Merecidas vacaciones en Tailandia

Holaaaaaaa!! Dado que mi señora está de vacaciones hasta para escribir un post me ha tocado a mi relataros de primera mano nuestras andanzas (para aquel que no lo sepa aún, soy Pablo, ese que sale en alguna que otra foto al lado de Elena). 

En los ultimos días en India han pasado muchas y pocas cosas a la vez, pocas porque nos estamos haciendo al día a día laboral y ya sabéis que el termino "rutina" hace tiempo que desapareció de nuestro diccionario personal, y muchas porque tenemos la sensación de que el tiempo pasa volando y se nos van los voluntarios uno detrás de otro. Y es que esta vida que llevamos está llena de despedidas, pero hay algunas que cuestan más que otras. Pero no soltemos aún esa lagrimilla que asoma por el ojo, porque no vengo a hablaros de penas, sino de alegrías (os debo un post de penas y penurias, pero lo dejaré pa más adelante, que acabais de volver de vacaciones y bastante tenéis con la depre postvacacional). Hoy toca deciros que ahora somos nosotros los que ESTAMOS DE VACACIONES! Si amigos, después de no parar de ver fotos de vuestros pies con un maravilloso mar de fondo y primer plano desenfocado de cerveza fresquita durante todo el mes de Agosto y buena parte de Julio también, ahora es nuestro turno, mmmuuuaaajajaaaaa (risa malevola). Y es que nunca unas vacaciones nos han sido tan necesarias como estas, porque trabajar en la Fundación Vicente Ferrer en India es muuuyyyyy duro, bonito? mucho, gratificante? más, pero que agota? Pues oye, también, y es que uno no se da cuenta de lo que es vivir duchandose a cubazos everyday y comiendo comida hindú tres veces al día hasta que no sale de allí. Y que nadie me malinterprete, eh?, que estamos felices como perdices y encantados de currar allí, pero que bien sientan unos diitas de playa, carajo! 


Y a dónde nos hemos ido esta vez? Pues teniendo en cuenta que nuestro objetivo era descansar y no hacer turismo y visitar sitios desconocidos para nosotros (que ser un guiri en Agosto cansa muchísimo) pues nos hemos decidido por un sitio que conocemos bastante bien y que sabíamos que colmaría todas nuestras exigencias: Koh Samui!! Si señores, después de pegarnos 5 semanas el año pasado aquí sabíamos que era el sitio que teníamos más cerca para desconectar de todo, tanto que hasta hemos venido con hotel reservado, OMG!!! Pues si, después de casi 24 horas de desplazamiento desde Anantapur hasta aquí, y tras una siesta que le quitó el record guinnes a Falete tras comerse un potaje de garbanzos en Sevilla en Agosto, por fin aterrizamos en el Seascape Beach Resort, un hotelito a pie de playa con su piscina y sus hamacas que está genial. Y diréis, y que coño hace este tio escribiendo en vez de estar chapoteando cual sirena en el agua? Pues que estoy aprovechando el sueño acumulado de mi señora para escribir estas lineas, jeje. Que no sé que le han dado pero parece una marmota en plena hibernación, se ve que tenía grandes horas de sueño esperando ser dejadas en libertad.


De Koh Samui poco más os podemos contar que no hayamos escrito ya (os remitimos a que leais los post anteriores), lo flipante es ver como cambian estos sitios de un año para otro, nuevos hoteles donde había otros, nuevos negocios, nuevos restaurantes... y muuuuuuchos chinos, madre mia! Parece que estuviesen regalando billetes de avión a Tailandia, te lo juro. Y te los ves a ella con un traje de gasa y tules y una pamela maravillosa y a él con las bermudas hawaianas de flores del Decathlon haciendose fotos en las poses más ridículas, es que nos hartamos de reir viéndolos. De todas formas no hay mucha gente, se ve que hemos llegado a finales de Agosto y todo el mundo se está llendo de vuelta a sus hogares. Imagino que los de Septiembre están por llegar, pero mientras tanto aprovechamos de la tranquilidad que nos brinda esta playita.


Y poco más, ya nos hemos despedido de la última de nuestras "hijitas" y nos da mucha pena que nos dejen solos, pero la pequeña y más loca de las tres se ha tatuado lo mismo que nosotros pero con nuestras iniciales! Jejejeje, las vamos a echar mucho de menos en India, pero la quedada del reencuentro en España va a ser legendaria! Os queremos hijas, nos vemos pronto!



Demasiada vida social en la Fundación Vicente Ferrer?


Que a la Fundación se viene a trabajar ya lo sabemos. Y se trabaja, os aseguro que se trabaja bastante. De hecho se trabaja de lunes a sábado mañana y tarde, cosa a la que no estamos acostumbrados y de la que nos quejamos sin consuelo los españoles. Pero qué es la vida sin el ocio, sin los amigos, sin las charlitas y las risas? Y más aún tratándose de españoles, que ya sabemos todos lo que nos gusta una juerga. Y es que cuando estás lejos de casa te unes más a quien tienes al lado. Y vivir en la Fundación es como estar en un campamento de verano de esos a los que te mandaban tus padres y volvías con una súper mejor amiga, a la que querías súper mogollón, casi hermana de sangre, de la que no ibas a separarte nunca jamás.

Crónicas desde la ciudad del infinito

Anantapur significa “ciudad del infinito”. Suena muy romántico lo sé, pero tras sólo 8 semanas aquí he conseguido entender por qué le pusieron ese nombre: porque el ruido, el caos y la suciedad son infinitas en Anantapur. En nuestros años de viaje nos hemos encontrado pocas ciudades con tan poco encanto como Anantapur y, sin embargo, somos más felices que nunca. ¿Y cómo es posible que se de ese fenómeno tan extraño? Pues debe ser que cuando uno está cumpliendo sueños todo le gusta. Debe ser algo así como un hijo, que aunque seamos de lo más parecido a un gremlin a nuestras madres les parecemos bonitos. Pues si, debe ser eso. 
 
ESTO ES BATHALAPALLI
Aunque no voy a caer en el tópico de contar que todo aquí es maravilloso porque tampoco lo es. De nuestra vida aquí me agotan muchas cosas, muchas. Incluso voy a decir que a veces me agota la vida misma o, como diría mi amiga Pili, estoy escoñá y casi todos los días caigo en la cama como un saco de patatas. Bueno, un saco de patatas, arroz y huevos, porque realmente eso es lo que soy, de hecho estoy rellenita de eso precisamente. Porque algo que agota aquí es la comida. Y no es que esté mala, ni mucho menos, muy al contrario está bastante rica. Pero es siempre lo mismo, arroz dos veces al día acompañado de algún curri y patatas o huevos de cualquier forma cocinados. La cosa empeora porque no vivimos en el campus principal, sino en el campus del hospital, que es bastante más pequeño y hay menos gente. Claro, es entendible que no puede haber tanta variedad de comida como en el campus principal. Pero mi Pablito anda cansado de tanto arroz y os aseguro que como siga así se va a volver transparente. Yo no, eh? Que a mi no se me quita el hambre ni con 40 de fiebre, así que como y como relamiéndome y me voy rellenando de hidratos de carbono y cubriendo de michelines. La vida es injusta.

Por cierto, sabéis que un altísimo porcentaje de la población india, al menos de esta zona, tiene diabetes? Nunca lo habría esperado, me resulta sorprendente. Pero claro, viendo que su dieta es a base de hidratos y que tanto al café como al té le ponen azúcar como para empalagar al más romántico, ahora no me extraña. Y esto me lleva a hablar del trabajo de Pablo en el hospital. Que como lo lleva Pablo? Pues está contento pero cansado, muy cansado. Y es que los pacientes que acuden al hospital sólo hablan Telugu, nada de inglés. Si a eso le sumas que mueven la cabeza hacia los lados con un balanceo imposible que uno nunca sabe si dicen que si o que no, la comunicación se vuelve imposible. Pablito ya ha aprendido a decir algunas cosas en telugu, cosas de médicos claro está, del tipo respire hondo o dónde le duele, pero eso no es suficiente para diagnosticar a un paciente. Y qué hace? Pues hacer que alguna enfermera o médica que hable inglés le traduzca. Claro que la traducción deja mucho que desear y, según me cuenta mientras yo me parto de la risa (está claro que no lo sufro como él), cuando le pregunta algo al paciente y éste le responde con una parrafada súper larga el traductor en funciones se limita a traducir: dice que tiene tos. Y Pablo, no dando crédito a lo que oye pregunta: en toda esa larguísima respuesta sólo ha dicho que tiene tos?. Respuesta: si, tiene tos. Yo me muero de la risa os lo juro pero él se desespera bastante. Las 8 horas o más que pasa diariamente en el hospital requieren mucho de él, por eso llega muy cansado a casa. Se suma que en India se trabaja de lunes a sábado todo el día, así que sólo tenemos libre el domingo. Pero él tiene guardia un domingo si y otro no, en la que tiene que ir a pasar la planta, así que sólo descansa un día cada 14. Mucha tela, no? Pues si, mucha tela, es agotador. Pero a parte del cansancio está aprendiendo mucho de algunas cosas que no estamos acostumbrados a ver en España, véase picaduras de serpiente o de escorpión, que por aquí hay muchos. Y de intoxicaciones, porque cada día llegan al hospital varias personas con intento de suicidio. Muchas son mujeres muy jóvenes que tienen mucha presión de sus familias para aprobar los exámenes para que no les retiren la beca de estudio, o chicas a las que han casado muy jóvenes con hombres a los que no habían visto en su vida y que las quieren sólo para que trabajen y procreen. Las criaturas se quitan la vida bebiendo henna, si, esa que nos suena tan exótica a los occidentales y que se usa para hacer tatuajes en la piel o teñirse el pelo. Pues ellas se la beben cuando deciden que no quieren seguir viviendo. Los chicos, o los agricultores, lo hacen con matarratas o pesticidas que usan para el campo. 
 
 PABLO EN UNA DE SUS PLANTAS
 CUANDO UN VOLUNTARIO SE ENFERMA VIENE AL HOSPITAL, Y HEMOS TENIDO UNA RACHA DE MUCHOS VOLUNTARIOS SUFRIENDO DE FUERTES DIARREAS, MIRAD QUE CARAS DE SUFRIMIENTO
ESTE ES EL EQUIPO DEL DEPARTAMENTO EN EL QUE TRABAJA PABLO
Y es que la vida de las mujeres indias es muy dura. Muy muy dura. Apenas puedo imaginarme una vida como la que ellas llevan. Madre mía que suerte haber nacido en un país como España, os juro que tendríamos que dar gracias a la vida cada uno de nuestros días. Porque aquí, si eres niña, eres más una desgracia que una bendición. Tus padres tendrán que ahorrar para tu dote y te irás a vivir, cuando te casen muy joven con quien ellos hayan elegido, a casa de tus suegros y será de ellos de quienes cuides cuando se hagan mayores. En muchos de los casos la novia no ve al novio hasta el día de la boda, un novio que han buscado tus padres y que probablemente no tenga nada que ver contigo. Pero el día de tu boda irás al templo vestida de novia y te marcharás de casa de tus padres para vivir para siempre en casa de tus suegros. Fuerte, verdad? Y triste, muy triste. Y luego trabajarán muy duro, muchas trabajan en el campo de sol a sol y luego tienen que atender a sus familias. Y aquí no tienen lavadora ni olla exprés, aquí lavan a mano y amasan la masa para hacer el pan. Así que son mujeres acostumbradas a trabajar muy duro. Autenticas heroínas.

Y qué hay de mí? A qué dedico el tiempo libre? Os acordáis de que yo venía a trabajar como profesora de español? Bueno pues a día de hoy no he dado ni una sola clase. Y eso por qué? Pues porque la vida da muchas vueltas y puedes verte haciendo algo en lo que nunca habías pensado y aprendiendo cosas nuevas. Cuando llegué, como el grupo de médicos del hospital al que le iba a dar clases no estaba preparado, me puse a ordenar la biblioteca de la fundación. Era un trabajo muy tranquilo que me vino muy bien para las dos primeras semanas que son semanas de adaptación a todo lo que te rodea. 
 LA BIBLIOTECA DE LA FUNDACIÓN
Pero un día, hablando con Silvia, una sevillana que trabaja como coordinadora en el departamento que gestiona todo lo relacionado con el comercio justo, me comentó que estaba hasta arriba de trabajo y que necesitaba que le echaran un cable. Y yo, que ya estaba acabando con la biblioteca y me encanta el proyecto le dije que, si quería, podía ayudarla. Y así fue cómo empecé a trabajar en la tienda de comercio justo por las mañanas. De momento, por las tardes, seguía preparando clases de español para cuando empezara con mi grupo. Pero con Silvia encajé perfectamente y el proyecto me ilusionó desde el primer momento, así que me fui implicando cada vez más. Y cuando la coordinadora de voluntarios me propuso quedarme definitivamente en ese puesto dije que si encantada de la vida. Así que ahora estoy encargada de la gestión de la tienda de comercio justo que hay en el campus principal de la fundación y de los puestos que se montan en mercados locales de la región. Lo que se vende en India en definitiva, porque en los talleres se produce para vender en India por un lado y para exportar a España u otros países en los que se está comenzando a vender por otro. Y estoy contentísima y aprendiendo mucho, la verdad es que al lado de una persona con tanta experiencia como Silvia es un gustazo trabajar y aprender. 

LA TIENDA DE LA FUNCACIÓN EN LA QUE TRABAJO VISTA DESDE LOS DOS ÁNGULOS




UN DÍA HICIMOS UN MERCADILLO DE PRODUCTOS EN OFERTA QUE QUERÍAMOS QUITAR DE LA TIENDA PARA TODOS LOS VOLUNTARIOS Y AQUÍ ESTAMOS DESATANDO NUESTRO ESPÍRITU CONSUMISTA


CON NARESH, EL INDIO QUE TRABAJA EN LA TIENDA, EN UN STAND QUE MONTAMOS EN EL HOSPITAL PARA UN CONGRESO DE CIRUGÍA 
 
La única pega es que trabajo en el campus principal, que no es donde vivo. Eso implica pegarme una hora de ida y otra de vuelta em bus para llegar a mi puesto de trabajo, desde Bathalapalli hasta Anantapur. A las 8 dejo a Pablo en la puerta del hospital y espero el autobús en la carretera. A veces hay suerte y pasa en 5-10 minutos y otras lo espero 20. Y luego unos 40 min de trayecto en unos autobuses que van como locos y pitando como si no hubiera un mañana. Eso me cansa mucho, me quema, para mi es la peor parte de mi vida aquí. A las 4,15 cojo el autobús de vuelta y a las 5 llego al hospital, justo cuando sale Pablo, así que lo recojo y nos vamos para casa. En total estoy fuera 9 horitas y llego a casa muy cansada. Y es que yo noto mucho lo de no poder ponerme en posición horizontal después de comer. Pablo, como come aquí, pues se echa un ratito en la siesta, pero yo voy a comer a la cantina y de vuelta a la silla. Claro, a las 10.30 estoy sobada todos los días. Pero como ya os he dicho estoy feliz como una perdiz y creo que he encontrado un hueco muy interesante en el que voy a aprender mogollón.
QUE NO, QUE ÉSTE ES EL SUPER LUXURY, QUE YO A DIARIO VOY EN EL SUPER MIERDERY, ASÍ QUE IMAGINAOS EL NIVEL
Y quién produce todo lo que se vende en India y lo que se exporta a España para vender tanto online como en tiendas? Pues se produce en los talleres que tenemos repartidos en distintos puntos. Hay talleres de distintos tipos: Joyería, jute, papel maché, papel reciclado, textil y eco, y en ellos trabajan mujeres discapacitadas. En India nacer niña y encima ser discapacitada es, en la mayoría de los casos, una condena. Muchas de estas niñas están abandonadas en sus casas, acostumbradas a que les digan que no sirven para nada y a no tener ni nombre o ser llamadas por su discapacidad. Los padres piensan que nunca podrán casarlas y librarse de ellas, por lo que son una carga y un estorbo para la familia y las tratan como tal. El área social de nuestro departamento se encarga de identificar a esas niñas y convencerlas a ellas y a sus familias para que se unan a nuestro proyecto y trabajen en los talleres. Las que acceden se trasladan a vivir al taller y reciben un sueldo por su trabajo. Ese sueldo lo mandan a sus familias, por lo que poco a poco empiezan a ser respetadas por ellas. En sus pueblos comienzan a verlas de otra forma, a respetarlas porque mantienen a sus familias y se les da otro valor. Por supuesto la capacidad de producción de estos talleres, como podréis imaginar, es muy limitada. En hacer una pieza de forma absolutamente artesanal se tarda muchas horas, por lo que los precios no son competitivos. Si entras en la tienda no verás productos muy baratos, como cabe esperar de una tienda en India. Pero es un proyecto social con el que se ayuda a muchas mujeres que, sin ésta, no tendrían otra salida más que la marginación. Así que comprando en la tienda colaboras con un proyecto muy bonito y ayudas a cambiar la vida de muchas mujeres indias. Si, parezco un anuncio con patas pero no me pagan nada, y en este caso en el sentido literal de la palabra, lo que pasa es que cuando te sensibilizas con este tema empiezas a creer en el comercio justo y a comprender por qué esos productos son más caros que los que normalmente adquirimos en las tiendas.
 ÉSTE ES EL TALLER DE TEXTIL
ÉSTE ES EL TALLER DE PAPEL MACHE EL DÍA EN EL QUE DESPEDÍAMOS A UNA VOLUNTARIA QUE LLEVABA 6 MESES AQUÍ

ESTE ES EL TALLER DE JUTE 
 
Uf madre mía se me ha ido la cabeza y llevo ya media biblia! Y eso que no os he hablado nada de la vida social en la fundación, la parte más importante! Porque los compañeros aquí se hacen familia, y compartes con ellos momentos geniales que hacen que merezca la pena las horas de autobús o el plato de arroz. Pero os lo cuento otro día, no? De momento nos quedamos aquí, en la ciudad del infinito siendo infinitamente felices. Besos a todos!

Nueva etapa en India. Llegamos a la Fundación Vicente Ferrer

Después de 3 meses y medio cogiendo fuerzas en Sevilla, disfrutando de la familia, los amigos, la comida y de una ciudad maravillosa, llegó el momento de volver a marcharse. Y cómo se siente uno cuando se marcha a vivir a la India por un año? Pues las últimas semanas han sido de sentimientos encontrados. Por un lado tienes muchas ganas de empezar a vivir la experiencia, de despejar las dudas del cómo será, pero también te asalta el miedo a lo desconocido, la pena y la nostalgia por lo que dejas atrás, momentos de esos en los que cierro los ojos y me pregunto por qué me he metido en ésto o por qué no tuve 3 hijos y me dediqué a criarlos. Así que es una sensación agridulce, en la que en algunos momentos estás con mucha energía positiva y en otros te invade la tristeza y el miedo. En mi caso, como según Pablo soy fotosensible, durante el día estoy en el subidón tipo tripi-seta alucinógena y por las noches me convierto en la inseguridad hecha persona y los miedos se apoderan de mi como si fueran monstruos que estaban esperándome en el armario.

Pero las semanas han ido pasando hasta que llegó el día de subirnos al ave. Los últimos dos días no suele haber ni seta alucinógena ni nada de nada, las despedidas son lo que peor llevamos, dejar a los nuestros atrás. Pero eso si, una vez que nos montamos en el tren y se pone en marcha, mi espíritu vuelve a entrar en mi cuerpo y vuelvo a ser yo, Elena, la incansable viajera, la aventurera que puede con todo con Pablo de la mano. Vuelvo a reconocerme a mi misma y la fuerza me sale de dónde no sabía que estaba. Y con esa fuerza nos comimos las 28 horas de viaje: ave a Madrid, vuelo a París, a Bombay, a Bangalore, y 3 horas de coche hasta Anantapur, donde está la sede de la fundación.
JUSTO EN EL MOMENTO DE MONTARNOS EN EL AVE
LA LLEGADA A LA SEDE, CARITA DE CANSADOS SENTADOS ENLA CANTINA CON LA FOTO DE VICENTE AL FONDO
Y así como los últimos días son los más difíciles cuando te vas, los primeros son los más difíciles cuando llegas a un sitio nuevo en el que todo el mundo se conoce. La sede de la Fundación es un sitio magnífico, precioso, con unas casitas agradables y muy tranquilo, aunque la ciudad que hay en la puerta es el más absoluto caos. En la sede viven indios y españoles. La mayoría de estos españoles son voluntarios como yo (no cobran), y una minoría son cooperantes como Pablo (tienen contrato de trabajo en España). Algunos han venido por 3 o 6 meses (la mayoría), algunos hemos venido por un año y otros pirados llevan aquí ya varios años. Así que hay gente de todo tipo, de todas profesiones y de todas las partes de España. Pasamos en ese campus un par de días, superando el Jet Lag y conociendo a todo el mundo, pero el sábado nos trajeron al campus de Bathalapalli, la ciudad en la que vamos a vivir. Aquí se encuentra el hospital principal de la Fundación con bastantes especialidades, un centro de discapacitados psíquicos, una escuela de enfermería, hospital de VIH, gimnasio... y casas para los trabajadores. Aunque este campus es muchísimo más grande, en él hay muchos menos españoles. Prácticamente viven los sanitarios y los relacionados con actividades deportivas. En este momento seremos 11 españoles viviendo aquí, frente a los 35 que debe haber en el otro campus. Voy a poner muchas fotos del hospital porque se que eso a nuestros padres les encanta.
ESTA ES LA CALLE EN LA QUE ESTÁ EL HOSPITAL
LA PUERTA DE ENTRADA DE URGENCIAS
LA PUERTA DE ENTRADAS GENERAL, CON SU VENDEDOR DE COCOS Y TODO
NADA MÁS ENTRAR ENCUENTRAS UN PUESTECITO VENDE-TODO, EL HOSPITAL INFANTIL A LA IZQUIERDA Y EL GENERAL A LA DERECHA
ESTE ES EL HOSPITAL INFANTIL Y SI CAMINAS ENTRE LOS DOS HOSPITALES, ESA SE CONVIERTE EN  MI CALLE, A AMBOS LADOS ESTÁN TODAS LAS CASAS ASÍ QUE UN 1 MIN ESTÁ PABLO EN SU TRABAJO
EL INTERIOR DEL HOSPITAL GENERAL. SON TODO PATIOS Y PASILLOS ABIERTOS. HICIMOS LA FOTO POR LA TARDE CUANDO YA SE QUEDA MEDIO VACÍO. POR EL DÍA ESTÁ LLENITO DE MUJERES CON SARI POR EL SUELO COMIENDO O DURMIENDO, POR TODA PARTES.
 
Todo el mundo dice que vivir aquí tiene varias ventajas, una es que al ser menos españoles se convierten en una familia y se hacen muchas actividades juntos. 
 AQUÍ COMIENDO EN LA CANTINA DE BATHALAPALLI, COMPARADA CON LA DE LA SEDE PRINCIPAL, QUE ES LA DE LA FOTO RECIÉN LLEGADOS, ES BASTANTE CUTRE
La otra es que las casas aquí son casas de verdad, no sólo una habitación con baño, sino casitas con su salón-cocina, dormitorio, baño y wifi. Baño sin ducha, eso si, que toca todo el año ducharse a cubazos. A nosotros nos tenían asignada una casa muy grande, con un salón inmenso, dos dormitorios y dos baños. Como la casa no estaba preparada, nos han metido provisionalmente en una casa más pequeña con sólo un dormitorio. Pero nos ha gustado tanto ésta que hemos pensado en la posibilidad de quedarnos aquí definitivamente. De momento nos hemos instalado, hemos colocado todas nuestras cosas y la hemos hecho nuestra. Bueno, nuestra y de las miles de hormigas y las 3-4 lagartijas que la habitan. Y mira que me dan asco, no las soporto, es un bicho que me puede, pero creo que aquí van a ganar la batalla. Después de que anoche nos cayera una largatija en la cama mientras que estábamos viendo una peli he decidido que debo asumir que tendremos que convivir, a ver si se convierte en otro miedo superado.
ESTA ES NUESTRA CALLE Y LA CASA AMARILLA DE LA IZQUIERDA ES LA NUESTRA
LA CASITA VISTA DESDE DELANTE
EL SALÓN-COCINA
EL DORMITORIO
EL BAÑO. Y SI, ESOS CUBOS SON NUESTRA DUCHA
Y ayer fue el primer día de trabajo de Pablo en el hospital. Yo, que desde que llegué tengo una total afonía gracias al aire acondicionado nivel oso polar del avión, empezaré a trabajar hoy. De momento voy a organizar la biblioteca de la fundación. Luego ya se verá. Os seguiré contando cómo es el día a día de esta nueva etapa, pero de momento estamos contentos. Y recordadlo: Cuidado con lo que soñáis porque se puede cumplir!

Las mejores playas del mundo


Muchas veces nos preguntan cuál es la mejor playa en la que hemos estado. Y no creáis que la respuesta es fácil, mas bien me resulta de lo más complicada. Y la complejidad no reside sólo en que yo no soy muy playera, sino en qué es lo que considera la otra persona que es una playa maravillosa. El tiempo me ha enseñado que no debo recomendar. Algúna vez he recomendado algún país que luego a la otra persona no le ha gustado. Porque cada uno busca y espera una cosa del sitio al que va, y en eso, cada persona es un mundo.

En cuestión de playas yo soy de lo más bastarda, así que probablemente el tipo de playa perfecta para mi no lo es ni mucho menos para el que me está preguntado. Porque, qué espero yo de una playa? pues para empezar, soy una persona de lo más friolera. Pero friolera friolera, que yo o estoy a 50 grados o estoy congelada como un pingüino. Vamos que o el agua del mar está por encima de los 38 grados o me quedo en la orilla diciendo lo fría que está cada vez que una ola me roza los dedos gordos de los pies. Así que si una playa es preciosa pero el agua está por debajo de mi temperatura corporal, lo más seguro es que no me de ni un bañito y ya no me parezca una playa perfecta. Muy bonita, si, pero no el paraíso, no MI paraíso.

Por otra parte ya he dicho que no soy especialmente playera: la arena me incomoda, me da miedo y me aburre tomar el sol y a los 15 minutos de estar en el agua ya estoy "enguachisná". Por eso para mi, la playa perfecta no es esa playa desierta de película en la que la selva acaba en el mar con cocoteros inclinados sobre el agua. Que si, que eso es muy peliculero y muy precioso, que yo reconozco su belleza y puedo pasar una hora haciendo fotos. Pero cuando he hecho las fotos y llevo 15 minutos en el agua "enguachisná" ya me aburre esa playa como una ostra. Por eso yo prefiero que la playa ofrezca cosas, es decir, que detrás de esa playa paradisiaca haya cosas para hacer: sitios para comer, para darse masajes, para pasear... Así que muchas veces, las playas que están más cerca de Benidorm que de las Fiji a mi me gustan más. Y ya se que esto levantará muchas críticas, pero yo soy así, ya lo dije al principio, para las playas soy muy bastarda. Así que partiendo de esa base, voy a hablaros de playas que me han gustado en todos estos años de viajes sin que el orden implique nada:

Las islas Fiji son lo que cualquiera podría considerar el paraíso con mayúsculas. Islas tan pequeñas y desiertas que sólo encontrarás en ellas 3 cabañas de madera,

vegetación exuberante hasta la misma orilla y un agua tan caliente que yo me sumergía sin emitir ni el mas mínimo gruñido de impresión. Tengo que decir que pasamos 20 días allí en los que me bañé más que nunca y me aburrí más que nunca también. Ciertamente las islas son una preciosidad y el color del agua te deja sin aliento. También el snorkeling es precioso y pudimos coger kayaks. Pero tengo que decir que a mi los 20 días se me hicieron eternos y que me aburría hasta el extremo. Ten en cuenta que cuando lo único que hay en la isla es tu cabaña, te tiene que gustar mucho la playa y el sol o estás perdido. Pero lo reconozco, nunca he visto nada tan bonito como aquellas islas.
Si quieres leer nuestro post sobre las Fiji pincha AQUI

Filipinas tiene unas playas espectaculares. Son playas verdaderamente preciosas, con un color increíble y arena blanca. Y encima la temperatura del agua es perfecta.
Qué más se puede pedir? Pues por mi parte, que tenga cosas por detrás, que cuando salga de la playa tenga sitios agradables para comer o pueda dar un paseito por la noche. Las playas que visitamos en Filipinas ofrecían cosas, especialmente el Nido. En El Nido tienes excursiones que hacer durante el día para visitar playas e islas de ensueño, y ambientito durante la noche para dar un paseo y tomarte algo.
Si quieres ver un post con playas en Filipinas pincha AQUI


Tengo que nombrar la Rivera Maya porque somos grandes amantes de México. Sus playas son preciosas y nos encanta Playa del Carmen por todo lo que ofrece. Es el típico sitio para guiris que a nosotros nos encanta. Eso si, el agua está demasiado fría para mi gusto. Vamos, que pasamos allí 3 semanas y casi no me metí en el agua. Tenemos pendiente volver a Playa del Carmen para pasar una temporada. Y si no me quiero bañar, pues no me baño. 

Si quieres ver un post de la Rivera Maya pincha AQUI


Hace 20 años que estuvimos en la República Dominicana. En aquella ocasión alquilamos un coche y recorrimos toda la costa del país. Y en aquél entonces (no se si después de 20 años seguirá igual), encontramos algunas de las playas desiertas más bonitas que hayamos visto jamás en nuestra vida. Y si, el agua estaba muy calentita. Otro paraíso para nosotros.





Honduras y Belice tienen playas preciosas de arena blanca y agua calentita. El color turquesa del mar es precioso y unos de los mejores snorkeling que hayamos hecho nunca. No volvería por las playas en sí, que no me parecieron para tanto, pero si por el mundo submarino. Belice nos pareció bastante caro y en Honduras te matan los mosquitos, así que no nos parecieron el paraíso que estábamos buscando.


Si quieres ver un post de Honduras pincha AQUI
Si quieres leer un post de Belice pincha AQUI



Cuba tiene buenas playas, preciosas y con agua calentita. Algunas más explotadas y otras no tanto. Pero cuba tiene son, ritmo y buena gente. Nos encanta Cuba.

Puedes ver un post sobre Cuba pinchando AQUI





En Guinea Ecuatorial encontramos playas absolutamente desiertas fantásticas. Las palmeras llegan hasta el mar y el agua está calentita aunque el color no es bonito ni el agua es transparente. Eso si, detrás de la playa no hay nada de nada asi que... sólo apto para grandes amantes del playeo.

Pincha AQUI para ver un post sobre playas de Guinea.


En Malasia, las Islas Perhentian tienen potencial para ser un paraíso. Todo lo que uno podría esperar de una isla paradisiaca podría encontrarlo allí si no fuera por lo mal conservada que están. Encontramos las playas más sucias que hayamos visto nunca, llenas de aguas estancadas y basura por todas partes. Una pena, porque con un poco de esfuerzo podrían ser uno de los sitios más bonitos. Pero para nosotros se quedó en un sitio caro y descuidado.





Si quieres ver un post sobre islas en Malasia pincha AQUI






Somos grandes amantes de Tailandia. Con sus miles de islas tiene playas para todos los gustos. Sorprendentemente a mi me gustan las más explotadas.
Me gusta Koh Samui, aunque algunos digan que es como Benidorm. En Koh Samui puedes estar en una playa desierta solo para ti por la mañana y por la noche tener toda la marcha que busques o la tranquilidad que necesites. En Koh Samui, si tienes una moto, podrás tener lo que quieras. Nosotros no somos amigos de las fiestas, ni la música disco y el ruido o las grandes aglomeraciones. Pero puedes alejarte de todo eso si quieres y tener multitud de opciones para cenar o pasear y mercados nocturnos donde comer comida callejera. Si, lo reconozco, me gusta Koh Samui y no soy peor persona por eso.
Si quieres leer más sobre playas de Tailandia pincha AQUI

En India, son muy famosas las playas de Goa. Nosotros, gracias a nuestra amiga Rita, llegamos a la playa de Agonda y nos pareció sencillamente preciosa. Es una playa tranquila, con vacas por la calle, suficientemente grande como para dar un precioso paseo al amanecer y el atardecer y sitios donde comer deliciosa comida hindú. Quizás volvamos algún día, y ojalá que se haya quedado como está.
Puedes ver fotos de Agonda pinchando AQUI

Demasiada información? pues acabo mi lista. Porque a mi, aunque difiera de la opinión de otros viajeros, no me gustaron demasiado las playas de Camboya, o Birmania, Indonesia, Vietnam o Guatemala... y muchos otros países con playa que hemos visitado. Es verdad que en Zanzíbar o Australia puedes encontrar playas preciosas también. Pero ya os digo, nuestros gustos playeros son muy peculiares y no somos de fiar. Nos quedan muchas playas que visitar, pero dudo que encontremos la playa perfecta. Sencillamente porque la playa perfecta no existe más que para cada uno, en función del cristal con que la mire.

Las 10 experiencias más alucinantes vividas en años de viajes

Otra pregunta frecuente que suelen hacernos está relacionada con experiencias alucinantes que hayamos vivido, las cosas que más nos han impresionado. Hemos hecho una lista de 10, aunque podríamos escribir muchas más. En tantos años de viajes nos han pasado miles de cosas, pero siempre hay algunas que se quedan en tu cabeza más marcadas que otras. Curiosamente, 3 de las 10 de esta lista están relacionadas con la muerte. No es que seamos morbosos, sencillamente son experiencias muy fuertes.

1. Presenciar un entierro Toraja en Sulawesi, Indonesia: Una vez vi un documental de Lonely Planet en el que el protagonista asistía a un entierro alucinante en una isla con poblados más alucinantes aún.
Aquel mismo día decidí que vería aquello con mis propios ojos, así que cuando visitamos Indonesia no dudamos en desplazarnos hasta allí. Llegar al área Toraja no fue fácil, tuvimos que volar hasta la isla de Sulawesi y luego volar hasta el centro de la isla en un avión en el que os aseguro que pasaría miedo hasta el más valiente. Tuvimos la suerte de que 2 días después de llegar comenzaba un funeral toraja. Estos funerales duran una semana y pudimos vivirlo enterito. El muerto, o los muertos porque en este caso había dos, habían fallecido 10 años antes y hasta entonces habían permanecido embalsamados en la casa. Una vez que la familia reunió el dinero para celebrarlo, organizó un funeral al que acudieron cientos de personas y en el que se mataron cientos de búfalos y de cerdos para alimentar a todo el mundo. Con los cadáveres de cuerpo presente y envueltos en telas preciosas, se llevó a cabo rito tras rito que nos dejaron con la boca abierta. El último día llevaron a los muertos hasta una roca en el bosque que habían ahuecado y allí los depositaron para su descanso eterno. Digerir lo que habíamos vivido allí nos costó un tiempo, y aún hoy cuando leemos el post alucinamos de que tuviéramos la suerte de verlo con nuestros propios ojos. Si quieres ver cómo es un funeral toraja pincha AQUI 
 

2. Visitar un caracol zapatista. Todos hemos oído hablar de los zapatistas alguna vez, a través de las noticias o en canciones. Pero conocer los detalles de su causa es algo más complejo que nosotros nos dispusimos a averiguar en uno de nuestros viajes.
Estábamos en San Cristóbal de las Casas, Chiapas (México), y nos hablaron de que habían varios caracoles zapatistas en la zona y que a veces se podían visitar. Lo primero era saber qué era un caracol zapatista: un municipio autónomo que se autogobierna según los principios zapatistas. Estos municipios son grandes áreas cercadas con un acceso limitado. Dentro viven las familias zapatistas que disponen de escuela, centro de salud, templo, campos para arar... Como los zapatistas están perseguidos por el gobierno, todo aquel zapatista que se acerca a los límites del caracol lo hace con la cabeza encapuchada para que no se les reconozca. Cuando llegamos a la puerta nos impresionó mucho el sitio. Tuvimos que dar nuestros pasaportes, explicar por qué queríamos visitar el caracol y esperar un buen rato antes de que nos expidieran un permiso especial y nos permitieran entrar para pasear y hablar con la Junta del Buen Gobierno. Estar allí, verlos, vivir en armonía y que nos explicaran los objetivos de su lucha, que nos son otros que vivir en paz, en conexión con la naturaleza y disponiendo de los recursos naturales de los que siempre han disfrutado, fue una lección de vida. Pudimos preguntarles todo lo que quisimos y ellos respondieron a todo, aunque en ningún momento pudimos ver sus caras. Nunca olvidaré sus últimas palabras: "y ahora volved afuera y contadles al mundo el porqué de nuestra lucha, todo lo que habéis visto y oído aquí dentro". Nunca olvidaremos aquél día, sin duda quedamos muy impresionados. Si quieres vernos dentro del caracol zapatista pincha AQUI

3. Compartir una merienda con las Madres de mayo en Buenos Aires. Todos los jueves desde hace más de 35 años, se reúnen en la Plaza de Mayo de Buenos Aires las conocidas como “Madres de la plaza de Mayo”.
Al principio luchaban por encontrar a sus hijos, pero hoy en día por encontrar a sus nietos y para que se haga justicia y los responsables de las más de 30.000 desapariciones entre los años 75 y 83 paguen por sus crímenes. Siempre las había visto por la tele, dando vueltas a la plaza con sus pañuelitos blancos en la cabeza. Cuando las vimos de cerca nos impactó aún más. Las que quedan vivas son mayores, y verlas agotar lo que les queda de vida en su lucha por la justicia, por esos hijos y hermanos que perdieron, es admirable. Tuvimos la suerte de charlar un buen rato con ellas y que nos invitaran a tomar un café donde cada jueves se reúnen después de su marcha. Imaginad lo especial que fue estar con ellas, preguntarles cosas y que contestaran a todo amablemente. Para nosotros fue un día muy especial que nunca olvidaremos. Ojalá todos los responsables de crímenes contra la humanidad pagaran por sus hechos. Si quieres ver el post donde contamos nuestra experiencia pincha AQUI.

4. Dormir en una haima en el desierto. Hace 15 años fuimos a recorrer Marruecos en coche con unos amigos. Gracias a un timo muy común en este país que no voy a contar ahora, nos vimos enredados con unos marroquíes que nos ofrecieron ir a un
campamento en el desierto para pasar un par de días durmiendo en unas haimas. Hasta el campamento llegamos con nuestro Ford Focus guiados por un tuareg, una locura. Gracias a que él conocía bien el desierto, nos llevó por pistas duritas y llegamos sin problema. El campamento era precioso, lleno de haimas negras que resaltaban sobre la arena dorada. La cena a la luz de las velas bajo un cielo llenito de estrellas y rodeados de dunas es algo que aún no hemos olvidado. Pasamos algo de frío aquella noche en las tiendas, tapados con mantas y acurrucados uno contra otro. Pero mereció la pena incluso cuando al intentar salir de allí nosotros 4 solos con un francés que sabía lo mismo de desiertos que nosotros, nuestro coche quedó atascado en la arena y no hubo forma de sacarlo. Suerte que horas más tarde pasaron unos 4x4 por allí de un grupo de españoles y pudieron remolcarnos y mostrarnos el camino de salida del desierto. Una locura de las que se hacen con veintipocos pero que nunca olvidaremos. Hace tannntos años que no tenemos ningún post de esta aventura.

5. Presenciar un Sky burial, un entierro en el cielo en el Tibet: En el Tibet Chino aprendimos que los tibetanos tienen unos rituales funerarios bastante curiosos. El más espeluznante para nosotros es el Sky burial o entierro en el cielo.
Los hacen en sitios muy concretos del Tibet, en montañas que son sagradas para ellos. Llegar hasta estos sitios no es fácil, pero ya nos conocéis, si queremos ver algo concreto somos capaces de invertir días en llegar a ese lugar aunque cueste días de autobuses en penosas condiciones. Finalmente tuvimos la suerte de poder presenciar dos de estos Sky Burials. En estos funerales la familia lleva al cadáver hasta una de estas montañas sagradas. Allí, un sacerdote planta el cuerpo desnudo sobre la hierba y le hace grandes cortes con un chuchillo para que se vean las vísceras. Una vez que el cadáver está preparado se deja para que los buitres, que llegan por cientos volando desde las montañas, se lo coman hasta dejar el esqueleto limpito. Luego los huesos son machacados con una maza y mezclados con harina. La mezcla también es devorada por los buitres de forma que al final no queda nada del fallecido. El cuerpo, que no es nada ni nada vale, se va al cielo con los buitres y vuelve al ciclo de la vida. Muy fuerte, verdad? Pues más fuerte fue verlo en primera persona y a 20 metros de los hechos. Yo casi me desmayo y os aseguro que estuve un mes sin comer carne. De las experiencias más fuertes que hemos vivido jamás. Si quieres conocer esta historia con más detalle pincha AQUI 

6. Hacer un safari en Tanzania: No soy una persona a la le gusten especialmente los animales. No es que tenga nada en contra de ellos, sencillamente me dan miedo.
Por eso, cuando decidimos ir a África a hacer un safari pensé que me aburriría como una ostra viendo animales 10 horas al día. Pero para mi sorpresa, hacer un safari en Tanzania ha sido una de las cosas más alucinantes que hemos hecho nunca. Ver tantísimos animales salvajes en libertad es una experiencia única. Recorrer el Serengueti o el Ngoro Ngoro en busca de leones, jirafas o elefantes era algo tan fantástico que nunca queríamos volver al campamento. Si alguna vez queréis hacer un viaje y no os decidís por el destino, un safari es una de las mejores opciones. Y tengo que reconocer que al final me gusta más de lo que pensaba ver animales salvajes en libertad: hemos disfrutado como niños viendo orangutanes, koalas, ballenas, nadando con tiburones-ballena o viendo todo tipo de animales marinos haciendo snorkeling. Si quieres ver nuestro post sobre el safari pincha AQUI 

7. Ver de cerca cremaciones en Varanasi, India: En el año 2005 fuimos por primera vez a Asia y nuestro destino elegido fue India. Al ser nuestra primera vez en el continente, y precisamente en un país tan fuerte como India, estábamos todo el tiempo muy impresionados.
Pero llegar a Varanasi fue una vuelta de tuerca, algo que nos marcaría para siempre. Cuando nos instalamos en el hotel estaba anocheciendo y decidimos salir a dar un paseo por la ciudad. Nos perdimos por las estrechas calles de Varanasi dando vueltas y al coger una esquina aparecimos en el principal crematorio de la ciudad: manikarnika Ghat, una explanada junto al ganges en la que se quema a los muertos. Comprar leña para quemar a un muerto es muy caro, así que cada persona compra los kilos de leña para los que da su economía. Y si tu economía da para 5 kilos ten por seguro que la mayoría de tu cuerpo quedará sin quemar, y así, tal cual te quedes, te lanzarán al Ganges. Es fuerte pero es así. Un tipo nos vio por allí y se acercó. Nos invitó a entrar dentro de la Ghat y nos fuimos tras el. En un momento estuvimos andando por entre medio de las piras de fuego donde se quemaban los muertos. Había tanto humo que los ojos nos lloraban y el espectáculo era dantesco. Pegado a esta Ghat se encuentra un edificio gigante de cemento, abandonado y diáfano por dentro (el alto de la izquierda de la foto). Allí se mete la gente que va a morir a Varanasi y allí espera que le llegue su hora. Por algún motivo, este tipo nos llevó al edificio. Pero imaginad la situación, porque era de noche, sólo se veía con la luz de las piras que entraba por los huecos de las paredes y la gente tirada por el suelo, ancianos y enfermos. Muchos se acercaron a pedirnos dinero para comprar leña para sus propias piras. Fue una experiencia muy fuerte. Hoy en día no entiendo por qué entramos en la Ghat ni en el edificio, me parece una falta de respeto hacia ellos, ningún turista debería entrar ahí. Pero todo pasó como muy de prisa, nos vimos envueltos en toda aquella historia casi sin quererlo. Fue algo muy fuerte y volver a Varanasi es otra de las cosas que tenemos pendiente. Como en aquél tiempo aún no teníamos blog, no hay documento gráfico.

8. Visitar un chaman en Ecuador: Mil veces hemos contado nuestra experiencia con un chamán en Ecuador. En 1999 fuimos a la amazonía ecuatoriana a trabajar con una ONG.
Una de las veces que visitamos unos poblados indígenas nuestra canoa volcó a la vuelta al chocar contra la orilla, y todos caímos al río que llevaba mucho caudal. Fue un incidente sin importancia, pero a los 2 días yo empecé con vómitos y una fiebre muy alta. Los curas con los que vivíamos allí insistieron en que debía visitar a un chamán, que diagnosticó que tenía “susto de agua”. Mandó a Pablo a comprar un huevo y a mi a quitarme la ropa. Mientras recitaba cosas que yo no entendía y me escupía aguardiente, me refregó el huevo por todo el cuerpo. Al finalizar me dijo que abriríamos el huevo, y que cuanto más negro saliera, más susto tenía. Abrió el huevo delante mía y salió negro. Esto lo vi con mis propios ojos. Según él, todo el susto de agua había sido absorbido por el huevo. Acto seguido fui al médico. 2 días después estaba como nueva: medicina tradicional o chamánica? Nunca lo sabré. Si quieres saber más sobre esta experiencia pincha AQUI 

9. Recorrer Nueva Zelanda en caravana: Nueva Zelanda es un país ideal para recorrer en caravana. Lo bonito de sus islas, especialmente la isla sur, son los paisajes, y perderte en ellos con una caravana es algo único.
Cuando estuve me abrumaba tanto paisaje, incluso hubo días que no nos cruzamos con nadie!!! pero la experiencia de ir en nuestra caravana, parar en cualquier sitio con unas vistas espectaculares, dormir donde nos apeteciera o comer ante lagos turquesa o montañas nevadas fue algo que nunca hemos podido olvidar. Los paisajes de este país te dejan sin aliento, y de verdad os digo que normalmente no nos gusta repetir destino, pero volver a recorrer Nueva Zelanda con una caravana es algo que tenemos pendiente. Además el país está perfectamente preparado para ésto, hay campings y zonas para recargar y vaciar desechos de caravanas por todas partes. Un 10 para Nueva Zelanda. Si quieres ver nuestro recorrido en caravana pincha AQUI 

10. Acercarnos a la lava de un volcán en erupción: En 2009 pasamos 4 meses en Guatemala, un país maravilloso que nos enamoró. Allí vivimos varias experiencias inolvidables, pero sin duda una de ellas fue acercarnos al volcán Pacaya que se encontraba en erupción.
La excursión duraba un día y nos habían dicho que era muy dura. Además, nos dijeron que al llegar a la cima podríamos no ver nada, dependía de la actividad del volcán. Os aseguro que subir fue mucho más duro de lo que habíamos imaginado, casi morimos en el intento! Y en el último tramo los pies se hundían en el polvo de roca volcánica, avanzar era tan difícil como en las dunas del desierto. Pero cuando llegamos arriba lo que vimos compensó todo el esfuerzo, el volcán estaba en erupción y pudimos acercarnos a los ríos de lava tanto que nos quemaba la cara y se derretían las suelas de los zapatos. Fue algo maravilloso y peligroso, días después hubo que desalojar hasta los pueblos de los alrededores por una erupción bastante fuerte. Tuvimos suerte, otros amigos han subido pero no han podido verlo en erupción. Si quieres ver fotos en el volcán pincha AQUI

Ea pues ahí lleváis 10 de las experiencias más alucinantes que hemos vivido en estos años de viaje. La verdad es que hay muchas más, pero sería imposible contarlas todas. Y atrás nos dejamos todas las experiencias vividas trabajando con ONGs, que son varias y cada una de ellas está grabada en nuestra memoria. Pero entrar en eso ya era demasiado... Tantos viajes crean demasiados recuerdos, será por eso que para lo demás no tengo memoria? Tengo todo mi cerebro relleno de viajes!!! Hasta la próxima.