El Ashram de Amma: nuestra experiencia en un ashram en la India


Esta es una de esas veces en las que me siento delante del ordenador para escribir y no se por dónde empezar. Tal y como me pasó cuando tuve que contar el ritual funerario tibetano, lo vivido ha sido tan intenso que encontrar las palabras será complicado. Y aun a riesgo de que me salga un post larguísimo voy a intentarlo, porque os aseguro que merece la pena el esfuerzo.

Voy a comenzar explicando qué es un Ashram, porque la verdad es que para un español no es muy común oír esta palabra. Es difícil de explicar, o al menos para mi que no entiendo nada de ashrams, pero se trata de algo así como un convento, un lugar cerrado y sagrado en el que viven monjes y devotos que veneran a un gurú y en el que se llevan a cabo prácticas espirituales (meditación, yoga, lecturas de textos sagrados hindúes, cursos de escritura antigua hindú, cursos y tratamientos de ayurveda, vida en comunidad...). Normalmente estos gurús están muertos, y en casi todos los casos los gurús son hombres.

Habíamos leído en la guía de viajes que había un Ashram muy famoso en Kerala que se podía visitar. La particularidad de este Ashram era que la gurú era una mujer, una de las pocas mujeres gurús de la India, y que esta mujer está viva y vive en el Ashram. Yo, que siempre había querido pasar unos días en un Ashram para ver cómo es la vida en uno de ellos, supe desde el primer momento que vendríamos a visitar el Ashram de Amma. Porque la gurú de Kerala se llama Amma, “madre”. En Alleppey cogimos un barco que iba hacia el sur y que, después de 6 horas de ruta (270 rupias- 4 euros) por un río entre palmeras y sin absolutamente nada a la vista, pararía en la puerta del Ashram para quien se quisiera bajar a compartir unos días con Amma. En el barco conocimos a dos españolas, Teresa y Marta, con las que por suerte compartimos nuestro primer día aquí. Y es que las cosas compartidas son mas leves, verdad? 

EL EMBARCADERO DE ALLEPPEY

EN EL BARCO CON MARTA Y TERESA

ESTAS SON LAS VISTAS LAS 6 HORAS DE CAMINO, MUCHAS PALMERAS, ALGÚN BARCO, ALGUNA CASA, REDES DE PESCADORES Y NADA MÁS

Tras 6 horas sin ver más que palmeras y casas sueltas, es impresionante ver a lo lejos que nos acercamos al Ashram. Y es que, lejos de lo que nos pudiéramos imaginar, el Ashram de Amma es como un pueblo, con miles de personas viviendo dentro y edificios de hasta 15 plantas.

LOS EDIFICIOS DEL ASHRAM VISTOS DESDE EL RÍO

Entré en la cabina del capitán para hacer esa foto y él me preguntó si pensaba bajarme en el Ashram de Amma. Le dije que sí y me contó que tanto el puente que se ve en la foto como miles de baños a lo largo de todo Kerala los ha construido Amma. Le dije: Amma es muy buena, no? Y su respuesta fue: “No es muy buena, Amma es Dios”. Y esa frase fue el preludio de lo que íbamos a encontrarnos nada más bajarnos del barco. Porque lo que vimos en el Ashram fue eso, una persona elevada al nivel de diosa, pero eso os lo cuento más tarde.

SENTADA EN LA CABINA CON EL CAPITÁN DEL BARCO

Ahora voy a explicaros un poco quién es Amma para que entendáis algo mejor este sitio. Amma era una niña de una familia humilde. Según su madre no lloró al nacer y a los 2 meses ya hablaba de corrido. Desde muy pequeña sufría con el sufrimiento de los más pobres  e iba a sus casas a escuchar sus penas y a consolarlos con un abrazo. Poco a poco se fue haciendo famosa y gente de todos los pueblos venían a contar sus penas y a recibir el abrazo de Amma (ya desde los 9 años la llamaban así por los abrazos de madre que daba). Que una niña abrazara a un hombre estaba muy mal visto  en India en aquellos años (también ahora creo yo), así que su padre, entendiendo que su hija era la reencarnación de Dios y que no podría frenar lo que estaba pasando, construyó en la cuadra una especie de templo para que Amma abrazara allí a los devotos que venían a buscarla, fuera de la vista de los demás. Años después, cuando la cantidad de devotos que venían a visitarla era tal que la cuadra se quedó pequeña, construyó un gran templo frente a la casa (lo construyeron entre la familia y los devotos, con ladrillos hechos por ellos mismos). Y así, poco a poco, esa casa humilde original se ha convertido en el Ashram que es hoy en día. Ahora, el Ashram es tan grande que dentro hay miles de personas. En estos días  de Navidad, en los que acuden muchos visitantes, hay más de 4000 personas. Es como un pueblo cerrado, con edificios de viviendas, comedores, piscina, templos, tiendas, banco, lavandería, hospital, colegio, residencias de estudiantes... todo lo que puedas necesitar. Pero la casa original de Amma y el primer templo que construyó en la cuadra siguen estando tal cual y pueden visitarse. A pesar de que veníamos pensando que íbamos a encontrarnos un sitio muy raro, cuando atravesamos la puerta el ashram nos dio muy buen rollo. Dentro hay gente de todas las edades y circunstancias: gente sola, grupos enteros que van juntos, matrimonios, gente con bebés recién nacidos y familias enteras con varios hijos, jubilados, estudiantes... de todo, como en la vida misma, y de todos los países del mundo. Hay muchos indios pero también muchos occidentales, muchísimos.


ESTA ES AMMA

Hacer fotos dentro del Ashram está prohibido, así que las fotos las hice desde la ventana de mi habitación o desde la azotea y la de Amma la he bajado de su web en internet. Cuando llegas al Ashram tienes que dirigirte a la oficina de registro de extranjeros (hay otra para hindúes). Allí entregas tu pasaporte y te dan las llaves de tu apartamento. A las parejas  y familias les asignan un apartamento privado, los que viajan solos comparten apartamentos de 3-4 personas. A nosotros nos dieron uno en la 6 planta del edificio más alto, justo delante del templo principal y desde el que podíamos ver el mar. Mejor imposible. Eso si, como tenía sólo una cama la quitamos para poner las dos miniespumas de 2 cm de grosor en el suelo, así que técnicamente estamos durmiendo en el suelo. Además no hay agua caliente, aunque como hace calor no importa demasiado. El coste es de 250 rupias por persona y día (3,5 euros) y ahí se incluye el apartamento y las 3 comidas diarias de comida india en el comedor principal. Acto seguido vas a otra oficina en la que te entregan gratuitamente las sábanas y la almohada que tendrás que devolver el último día. Por cierto que el templo principal está dedicado a la diosa Kali, la destructora del ego.

EL APARTAMENTO CUANDO ENTRAMOS. SÓLO HABÍA UNA CAMA Y DOS COLCHONETAS MUY FINAS.

RÁPIDAMENTE LO ADAPTAMOS TODO, QUITAMOS LA CAMA Y LA USAMOS PARA PONER LAS MALETAS Y COLOCAMOS LOS DOS COLCHONES EN EL SUELO CON NUESTRA MOSQUITERA. EA, YA HEMOS HECHO NUESTRA LA HABITACIÓN.

LA VISTA DEL TEMPLO Y EL MAR DESDE MI VENTANA

SI MIRO HACIA ABAJO, ESA ES LA PLAZA FRENTE AL TEMPLO PRINCIPAL

El edificio principal del Ashram es el auditorio, junto al templo central. Es un área techada grandísima que desemboca en un escenario en alto con una foto inmensa de Amma con velas y flores y una especie de trono para ella. Pegado al escenario, enfrente de donde se sienta Amma, hay una tarima donde se ponen los músicos y monjes a cantar los mantras mientras que Amma está en el escenario. Y detrás de ésta tarima, una primera zona diáfana para los que se sientan en el suelo en postura de loto para meditar, y detrás miles de sillas de plástico para los que quieren verlo sentados, los hombres a la izquierda y las mujeres a la derecha. A ambos lados de las sillas hay dos mesas corridas inmensas que recorren el auditorio de un extremo a otro. Ahí es donde, con ollas gigantescas, sirven las 3 comidas gratuitas del día y se sientan las miles de personas a comer con los platos de latón que luego tendrán que fregar en las pilas públicas y volver a colocar en las estanterías. Además de esta comida gratuita hay dos cantinas más que ofrecen comida europea y otra de comida hindú. En estas tienes que pagar, pero aunque te saques en tu plato de todo lo que hay en el menú del día no pagas más de un euro por todo. Es comida vegetariana y es muy barato. Y tengo que decir que la comida está deliciosa. Además hay puestos de frutas, de zumos naturales, de cocos... 

DISIMULADAMENTE LE HICE UNA FOTO AL EXTINTOR DE INCENDIOS DEL ASHRAM. AQUÍ ESTAMOS TODOS A SALVO

Absolutamente todos los trabajadores del Ashram son voluntarios. Desde las oficinas, a los que limpian, los que cocinan, los que coordinan, los que recogen, los que despachan en las tiendas... todo está hecho por el trabajo voluntario de todos los que están en el Ashram. Los devotos que viven permanente allí lo coordinan todo y están en las oficinas centrales, el resto hace el trabajo de campo. De esta forma, todo lo que se recauda en las cantinas, las tiendas, los cursos, etc es dinero limpio. Los precios dentro del Ashram son muy bajos, tengo que decir que me ha sorprendido que no se aprovechen de la situación y vendan todo a precio de oro. Los precios de la comida eran ridículos, el supermercado costaba exactamente lo mismo que fuera y las tiendas tenían precios razonables para el país. Y ¿que se hace con todo ese dinero que se recauda en un sitio como este? Se destinan a la Organización sin ánimo de lucro llamada Embracing the World (abrazando al mundo). Esta organización está presente en todos los continentes, pero solo en India han construido miles de hogares, baños públicos, escuelas, hospitales y hasta universidad para la gente pobre.  Y aquí está el secreto de que a esta mujer aquí en India la consideren un Dios: una mujer que desde niña consagró su vida a los más pobres y que destina todo lo que recauda a ayudarlos. Porque Amma no tiene nada, vive dentro del Ashram en una casa normal sin ningún lujo. Nada más llegar, te hacen un tour por el Ashram en tu idioma para enseñarte dónde están las cosas y cómo funciona todo. Además, te ponen un vídeo en el que te muestran todas las obras humanitarias que lleva a cabo la asociación en todo el mundo. Y la verdad es que es algo sorprendente. Han ayudado con muchísimo dinero en todas las catástrofes naturales gordas que han ocurrido en el planeta en los últimos años. Ahora están volcados en la ayuda a los damnificados del las inundaciones de la costa este de la India, en la que ha muerto muchísima gente. Sin duda, no se puede negar que es una labor maravillosa la que se realiza con el dinero que se recauda.

Que esta mujer dedique tanto esfuerzo y dinero a ayudar a los más pobres me dejó maravillada. También su reconocimiento internacional. Ha sido nombrada cabeza visible oficial del Hinduismo y, cuando se reúnen las cabezas de todas las religiones del mundo (el Papa, el Dalai Lama...) ella va en representación de los hindúes. Además le han concedido todo tipo de premios por su labor.


DESDE LA AZOTEA DEL EDIFICIO DE 15 PLANTAS EN EL QUE NOS ALOJAMOS, HEMOS HECHO UN PAR DE FOTOS HACIA EL NORTE Y HACIA EL SUR PARA QUE VEÁIS LAS VISTAS, EL ASHRAM SE ENCUENTRA ENTRE EL MAR Y UN RÍO QUE DISCURRE PARALELO A LA COSTA. KERALA ES UN ESTADO DE PALMERAS Y ESO ES LO QUE SE VE HASTA DONDE ALCANZA LA VISTA.

Otra cosa que me ha maravillado es ver cómo todo un “pueblo” con miles de personas puede estar perfectamente organizado y todo funcione como un reloj sólo a base de trabajo voluntario. Eso ha sido para mi un descubrimiento muy revelador. Ver cómo con voluntad, las personas somos capaces de todo si trabajamos unidas. Que sorprendente! Pero si hasta ponerte de acuerdo en una casa de una familia de 5 es complicado! Pues aquí todo funciona como la seda. Ningún trabajo es obligatorio, pero al llegar te dicen que te dirijas a la oficina de trabajo voluntario para ver si hay algo que te guste. Se supone que el trabajo comunitario también enriquece el espíritu, así que es parte de la vida del Ashram. Te sugieren que dediques un par de horas al día, pero puedes hacer todo lo que quieras. Nosotros elegimos limpiar el edificio en el que vivimos, así que cada día dedicábamos un par de horas a limpiar un par de plantas, limpiar las ventanas, barrer o pasar la mopa (no hay fregona, así que trapito con un palo y a enjuagar el trapo en un cubo; al inventor de la fregona habría que ponerle un monumento por lo que ha hecho por los españoles). Pero aparte, hay miles de cosas que puedes hacer. Cada día, a las horas de la comida, pasan voluntarios con una pizarra con las personas que se requieren ese día y a qué horas. Por ejemplo: hacer pizza de 5 a 6, picar verduras de 7 a 9, reciclar la basura, lavar ropa, hacer disfraces para la actuación de Navidad, poner sellos en los sobres de las cartas para los suscritos a la revista... Nosotros hemos hecho pizza, movido muebles o colocado sellos en cartas. Y es genial hacer estas actividades porque las haces junto con otra mucha gente, cada una de un país del mundo, y se charla de cualquier cosa. Es muy interesante conocer a gente de tantos sitios con tantas motivaciones diferentes.

Y ahora viene la parte, en mi subjetiva, personal e intransferible opinión, negativa del Ashram: la “divinización” de Amma. Que la gente la considere un Dios es algo que puedo comprender en un contexto como el de la India, pero que ella entre en ese juego es algo que a mi me chirría un poco. Ella tiene 15 discípulos, que son 15 personas que la acompañan desde el principio, algo así como los 12 apóstoles. Ellos visten de naranja y están siempre con ella. No todos son indios, hay una señora europea entre ellos. Luego están los devotos, que son personas que viven siempre en el Ashram y visten de blanco. Hay monjes vestidos de un naranja más clarito. Y luego estamos los pencos como nosotros que venimos para unos días y vestimos con nuestra ropa de diario. En cada rincón del ashram hay una foto de Amma, está por todas partes su cara, llena de flores, altares con su foto, gente rezando delante, tienda de souvenires con la cara de Amma... la gente la trata como si fuera un Dios, se arrodillan ante ella, le rezan... y como yo no siento esa devoción por Amma me resulta muy fuerte. Aquí sientes que estás asistiendo al nacimiento de una nueva religión, no se, pero me imagino algo de este tipo en los tiempos de Jesús o de Mahoma. Desde luego sociológicamente es muy interesante estar aquí y observar todo lo que pasa. Pero para entrar en el juego de la divinización hay que sentir algo que está claro que yo no siento. De todas formas tengo que decir que a medida que pasan los día siento más y más respeto hacia ella. Verla cada día entregada a la gente tantas horas sin descanso es, sin discusión, admirable.



Obviamente la vida en el ashram gira en torno a Amma siempre que ella esté aquí. 4 días a la semana tiene “darsham (abrazo) público” y esto significa que Amma va a abrazar a todo el que quiera durante esos días. A las 9 de la mañana tienes que dirigirte a una mesa para coger número, que puede ser el 2 o el 2500, y esperar a que toque tu turno. Nosotros fuimos a cogerlo a las 9,30 y nos dieron el 1800. No recibimos el abrazo de Amma hasta las 8,30 de la noche (si te marchas el mismo día te dan un número prioritario y esperas sólo 2-3 horas).  A las 11 de la mañana Amma llega al escenario y empieza un ritual que durará más de 12 horas. Todo el mundo se pone de pie cuando ella llega o se va del escenario (incluso cuando sale para hacer pipi). Ella se sienta en su sillón en postura de loto y comienzan los abrazos. Pero lo que rodea al abrazo es bastante complejo. En el escenario, alrededor de Amma, se colocan sus ayudantes que están siempre a su lado esté donde esté. Con tu número para el abrazo, te asignan media hora en la que podrás estar en el escenario con Amma, sentado detrás de ella en postura de loto. Y luego hay una fila de sillas en las que se sientan en orden las personas que están esperando el abrazo. Delante del escenario están los músicos rezando mantras permanentemente durante todas las horas que dura el darsham. Cantan con micrófonos y los rezos suenan en altovoces en todo el ashram, así que aunque quieras dormir, si el ashram dura hasta la 1 de la madrugada tendrás que hacerlo al compás de los rezos. Delante del escenario una pantalla gigante enfoca permanentemente la cara de Amma mientras que abraza a los fieles, y otras dos pantallas van poniendo a modo de karaoke lo que rezan los monjes, en hindú y en inglés. Mientras que esto dura, cientos de personas están sentadas en las sillas escuchando los rezos y viendo a Amma abrazar sin fin. Y os aseguro que allí nos hemos pasado nosotros horas, viendo a Amma y leyendo las traducciones de los rezos, que a mi me llaman tanto la atención. A las 8 de la tarde empezaron a llamar a los números de 1700 al 1800. Primero tienes que hacer una cola para llegar hasta el escenario y, después de un rato, por fin entras dentro de el. Tengo que reconocer que fue algo muy especial entrar allí. Puedes verla a ella desde cerca, observarla mucho rato, ver a la gente llorar cuando se le abraza, gente que siente tanto al poder estar junto a ella, los fieles que meditan sentados detrás de ella, mi mirar hacia abajo y ver a los músicos y los monjes rezando, la gente sentada... es algo muy especial. Cuando quedan 3 personas delante tuya ya tienes que ponerte de rodillas. Uno de sus ayudantes te pregunta de qué país eres y te pide que no te apoyes mucho sobre Amma porque está cansada y que te limpies la cara con un pañuelo. Una vez que llegas delante de ella le dicen que eres español y te empujan para que la abraces. Podéis imaginaros cómo tenía Amma la pechera del sari blanco después de 1800 abrazos no? Negro como el carbón. Pues si, hacia ahí empujan tu cabeza los organizadores sin remedio. Que Pablo dice que por un momento pensó que prefería darse la vuelta y salir corriendo antes que pegar su cara ahí. Yo os aseguro que me acerqué a Amma con la mente abierta. Me habían dicho que era un ser muy especial que desprendía mucha energía al abrazarla, que se sentía algo especial. Y en verdad os digo que me acerqué queriendo sentir algo especial en el corazón.  Pero la verdad es que, a pesar de que me agarré a Amma como una garrapata, no sentí nada de nada. Ella me abrazó y me dijo al oído: querida, querida, querida, querida, querida. Luego me puso en la mano un caramelo envuelto en un papel con su foto y un sobrecito con ceniza para poner en tu frente que a ella le había dado su ayudante de la derecha. Y se acabó el abrazo, empujoncito y a abrazarse al siguiente de la fila. Me pareció muy mecánico, algo que ha perdido con los años la razón de ser, muy frío. Así que dejé sitio a Pablo que venía detrás de mi y me bajé del escenario por donde había venido.



Este ritual duró hasta la 1 de la mañana, y así día tras día, 4 días a la semana,13-14 horas de abrazos ininterrumpidos, sin duda es un ser especial en algún sentido. Los otros 3 días hace varias horas de abrazos para que la gente que va sólo un día a visitarla no se vaya sin abrazarla, luego hace una meditación multitudinaria en la playa y un rezo guiado desde el escenario. El rezo desde el escenario es muy bonito, con música en directo y ella canta con mucha pasión. También le pone pasión la gente, que canta entusiasmada y algunos incluso bailan. Y cuando termina retiran a la gente de los caminos por los que ella va a pasar hasta su casa y se marcha rodeada de algún guarda de seguridad y de sus ayudantes. Así transcurre la vida de Amma cuando está en el Ashram, todas las horas del día dedicada a sus fieles. Es una vida muy dura, y efectivamente es la guía espiritual más cercana de todas las religiones. Ella está ahí para abrazar a todo el que quiera recibir su abrazo, cada día. A ver qué pasa si tu quieres abrazar al Papa o al Dalai Lama. 

LA PLAYA FRENTE AL ASHRAM, CADA DÍA AL ATARDECER CIENTOS DE PERSONAS SE SIENTAN ALLÍ PARA MEDITAR

Pero Amma no siempre está en el Ashram. Ella hace giras por el mundo entero para dar abrazos. A cataluña va muchas veces y se organizan maratones de hasta 24 horas seguidas de abrazos. Se dice que lleva abrazadas más de 34 millones de personas en el mundo entero. Si alguien está interesado en un abrazo puede mirar su web www.amma-spain.org para ver cuándo pasará por allí.

Pero a parte de observar a Amma y hacer nuestro trabajo comunitario, estamos aprovechando el tiempo para hacer otras cosas. Nos hemos apuntado al grupo que cantará villancicos en español el día de Navidad (el 24 habrá actuaciones de todos los países), los días 23 y 24 haremos un curso intensivo de meditación, hacemos trabajos comunitarios extras y aprovechamos para estudiar inglés, que Pablo se ha matriculado para hacer el examen del IELTS en Goa el 23 de enero. Así que aquí seguimos y aquí nos quedaremos hasta el día 26. Aunque leyéndolo puede sonar a secta (incluso a mi me lo parece al contarlo), realmente no se vive como tal cuando estás aquí. Nosotros nos sentimos bien, hemos hecho algunos amigos con los que charlamos y entre el trabajo y el estudio se pasan los días tranquilos. Estamos muy felices de vivir esta experiencia tan especial y de pasar aquí una fiesta tan señalada como la Navidad. Aunque sin internet estaremos aún más lejos de los nuestros. Os deseamos una Feliz Navidad a todos. 

Pablo Troncoso Web Developer

4 comentarios:

  1. increible pero maravilloso.
    Feliz navidad a vosotros tb

    ResponderEliminar
  2. Qué gran relato chicos,ya me habéis respondido a todas las preguntas del e mail que os envié. Ha sido un placer conoceros y compartir con vosotros esa mini estancia nuestra en el Ashram. ¡¡¡FELIZ NAVIDAD y a seguir disfrutando!!!

    ResponderEliminar
  3. om nama shivaya! Una experiencia inolvidable, el ashram. Aun no se si buena o mala, pero inolvidable en todo caso. Un abrazo y un thali en el Amantha de Varkala de parte de Pilar y Eli!!!

    ResponderEliminar
  4. ...tu relato es tal cual, estuve en Amritapury 2 meses, mi seva fue en el reciclado de basura en la playa...y hasta me intervinieron quirúrgicamente de una hernia inguinal en el hospital de Amma en Cochi...la atención y trato fueron excelentes en todos los ámbitos,...recibí tres darshams y tampoco, como vos, sentí nada...igual fué una buena experiencia.
    Un abrazo

    ResponderEliminar