Llegamos a la isla norte en ferry desde la sur y desembarcamos en Wellington como ya contamos. Allí teníamos otro coche de relocation esperándonos. La relocation era para llevar el coche desde Wellington hasta Auckland, la segunda ciudad del país que está en la mitad de la isla más o menos. Para esto nos lo dejaban 2 días gratis con posibilidad de ampliar 3 días más a 25 euros el día, en total 5 días con kilometraje ilimitado. Así que teníamos nuestro cochecito 5 días para ir recorriendo la isla.
Que por cierto, vaya cambio que veo yo en la isla norte, hay mucho más pueblos, los que hay son mas grandes y tienen de todo, uff aquí si que disfruto yo, que me puedo parar en cualquier cafetería a tomarme un te viendo al personal pasar por la puerta, con lo que me gusta a mi eso...
Así que nos fuimos en dirección al Tongariro National Park, el más antiguo y famoso parque nacional del país en el que se encuentran 3 volcanes, uno de los cuales es El Monte del Destino en el que Frodo Bolsón debía echar el anillo para librarse de la maldad de los malos. Pues eso. En este parque nacional se encuentran varias caminatas muy famosas, una de las cuales es una de las 10 caminatas de un día más famosas del mundo. Hay una carretera que rodea todo el parque y diversas entradas por las que acceder a él y ponerte a andar. Tras mucho pensar y preguntar decidimos no hacer la caminata más famosa, ya que no estamos muy en forma y 6 horas de subida no creo que hubiéramos aguantado. Así que preguntando en la oficina de información turística, la señora nos habló de un sitio donde puedes coger un teleférico que te sube hasta bastante altura y puedes ver los 3 volcanes desde arriba y luego en el punto en el que te suelta, hacer una caminata de unas 3 horas muy bonita también. Así que nos acercamos con el coche a aquél sitio y buscamos dónde dormir con la intención de levantarnos temprano y meternos en el parque. Encontramos un hotelito muy bonito, todo de maderita, muy agradable y muy limpio por 32 euros la habitación con baño compartido. La verdad es que todos los moteles, lodges, campings, hostel... de aquí están genial, impecablemente limpios, con grandes cocinas equipadas con de todo para cocinarte lo que quieras, salones con televisión, grandes baños... y todo muy limpio. Y además hay todo tipo de personas, desde jubilados a matrimonios con hijos o parejas como nosotros. Así que nos quedamos en este que era pequeñito y tranquilo y nos gustó. Nada más dejar las cosas el recepcionista nos informó de que tenía un jacuzzi para los clientes y que estaba vacío, que podíamos reservarlo para media hora de uso privado. Así que nos pusimos el bañador rápidamente y nos sumergimos en un agüita a 39 grados que nos arrugó como pasas. La verdad es que era precioso y con unas vistas del volcán alucinantes. Luego cenamos en la cocina con las cosas que habíamos comprado en el supermercado y a la cama hasta por la mañana.





