lo diga yo que soy una comilona, sino que es el continuo tema de conversación entre los guiris que andan siempre desesperados a que llegue la siguiente comida. Es que aquí cuando vas a un hotel el precio incluye la habitación y 3 comidas. El desayuno a las 8, el almuerzo a las 12 y la cena a las 7. Contando con que cada comida es un único plato con arroz hervido y otra cosa y que no se puede repetir pues dime tu cómo aguantas 7 horas desde las 12 las 7 sin que las tripas te rujan sin parar. Y lo peor es que como no hay nada, quiero decir que en tu isla está tu hotel y nada más, pues no puedes comprar nada, en el hotel venden patatas y galletitas satánicas a un precio de robo, es tu única salvación para pasar las horas esperando a que te den la siguiente comida. Pero las galletas están, en el mejor de los casos, manías. Evidentemente hay hoteles mejores y hoteles peores en este aspecto, pero todos dan solo 3 comidas escasas. Lo divertido es que en todos los hoteles llamaban con un tamtam cuando la comida estaba lista, y entonces todo el mundo acudía al comedor. Y ese también lo usan en las villas para communicar cosas a todo el poblado o para llamar a la misa o a una reunión.
LA SEÑORA TOCANDO EL TAM TAM
Y bueno, no quiero decir con esto que no me haya gustado, me ha encantado el viaje, pero también me gusta siempre decir los puntos negativos para hacer honor a la verdad y no caer en idealismos.
Por último, una cosa muy curiosa de las Fidji es que todas las mujeres, absolutamente todas, llevan el pelo cortito, se ve que han oído la llamada del “pelate cortitaaaaa” que en España las señoras oyen cuando cumplen cierta edad, pero que aquí la oyen cuando cumplen 10 años. No ves a ninguna con el pelo largo y ellas dicen que esa es su cultura. Se casan antes de los 20 y tienen varios hijos, y es una cultura bastante machista, varias mujeres, al enterarse de que estamos casados, con 32 y sin hijos me han dado la charla de que le tengo que dar hijos a mi marido y de que debo hacerlo feliz y estar siempre sonriente cuando llegue a casa, que yo eso lo veo muy bien y lo intento siempre, pero que digo yo que no será sólo responsabilidad mía no? En fin, cosas de cultura.
Bueno, con eso de que hemos llegado a Australia volvemos a tener internet permanentemente. Ahora hemos estado 16 días desconectados porque en las islas no había comunicación, pero desde ahora no dejaremos que pase tanto tiempo antes de contaros qué está pasando por ésta parte del mundo. Muchos besos a todos.

10 días en la Isla Norte de Nueva Zelanda: Bay of Islands y Auckland

Los últimos días en Nueva Zelanda han sido relajados, hemos bajado el ritmo y disfrutado más de pasear tranquilos. Lo mejor de todo han sido los primeros 5 días que los pasamos en Auckland, han sido fantásticos, me ha gustado tanto que me costó sangre marcharme. Auckland me enamoró a primera vista, es de esas ciudades con las que sientes buen feeling desde el principio, en la que sientes que podrías vivir y en la que te gustaría quedarte para una larga temporada. Pablo dice que este enamoramiento es fruto del mes que llevo arrastrada por estos campos sin pisar el asfalto, que me ha hecho perder la objetividad y estoy ya como una solterona cuarentona que se enamora de lo primero que ve, pero lo cierto es que al final a el también le terminó encantando y a ninguno de los dos nos apetecía marcharnos. Y es que la ciudad estaba brillante, el tiempo era genial, el sol a tope todos los días, calor y todo el mundo en la calle. Es una ciudad al contrario que el resto del país, llena de edificios altos y grandes avenidas con toda la oferta que puedas imaginar. Es una ciudad que da directamente al mar por lo que tiene un gran puerto lleno de barcos, desde yates inmensos de magnates a pequeñas zodiacs.

Recorrer la Isla Norte de Nueva Zelanda: Tongariro National Park, Waitomo Caves, Rotorua y Wai Ta Po

Llegamos a la isla norte en ferry desde la sur y desembarcamos en Wellington como ya contamos. Allí teníamos otro coche de relocation esperándonos. La relocation era para llevar el coche desde Wellington hasta Auckland, la segunda ciudad del país que está en la mitad de la isla más o menos. Para esto nos lo dejaban 2 días gratis con posibilidad de ampliar 3 días más a 25 euros el día, en total 5 días con kilometraje ilimitado. Así que teníamos nuestro cochecito 5 días para ir recorriendo la isla.

Que por cierto, vaya cambio que veo yo en la isla norte, hay mucho más pueblos, los que hay son mas grandes y tienen de todo, uff aquí si que disfruto yo, que me puedo parar en cualquier cafetería a tomarme un te viendo al personal pasar por la puerta, con lo que me gusta a mi eso...
Así que nos fuimos en dirección al Tongariro National Park, el más antiguo y famoso parque nacional del país en el que se encuentran 3 volcanes, uno de los cuales es El Monte del Destino en el que Frodo Bolsón debía echar el anillo para librarse de la maldad de los malos. Pues eso. En este parque nacional se encuentran varias caminatas muy famosas, una de las cuales es una de las 10 caminatas de un día más famosas del mundo. Hay una carretera que rodea todo el parque y diversas entradas por las que acceder a él y ponerte a andar. Tras mucho pensar y preguntar decidimos no hacer la caminata más famosa, ya que no estamos muy en forma y 6 horas de subida no creo que hubiéramos aguantado. Así que preguntando en la oficina de información turística, la señora nos habló de un sitio donde puedes coger un teleférico que te sube hasta bastante altura y puedes ver los 3 volcanes desde arriba y luego en el punto en el que te suelta, hacer una caminata de unas 3 horas muy bonita también. Así que nos acercamos con el coche a aquél sitio y buscamos dónde dormir con la intención de levantarnos temprano y meternos en el parque. Encontramos un hotelito muy bonito, todo de maderita, muy agradable y muy limpio por 32 euros la habitación con baño compartido. La verdad es que todos los moteles, lodges, campings, hostel... de aquí están genial, impecablemente limpios, con grandes cocinas equipadas con de todo para cocinarte lo que quieras, salones con televisión, grandes baños... y todo muy limpio. Y además hay todo tipo de personas, desde jubilados a matrimonios con hijos o parejas como nosotros. Así que nos quedamos en este que era pequeñito y tranquilo y nos gustó. Nada más dejar las cosas el recepcionista nos informó de que tenía un jacuzzi para los clientes y que estaba vacío, que podíamos reservarlo para media hora de uso privado. Así que nos pusimos el bañador rápidamente y nos sumergimos en un agüita a 39 grados que nos arrugó como pasas. La verdad es que era precioso y con unas vistas del volcán alucinantes. Luego cenamos en la cocina con las cosas que habíamos comprado en el supermercado y a la cama hasta por la mañana.
RODEANDO EL TONGARIRO NACIONAL PARK BUSCANDO DONDE DORMIR

Nueva Zelanda: Recorrer Nueva Zelanda en autocaravana y el paso a la isla norte en el ferry

Aquí esta er tio otra vez relevando a su amada en los quehaceres bloguenzes.
Lo primero que tengo que decir es que Nueva Zelanda me está flipando mucho! Me encanta ver como cambian los paisajes continuamente, desde campos llanos de pastos marrones y amarillos, a montañas nevadas con lagos azul turquesa delante, a rainforest (no se como se traduce al español, sería algo como bosque de lluvia, no se) con sus verdes helechos inmensos, bosques de Taupos que son los árboles tipicos de aquí parecidos a los sequoyas con sus troncos inmensos, glaciares que cambian de color con la luz del sol, arroyos de aguas increíblemente cristalinas, mares de colores que cambian de una costa a la otra, acantilados rocosos seguidos de una vegetación preciosa... En fin, que la verdad es que este país es una pasada en paisajes. Ahora, eso sí, a los amantes de los monumentos y el asfalto de las grandes ciudades les diré que no se si acabarán un poco hartos de tanto verde, porque aquí los pueblos son, literalmente, dos calles, y una de ellas sin asfaltar.


Los que son algo más turísticos tienen sus cuatro calles, que ya es todo un despilfarro de señales de tráfico, jeje. Pero, la verdad sea dicha, todo está perfectamente señalizado. Llegas a uno de esos minipueblos y tienes cartelitos para todo, que si los baños públicos, que si la iglesia, que si la escuela, la biblioteca pública, etc etc. Es difícil perderse aquí, y si te pierdes, le preguntas a cualquier amable vecino y te responden siempre con una amplísima sonrisa en los labios dándote todo tipo de indicaciones, no vaya a ser que te pierdas entre la calle uno y la dos, jeje. Y otra cosa que me esta molando muy mucho son la cantidad de bichos que estamos viendo. Es increíble ver como es uno capaz de acostumbrarse a ver focas a su lado como el que ve las palomas en el parque de María Luísa. Y ver pingüinos, leones marinos, albatros, llamas, ciervos, keas (que son unos pajaros mezcla entre halcón y loro, con un plumaje precioso)... Si es que con tanto verde este país es el paraiso de estos animalejos!! Porque como dijo Elena en su anterior post, en este país no solo hay ovejas y vacas, si no que además hay campos y campos llenos de ciervos y de llamas, y para muestra un botón.
CAMPO DE CIERVOS

Recorrer Nueva Zelanda en autocaravana: El fiordo de Milford Sound, Queenstown y los Glaciares Fox y Franz Josef


Estar de vacaciones siempre es genial, pero si tus vacaciones van a durar 6 meses, estás con el hombre de tu vida y eres libre como el viento tu felicidad se multiplica por 20. Y así nos sentimos, afortunados en cada momento del día, sin olvidar que somos unos privilegiados por poder vivir de esta manera. Esto me ha quedado un poco cursi pero es que el sentimiento que da el viajar a largo plazo es tan magnífico que uno no puede dejar de repetirse la suerte que tiene. Y así seguimos por Nueva Zelanda, dejando kilómetros atrás y disfrutando del camino y de la experiencia con la caravana.

La caravana... esa gran desconocida que ha llegado a nuestras vidas y que se ha convertido en una más de la aventura. Con sus cosas buenas y sus cosas malas, que también las tiene, por qué no decirlas. Un día en la caravana es relajado, nos despertamos como a las 9 de la mañana y lo primero es deshacer la cama, sencillamente porque si no la deshaces no cabes, no podrías ni vestirse porque toda ella se convierte en una gran cama. Así que hay que doblar y guardar las sábanas, quitar la base central de la cama que es la que se convierte en mesa y poner cada cojín en su sitio. Después viene el cambiarse de ropa, para lo cual no levantamos las cortinitas de las ventanas si estamos en un camping porque nos vería la gente como Dios nos trajo al mundo, y aquí son muy educados y da como cosa. Una vez vestidos y cada cosa en su sitio comienza la rutina de preparar el desayuno. Si estamos en un camping es fácil porque podemos enchufar el tostador y usar el microondas para calentar la leche. Pero lo cierto es que sólo 1 noche de cada 3 nos quedamos en un camping, así que tenemos que abrir el gas y calentar la leche en un cacito de los de toda la vida y tostar el pan con mantequilla en una sartén. Luego tenemos jamón york, colacao, azúcar... en fin, desayuno solucionado. Fregar los cacharros es más complicado porque el grifo no es automático sino que tienes que darle a una manivela para que salga el agua, es fácil y está muy blandito así que no es problema, uno le da a la palanca mientras que el otro friega los cacharros. La caravana trae un tanque de 20 litros de agua, lo que da para fregar 3 veces, ¿no es para plantearse la cantidad de agua que gastamos en nuestras casas inútilmente? Pues si. Luego tenemos un cubo que hay que poner debajo de la caravana para que caiga el agua del fregadero. Ese cubo debe estar puesto siempre porque si te ve la policía tirando agua al suelo te pone 200 € de multa “por contaminar Nueva Zelanda”. Así que ponemos nuestro cubito y luego lo vaciamos en una alcantarilla o en algunos de los lugares destinados para eso, que como este país está muy preparado para las caravanas pues los hay por todas partes. Claro que el que te vea la policía es harto complicado porque en el tiempo que llevamos aquí sólo hemos visto 2 coches de policía en todo el país, y los dos en las dos ciudades grandes que hemos visitado. Ni uno solo más. Y eso que la gente duerme en cualquier parte aunque ponga “prohibido pernoctar”, pero como nadie aparece pues la gente duerme donde quiere. Se ve que son confiados los neozelandeses. Luego nos lavamos los dientes, el agua claro está, debe ir al susodicho cubito. Y una vez hechos todos los menesteres ponemos rumbo al siguiente destino. No solemos hacer más de 250 kilómetros al día que recorremos en unas 3 horas. No se hace nada pesado porque paramos continuamente, a cada momento. Y ese continuamente no os podéis ni imaginar la de veces que es. Porque aquí al señorito Pablo este país le está flipando. Que a mi también me gusta mucho, muchísimo, pero los que me conocen saben que yo soy una mujer de ciudad, y con tanto campo un día si y otro también empiezo a echar en falta un poquito de asfalto. Pero Pablo lo flipa con el paisaje: y que bucólico, y que bonito, y que si por qué no estás haciendo un video por la ventanilla mientras conduzco, que si por qué no estás haciendo fotos... y como yo claro, a las primeras 100 ovejas les hice fotos pero llegó un momento que decidí que no debía acordarme de la cara de todas, paso tres kilos y sólo fotografío cuando hay un paisaje alucinante, pues él va parando la caravana cada 20 minutos diciendo: pero que bonito vamos, es que es precioso, esto es maravilloso. Y a mi me da la risa, porque eso significa que va a hacerle otra foto a unas pocas de ovejas. Y cuando en el campo hay ovejas y vacas juntas... porque normalmente están separadas pero hay veces que están dentro del mismo cercado conviviendo en armonía. Ay amigo que cuando están juntas pablito se vuelve loco diciendo otra vez que qué bucólico, que qué bonito, qué romántico... y fotito al canto. Otro tanto le pasa cuando el césped y los animalitos llegan hasta la orilla del mar: has visto como se une el césped con el mar? Qué bonito y qué bucólico. Hijo, que bonito y qué bucólico te está pareciendo este país.
OH! QUE BONITO Y QUE...

Christchurch y alquilar una autocaravana para recorrer la isla sur de Nueva Zelanda


Ya estamos en la carretera, en ruta, recorriendo kilómetros. Llegamos a Christchurch, la ciudad más grande de la isla sur de NZ, bastante tarde. Llevábamos el hotel contratado por internet para ir directamente allí cuando llegara el avión a las 12 de la noche. El Hotel So, está justo en el centro, junto a la catedral, es muy moderno, casi galáctico, y cuesta 47 € la noche, que para ser ésta ciudad no es caro. Las habitaciones son muy pequeñitas pero tienen absolutamente de todo, con un baño de diseño todo de cristales y una pantalla plana donde puedes poner para que esté permanentemente una chimenea, una catarata o el mar, con su sonido y todo. Y puedes poner las luces del color que quieras (en función de tu estado de ánimo, dicen en el folleto del hotel) y hay luces que se regulan en color e intensidad hasta debajo de la cama.


Pues ahí pasamos las dos primeras noches antes de coger nuestra caravana.
LA HABITACION DEL HOTEL SO

Llegando a Nueva Zelanda

Aunque parecía una hazaña imposible de cumplir, conseguimos llegar a nuestro destino. Parecía que las cosas se torcían en el último momento: el bicho vietnamita en mi espalda, un resfriado monumental el día antes de irnos y que, para colmo, al llegar al aeropuerto nos dicen que tenemos asientos separados. Dios mío, no se si voy a poder soportarlo, y yo que iba cargadita de dormidinas dispuesta a echar la cabeza en el hombrito de Pablo y sobar varias horas seguidas. Qué hago yo ahora? Arriesgarme a, entre sueños, echarle la cabeza al gordito de al lado y dejar caer mi babilla sobre su pechera? Tras un primer momento de incertidumbre conseguimos que nos cambiaran los asientos previo ruego de Pablo a una señora de la oficina de Qantas y mentir como un bellaco diciendo que su señora espoza está embarazada y necesitamos dos asientos juntos.

El caso es que lo conseguimos y además nos colocaron en la primera fila, la de las cunitas, con el correspondiente doble espacio para estirar las piernas. Si es que somos unos campeones, estamos ya muy trillados. (Nota de Pablo: Si es que después de China ya puedo con tó!!).
Pues llegar justo al otro extremo del mundo cuesta unas cuantas de horas, o de días, diría yo. De momento son 2,5 horas de ave a Madrid, 2 horas y media a Frankfurt, 12 a Singapur, otras 8 hasta Sidney y 3 más para llegar a Nueva Zelanda, todo eso, claro está, sin contar las malditas escalas.
Fuimos haciendo todos los vuelos bien, mejor de lo esperado pese a mi miedo a un viaje tan largo. El problema es que en Singapur, tras una hora de espera vemos que la gente se pone en la cola y abren la puerta de embarque. Ante la salida inminente decidimos tomarnos las dormidinas para que fueran haciendo efecto y cuando nos montáramos en el avión aprovecháramos las 8 horas de vuelo completas para dormir y llegar a Sidney a las 7 de la mañana recién despertados. Pues nos montamos en el avión y en cuanto nos sentamos nos entra a los dos un sueño incontrolable y nos quedamos sopita sin poder evitarlo. Pero lo malo es que una hora después nos despertamos a la voz de “todo el mundo abajo que el avión tiene un problema de frenos y no podemos volar de momento”. Madre mía, y nosotros con las dormidinas en plena ebullición sin poder mover ni un solo músculo, si yo creía que ya estábamos en el aire. Fue terrible tener que coger de nuevo las cosas y volver al aeropuerto. Allí nos unimos a Paco, un recién y feliz jubilado de Madrid que viajaba a Sidney a visitar a su hijo y Leyre, una vasca de iba de erasmus a Nueva Caledonia. Eran las 8 de la noche en Singapur cuando bajamos y hasta las 4 de la mañana nos tuvieron esperando a ver si arreglaban el avión y podíamos volar, y todo este tiempo aguantando los parpados superiores que de por sí, tendían a caerse irremediablemente. Al final deciden que no y que nos llevan a todos a un hotel hasta el día siguiente a las 8 de la noche que preveen que despeguemos. Y allí que estábamos Pablo y yo, con dos dormidinas mal dormidas a las 4 de la mañana en un autobús rumbo al centro de Singapur. Al menos nos consoló pensar que la segunda parte del viaje comenzaba como la primera, durmiendo en un hotel por una demora en el vuelo, y al final todo salió de lujo no? Quizás es una buena señal. El hotel era el Carlton y estaba genial, pero no nos dio tiempo a disfrutarlo demasiado porque caímos en la cama como dos pesos pesados. Y aquí la tía no se despertó hasta las 2 del medio día siguiente, habiéndome perdido el desayuno buffet. Claro que directamente bajamos al comedor donde ya estaban sirviendo el almuerzo, y vaya almuerzo, había de todo! Hasta ostras, todo tipo de comida asiática, occidental, sushi, pescados, carnes... una pasada. Después de comer, un paseito rápido por el centro de Singapur, que por cierto está lleno de rascacielos y centros comerciales, y vuelta al hotel para salir hacia el aeropuerto. A las 8 efectivamente salió nuestro vuelo y a las 7 de la mañana de 24 horas más tarde aterrizábamos en Sidney.
Con Paco y Leyre esperando el vuelo

Tengo un bicho vietnamita en la espalda

3, 2, 1… NOS VAMOOOOOOOSSS!!! Sí, queridos seguidores, queridos todos, ha empezado la cuenta atrás, y ahora lo típico… NO ME DA TIEMPOOO!!! Tenemos mil cosas pendientes que no nos va a dar tiempo, no nos va a dar tiempo, no nos vaaaaaaaaa a daaarrrr tieeeeeeeemmmmpoooooooooo!!!! Estamos todo el día de aquí para allá, corriendo por la casa saltando las maletas como si fueran los 110 metros vallas, vaciando cajones, limpiando el frigorífico, poniendo lavadoras, cambiando lámparas, imprimiendo billetes, respondiendo mails, viendo Fama (jejeje)… uf si es que no hay tiempo material para hacerlo todo!! Y eso que dejé de currar ayer lunes para tener un par de días para “ultimar” preparativos, y sí, realmente esto me va a ultimar, porque tengo ya los riñones ultimaítos del todo con tanta limpieza y tanto preparativo!! Si es que es lo que le digo ya a Elena, que parece que más que intercambiar la casa con una familia de Australia van a venir aquí los reyes de España!!

Vuelta a Oceanía 2010: A dos semanas de volver a coger la maleta

Bueno, ya ha pasado la Navidad, ya ha llegado 2010 y con él nuestra nueva aventura que está a punto de empezar. Y mientras, nosotros estamos ultimando los preparativos. De momento ya tenemos los carnets de conducir internacionales para conducir con libertad por el otro lado del mundo.
Por otra parte por fin nos ha llegado nuestro Brandi Dog. Os recordamos que este es un juego originario de suiza y que lo vende una organización de discapacitados. A nosotros nos lo enseñaron los suizos que conocimos en casa amistad, en Guatemala, nos hicimos uno pirata y desde entonces hemos jugado durante todo el viaje con muchas personas. Ahora nos hemos comprado el original que nos lo han mandado directamente desde suiza previo pago de una cantidad cantidosa. Así que nada, aquí está en el mueble esperando a tener una bolsita de viaje para unirse a nuestro grupo. Pablo estaba nerviosito, mirando cada día el buzón por si había un papelito de correos para ir a recoger la caja.
Pero el cartero lo trajo directamente y yo se lo puse escondido en la silla para que lo descubriera cuando fuera a sentarse para el almuerzo. Y le dio muuuucha alegría, casi que se pasó todo el almuerzo leyendo las instrucciones de uso, a pesar de saber jugar perfectamente.
Otro paso importante ha sido el del visado a Australia. La verdad es que estaba yo como muy pasota con el tema, ni me había molestado en leer si necesitábamos. Pues un día me dio por mirarlo y vi que para Nueva Zelanda no hacía falta pero para Australia si. Y ponía que al menos había que sacarlo dos meses antes de la fecha de salida! Si es que siempre soy igual. En fin, que ya con toda la prisa imprimí los papeles de la web de la embajada y los metí junto con los dos pasaportes originales, un extracto de la cuenta y 130 € en un sobre que envié a la embajada. El problema es que a los dos día me suena el teléfono mientras que estoy en la cocina con dos fuegos encendidos y el extractor de humos. Cojo el teléfono y me entero algo de un máster y de que si tengo un minuto, yo, harta de que me llamen por teléfono para venderme cursos de todo tipo le digo al colega: tengo poco tiempo, tengo la comida en el fuego así que rapidito. A lo que me contesta el tipo de la embajada, serio y más seco que una mojama: pues usted verá si le interesa apagar el fuego y dedicarme un minuto si es que quiere tener los visados para entrar en Australia. Dios mio, yo no había oído nada de que fuera de la embajada, y yo que creía que era para vender un curso de Home English!!. Apago el fuego corriendo y le digo que tengo todo el tiempo del mundo. Pero se ve que al tío no le gustó mi respuesta y se puso de lo más desagradable. Me dijo que no le había enviado una fotocopia del libro de familia y claro, en el extracto del banco casualmente sólo salía pablo, cómo sabía él que yo tengo acceso a esa cuenta que justifica que tengo dinero para estar en Australia y que no me voy a dedicar a actos “no legales”... y para colmo de males, Pablo no había firmado su solicitud porque yo con las prisas me olvidé de decirle que firmara. Mea culpa, reconocí mi error y prometí enviarle todos los papeles inmediatamente. Y por último me pregunta cuántos días estuvimos en Guatemala, a lo que respondo que mas o menos 3 meses. Él pregunta que exactamente cuántos días, le digo que no recuerdo, que más o menos 3 meses y 15 días, y él me dice que no hace falta ser matemático para ver (el tenía mi pasaporte por delante) que entré el día 24 de enero y que salí el 10 de mayo, por lo que he estado unos 3 meses y 16 días. Le digo que si él lo está viendo pues que así será, que yo de memoria no lo recuerdo exactamente. Pues resulta que si he estado mas de 3 meses en Guatemala tengo que hacerme una radiografía de tórax, que si no hubiera llegado a 3 meses y si hubiera sido México u Honduras pues que no importa pero que Guatemala y más de 3 meses... radiografía. Ay madre, me resigno y le digo que vale, que como Pablo es médico me haré una radiografía y se la enviaré también, pero me dice que no, que tengo que ir a único radiólogo autorizado de Andalucía que está en Málaga, tengo que ir allí, hacérmela, que me den un informe y enviarlo a la embajada para que me den un visado. Málaga? Tengo que ir a málaga para una radiografía? Estamos locos o qué? Y entonces pongo voz de gatita asustada y le digo al colega que estaba de lo más serio: y no podría usted poner que sólo fueron 27 días? Y así pasar del trámite de la radiografía. Pero se ve que se ofendió y me dijo: hombre, si esto fuera un chiringuito de playa pondríamos 27 días pero casualmente usted está hablando con la embajada de Australia y se trata de un trámite serio. Y yo le digo que bueno, que no se ponga así, que iremos a Málaga a hacernos la radiografía. Así que nada, en una odiosa tarde de lluvia hicimos dos horas y media de coche para ir, otras dos y media para volver y 120 € de dos radiografías y dos informes. Pues al fin envié todos los papeles correctos y en 3 días tenía por transporte urgente mis pasaportes de vuelta. Pero os juro que con lo serio que estaba el tío por teléfono yo pensé más de una vez que se trataba de una broma de los 40 principales. Pero se ve que no, que era real como la vida misma. El caso es que los pasaportes ya están en casita con su pegatina que nos da vía libre para entrar en el país. Uf una cosa menos.
Con nuestro Brandi Dog original y los pasaportes con los visados