10 días en la Isla Norte de Nueva Zelanda: Bay of Islands y Auckland


Los últimos días en Nueva Zelanda han sido relajados, hemos bajado el ritmo y disfrutado más de pasear tranquilos. Lo mejor de todo han sido los primeros 5 días que los pasamos en Auckland, han sido fantásticos, me ha gustado tanto que me costó sangre marcharme. Auckland me enamoró a primera vista, es de esas ciudades con las que sientes buen feeling desde el principio, en la que sientes que podrías vivir y en la que te gustaría quedarte para una larga temporada. Pablo dice que este enamoramiento es fruto del mes que llevo arrastrada por estos campos sin pisar el asfalto, que me ha hecho perder la objetividad y estoy ya como una solterona cuarentona que se enamora de lo primero que ve, pero lo cierto es que al final a el también le terminó encantando y a ninguno de los dos nos apetecía marcharnos. Y es que la ciudad estaba brillante, el tiempo era genial, el sol a tope todos los días, calor y todo el mundo en la calle. Es una ciudad al contrario que el resto del país, llena de edificios altos y grandes avenidas con toda la oferta que puedas imaginar. Es una ciudad que da directamente al mar por lo que tiene un gran puerto lleno de barcos, desde yates inmensos de magnates a pequeñas zodiacs.

Pablo Troncoso Web Developer

Recorrer la Isla Norte de Nueva Zelanda: Tongariro National Park, Waitomo Caves, Rotorua y Wai Ta Po


Llegamos a la isla norte en ferry desde la sur y desembarcamos en Wellington como ya contamos. Allí teníamos otro coche de relocation esperándonos. La relocation era para llevar el coche desde Wellington hasta Auckland, la segunda ciudad del país que está en la mitad de la isla más o menos. Para esto nos lo dejaban 2 días gratis con posibilidad de ampliar 3 días más a 25 euros el día, en total 5 días con kilometraje ilimitado. Así que teníamos nuestro cochecito 5 días para ir recorriendo la isla.

Que por cierto, vaya cambio que veo yo en la isla norte, hay mucho más pueblos, los que hay son mas grandes y tienen de todo, uff aquí si que disfruto yo, que me puedo parar en cualquier cafetería a tomarme un te viendo al personal pasar por la puerta, con lo que me gusta a mi eso...
Así que nos fuimos en dirección al Tongariro National Park, el más antiguo y famoso parque nacional del país en el que se encuentran 3 volcanes, uno de los cuales es El Monte del Destino en el que Frodo Bolsón debía echar el anillo para librarse de la maldad de los malos. Pues eso. En este parque nacional se encuentran varias caminatas muy famosas, una de las cuales es una de las 10 caminatas de un día más famosas del mundo. Hay una carretera que rodea todo el parque y diversas entradas por las que acceder a él y ponerte a andar. Tras mucho pensar y preguntar decidimos no hacer la caminata más famosa, ya que no estamos muy en forma y 6 horas de subida no creo que hubiéramos aguantado. Así que preguntando en la oficina de información turística, la señora nos habló de un sitio donde puedes coger un teleférico que te sube hasta bastante altura y puedes ver los 3 volcanes desde arriba y luego en el punto en el que te suelta, hacer una caminata de unas 3 horas muy bonita también. Así que nos acercamos con el coche a aquél sitio y buscamos dónde dormir con la intención de levantarnos temprano y meternos en el parque. Encontramos un hotelito muy bonito, todo de maderita, muy agradable y muy limpio por 32 euros la habitación con baño compartido. La verdad es que todos los moteles, lodges, campings, hostel... de aquí están genial, impecablemente limpios, con grandes cocinas equipadas con de todo para cocinarte lo que quieras, salones con televisión, grandes baños... y todo muy limpio. Y además hay todo tipo de personas, desde jubilados a matrimonios con hijos o parejas como nosotros. Así que nos quedamos en este que era pequeñito y tranquilo y nos gustó. Nada más dejar las cosas el recepcionista nos informó de que tenía un jacuzzi para los clientes y que estaba vacío, que podíamos reservarlo para media hora de uso privado. Así que nos pusimos el bañador rápidamente y nos sumergimos en un agüita a 39 grados que nos arrugó como pasas. La verdad es que era precioso y con unas vistas del volcán alucinantes. Luego cenamos en la cocina con las cosas que habíamos comprado en el supermercado y a la cama hasta por la mañana.
RODEANDO EL TONGARIRO NACIONAL PARK BUSCANDO DONDE DORMIR
Pablo Troncoso Web Developer

Nueva Zelanda: Recorrer Nueva Zelanda en autocaravana y el paso a la isla norte en el ferry


Aquí esta er tio otra vez relevando a su amada en los quehaceres bloguenzes.
Lo primero que tengo que decir es que Nueva Zelanda me está flipando mucho! Me encanta ver como cambian los paisajes continuamente, desde campos llanos de pastos marrones y amarillos, a montañas nevadas con lagos azul turquesa delante, a rainforest (no se como se traduce al español, sería algo como bosque de lluvia, no se) con sus verdes helechos inmensos, bosques de Taupos que son los árboles tipicos de aquí parecidos a los sequoyas con sus troncos inmensos, glaciares que cambian de color con la luz del sol, arroyos de aguas increíblemente cristalinas, mares de colores que cambian de una costa a la otra, acantilados rocosos seguidos de una vegetación preciosa... En fin, que la verdad es que este país es una pasada en paisajes. Ahora, eso sí, a los amantes de los monumentos y el asfalto de las grandes ciudades les diré que no se si acabarán un poco hartos de tanto verde, porque aquí los pueblos son, literalmente, dos calles, y una de ellas sin asfaltar.


Los que son algo más turísticos tienen sus cuatro calles, que ya es todo un despilfarro de señales de tráfico, jeje. Pero, la verdad sea dicha, todo está perfectamente señalizado. Llegas a uno de esos minipueblos y tienes cartelitos para todo, que si los baños públicos, que si la iglesia, que si la escuela, la biblioteca pública, etc etc. Es difícil perderse aquí, y si te pierdes, le preguntas a cualquier amable vecino y te responden siempre con una amplísima sonrisa en los labios dándote todo tipo de indicaciones, no vaya a ser que te pierdas entre la calle uno y la dos, jeje. Y otra cosa que me esta molando muy mucho son la cantidad de bichos que estamos viendo. Es increíble ver como es uno capaz de acostumbrarse a ver focas a su lado como el que ve las palomas en el parque de María Luísa. Y ver pingüinos, leones marinos, albatros, llamas, ciervos, keas (que son unos pajaros mezcla entre halcón y loro, con un plumaje precioso)... Si es que con tanto verde este país es el paraiso de estos animalejos!! Porque como dijo Elena en su anterior post, en este país no solo hay ovejas y vacas, si no que además hay campos y campos llenos de ciervos y de llamas, y para muestra un botón.
CAMPO DE CIERVOS
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Recorrer Nueva Zelanda en autocaravana: El fiordo de Milford Sound, Queenstown y los Glaciares Fox y Franz Josef



Estar de vacaciones siempre es genial, pero si tus vacaciones van a durar 6 meses, estás con el hombre de tu vida y eres libre como el viento tu felicidad se multiplica por 20. Y así nos sentimos, afortunados en cada momento del día, sin olvidar que somos unos privilegiados por poder vivir de esta manera. Esto me ha quedado un poco cursi pero es que el sentimiento que da el viajar a largo plazo es tan magnífico que uno no puede dejar de repetirse la suerte que tiene. Y así seguimos por Nueva Zelanda, dejando kilómetros atrás y disfrutando del camino y de la experiencia con la caravana.

La caravana... esa gran desconocida que ha llegado a nuestras vidas y que se ha convertido en una más de la aventura. Con sus cosas buenas y sus cosas malas, que también las tiene, por qué no decirlas. Un día en la caravana es relajado, nos despertamos como a las 9 de la mañana y lo primero es deshacer la cama, sencillamente porque si no la deshaces no cabes, no podrías ni vestirse porque toda ella se convierte en una gran cama. Así que hay que doblar y guardar las sábanas, quitar la base central de la cama que es la que se convierte en mesa y poner cada cojín en su sitio. Después viene el cambiarse de ropa, para lo cual no levantamos las cortinitas de las ventanas si estamos en un camping porque nos vería la gente como Dios nos trajo al mundo, y aquí son muy educados y da como cosa. Una vez vestidos y cada cosa en su sitio comienza la rutina de preparar el desayuno. Si estamos en un camping es fácil porque podemos enchufar el tostador y usar el microondas para calentar la leche. Pero lo cierto es que sólo 1 noche de cada 3 nos quedamos en un camping, así que tenemos que abrir el gas y calentar la leche en un cacito de los de toda la vida y tostar el pan con mantequilla en una sartén. Luego tenemos jamón york, colacao, azúcar... en fin, desayuno solucionado. Fregar los cacharros es más complicado porque el grifo no es automático sino que tienes que darle a una manivela para que salga el agua, es fácil y está muy blandito así que no es problema, uno le da a la palanca mientras que el otro friega los cacharros. La caravana trae un tanque de 20 litros de agua, lo que da para fregar 3 veces, ¿no es para plantearse la cantidad de agua que gastamos en nuestras casas inútilmente? Pues si. Luego tenemos un cubo que hay que poner debajo de la caravana para que caiga el agua del fregadero. Ese cubo debe estar puesto siempre porque si te ve la policía tirando agua al suelo te pone 200 € de multa “por contaminar Nueva Zelanda”. Así que ponemos nuestro cubito y luego lo vaciamos en una alcantarilla o en algunos de los lugares destinados para eso, que como este país está muy preparado para las caravanas pues los hay por todas partes. Claro que el que te vea la policía es harto complicado porque en el tiempo que llevamos aquí sólo hemos visto 2 coches de policía en todo el país, y los dos en las dos ciudades grandes que hemos visitado. Ni uno solo más. Y eso que la gente duerme en cualquier parte aunque ponga “prohibido pernoctar”, pero como nadie aparece pues la gente duerme donde quiere. Se ve que son confiados los neozelandeses. Luego nos lavamos los dientes, el agua claro está, debe ir al susodicho cubito. Y una vez hechos todos los menesteres ponemos rumbo al siguiente destino. No solemos hacer más de 250 kilómetros al día que recorremos en unas 3 horas. No se hace nada pesado porque paramos continuamente, a cada momento. Y ese continuamente no os podéis ni imaginar la de veces que es. Porque aquí al señorito Pablo este país le está flipando. Que a mi también me gusta mucho, muchísimo, pero los que me conocen saben que yo soy una mujer de ciudad, y con tanto campo un día si y otro también empiezo a echar en falta un poquito de asfalto. Pero Pablo lo flipa con el paisaje: y que bucólico, y que bonito, y que si por qué no estás haciendo un video por la ventanilla mientras conduzco, que si por qué no estás haciendo fotos... y como yo claro, a las primeras 100 ovejas les hice fotos pero llegó un momento que decidí que no debía acordarme de la cara de todas, paso tres kilos y sólo fotografío cuando hay un paisaje alucinante, pues él va parando la caravana cada 20 minutos diciendo: pero que bonito vamos, es que es precioso, esto es maravilloso. Y a mi me da la risa, porque eso significa que va a hacerle otra foto a unas pocas de ovejas. Y cuando en el campo hay ovejas y vacas juntas... porque normalmente están separadas pero hay veces que están dentro del mismo cercado conviviendo en armonía. Ay amigo que cuando están juntas pablito se vuelve loco diciendo otra vez que qué bucólico, que qué bonito, qué romántico... y fotito al canto. Otro tanto le pasa cuando el césped y los animalitos llegan hasta la orilla del mar: has visto como se une el césped con el mar? Qué bonito y qué bucólico. Hijo, que bonito y qué bucólico te está pareciendo este país.
OH! QUE BONITO Y QUE...
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Christchurch y alquilar una autocaravana para recorrer la isla sur de Nueva Zelanda



Ya estamos en la carretera, en ruta, recorriendo kilómetros. Llegamos a Christchurch, la ciudad más grande de la isla sur de NZ, bastante tarde. Llevábamos el hotel contratado por internet para ir directamente allí cuando llegara el avión a las 12 de la noche. El Hotel So, está justo en el centro, junto a la catedral, es muy moderno, casi galáctico, y cuesta 47 € la noche, que para ser ésta ciudad no es caro. Las habitaciones son muy pequeñitas pero tienen absolutamente de todo, con un baño de diseño todo de cristales y una pantalla plana donde puedes poner para que esté permanentemente una chimenea, una catarata o el mar, con su sonido y todo. Y puedes poner las luces del color que quieras (en función de tu estado de ánimo, dicen en el folleto del hotel) y hay luces que se regulan en color e intensidad hasta debajo de la cama.


Pues ahí pasamos las dos primeras noches antes de coger nuestra caravana.
LA HABITACION DEL HOTEL SO
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