Qué ver en Kunming


Si si, ya lo se, que la otra vez que estuvimos en China pusimos a los chinos a parir, que Pablo juró y perjuró que no volvería a China, bla bla bla... pues aquí estamos. Si es que no se puede hablar. Y todo debido a la unión de un billete muy barato desde Kuala Lumpur (60 euros) con la posibilidad de visitar el Tibet, algo de lo que siempre hemos tenido muchas ganas, en verano que no hace tanto frío. Y hemos dicho: quién dijo miedo? Esta vez ganamos nosotros la batalla! Y tras 4 horas de vuelo aquí estamos, en Yunnan, una provincia del suroeste de China. Reconozco que nos bajamos del avión con la escopeta cargada, y también tengo que reconocer que el país nos ha recibido con una grata sorpresa: no todos los chinos son desagradables, los chinos amables existen! Estaban todos aquí!! aleluya!!. De hecho, en esta parte del gigante asiático se puede decir incluso que hasta sonríen. Y eso hace que hasta lo más difícil pueda volverse un poquito más fácil.

Nos vinimos en el autobús de línea hasta el centro y allí andamos hasta el hostel. Se llama Cloudland y tengo que decir que la sorpresa al abrir la habitación fue tremenda. Son habitaciones completamente nuevas, bien cuidadas y decoradas, con una iluminación acogedora y sábanas y edredones impecables. Todo eso por 25 euros, lo que nos parece un poco caro para esta zona, pero tengo que decir que ha merecido la pena alojarse aquí. Además de una ubicación inmejorable.
NUESTRA HABITACION EN EL CLOUDLAND HOSTEL
Pablo Troncoso Web Developer

las Islas Perhentians son un paraíso?


Os acordáis de que en el último post os describí cómo eran los baños de los hoteles en Malasia? Pues en los últimos 10 días hemos tenido tiempo de comprobar que podía ser aún peor. Desde Kuala Lumpur volamos a Kota Bahru, el aeropuerto más cercano a las islas Perhentians. Allí buscamos una habitación para una noche porque a la mañana siguiente saldríamos para las islas. No merece la pena nombrar ni el nombre del hotel, pero eran habitaciones en un edificio, en una de las cuales había dos señoras mayores que no hablaban inglés. Tras pactar por señas 12,5 euros nos llevan a la habitación que tenía un colchón viejo sin sábanas y un cuarto de baño sin lavabo ni papel. Fue toda una odisea y un montón de risas conseguir que nos dieran una sábana para taparnos y papel higiénico, que no tenían y nos dieron lo que les quedaba de un rollito que tenían en la recepción. Pues lo dicho, el baño era un váter y una ducha con un grifo, sin lavabo ni nada, así que para lavarnos la cara o las manos teníamos directamente que ducharnos. Os dejo una foto:
Pablo Troncoso Web Developer

Qué ver en Kuala Lumpur


Acabo de caer en que nunca os he puesto una foto de un baño de Malasia. Y es que en todos los hoteles, desde que llegamos, hemos encontrado el mismo tipo de baño: un metro cuadrado con un váter, un lavabo que desagua directamente en el suelo por un tubo y una ducha sobre ambas cosas. Así que mientras te lavas las manos, te estás mojando los pies, y mientras te duchas mojas el espejo, el váter y el lavabo. Y pobre de ti si has olvidado sacar antes el papel higiénico, porque primero se escuchan un par de maldiciones en el baño y luego te toca bajar a la recepción a pedir uno nuevo. Esto no quiere decir que los grandes hoteles no tengan baños mejores que los que uno pueda soñar.

Pero si tu presupuesto es de 17 € máximo para dormir y tienes la suerte de encontrar la habitación con el baño dentro, será esto lo que disfrutarás:


Pablo Troncoso Web Developer

Visitar Taman Negara, la selva más antigua del mundo, y la ciudad de Malacca


Dicen que en Asia se consumen miles de toneladas de arroz al día. Pues os juro que creo que la mitad como mínimo las he ingerido yo este mes. Que lote de arroz, madre mía. Y no es que aquí no se pueda encontrar comida occidental, que claro que se puede, pero es bastante más cara que la comida local, algo así como 4 veces más por un plato. Por este motivo nos hemos mantenido, como campeones, comiendo arroz o noodles fritos en sitios para locales y puestos callejeros dos veces al día. Pero esto pasa factura, y sólo 5 semanas después de haber dejado nuestra Sevilla natal, en ocasiones... veo salmorejos y tortillas de patatas. Y os aseguro que no somos nada cerrados para la comida, comemos de todo y no solemos tener problema.

Es sólo que con este presupuesto comes lo mismo una y otra vez y el mismo sabor te acaba cansando. Pero todo se andará, que en cuanto tenga una excusa de algo que celebrar me pongo las botas y me harto aunque sea de pizza.

EN LOS RESTAURANTES HINDUS NOS METEMOS PARA COMER ALGO DIFERENTE. AUNQUE PICAN DE LA MUERTE
Pablo Troncoso Web Developer