Nueva etapa en India. Llegamos a la Fundación Vicente Ferrer


Después de 3 meses y medio cogiendo fuerzas en Sevilla, disfrutando de la familia, los amigos, la comida y de una ciudad maravillosa, llegó el momento de volver a marcharse. Y cómo se siente uno cuando se marcha a vivir a la India por un año? Pues las últimas semanas han sido de sentimientos encontrados. Por un lado tienes muchas ganas de empezar a vivir la experiencia, de despejar las dudas del cómo será, pero también te asalta el miedo a lo desconocido, la pena y la nostalgia por lo que dejas atrás, momentos de esos en los que cierro los ojos y me pregunto por qué me he metido en ésto o por qué no tuve 3 hijos y me dediqué a criarlos. Así que es una sensación agridulce, en la que en algunos momentos estás con mucha energía positiva y en otros te invade la tristeza y el miedo. En mi caso, como según Pablo soy fotosensible, durante el día estoy en el subidón tipo tripi-seta alucinógena y por las noches me convierto en la inseguridad hecha persona y los miedos se apoderan de mi como si fueran monstruos que estaban esperándome en el armario.

Pero las semanas han ido pasando hasta que llegó el día de subirnos al ave. Los últimos dos días no suele haber ni seta alucinógena ni nada de nada, las despedidas son lo que peor llevamos, dejar a los nuestros atrás. Pero eso si, una vez que nos montamos en el tren y se pone en marcha, mi espíritu vuelve a entrar en mi cuerpo y vuelvo a ser yo, Elena, la incansable viajera, la aventurera que puede con todo con Pablo de la mano. Vuelvo a reconocerme a mi misma y la fuerza me sale de dónde no sabía que estaba. Y con esa fuerza nos comimos las 28 horas de viaje: ave a Madrid, vuelo a París, a Bombay, a Bangalore, y 3 horas de coche hasta Anantapur, donde está la sede de la fundación.
JUSTO EN EL MOMENTO DE MONTARNOS EN EL AVE
LA LLEGADA A LA SEDE, CARITA DE CANSADOS SENTADOS ENLA CANTINA CON LA FOTO DE VICENTE AL FONDO
Y así como los últimos días son los más difíciles cuando te vas, los primeros son los más difíciles cuando llegas a un sitio nuevo en el que todo el mundo se conoce. La sede de la Fundación es un sitio magnífico, precioso, con unas casitas agradables y muy tranquilo, aunque la ciudad que hay en la puerta es el más absoluto caos. En la sede viven indios y españoles. La mayoría de estos españoles son voluntarios como yo (no cobran), y una minoría son cooperantes como Pablo (tienen contrato de trabajo en España). Algunos han venido por 3 o 6 meses (la mayoría), algunos hemos venido por un año y otros pirados llevan aquí ya varios años. Así que hay gente de todo tipo, de todas profesiones y de todas las partes de España. Pasamos en ese campus un par de días, superando el Jet Lag y conociendo a todo el mundo, pero el sábado nos trajeron al campus de Bathalapalli, la ciudad en la que vamos a vivir. Aquí se encuentra el hospital principal de la Fundación con bastantes especialidades, un centro de discapacitados psíquicos, una escuela de enfermería, hospital de VIH, gimnasio... y casas para los trabajadores. Aunque este campus es muchísimo más grande, en él hay muchos menos españoles. Prácticamente viven los sanitarios y los relacionados con actividades deportivas. En este momento seremos 11 españoles viviendo aquí, frente a los 35 que debe haber en el otro campus. Voy a poner muchas fotos del hospital porque se que eso a nuestros padres les encanta.
ESTA ES LA CALLE EN LA QUE ESTÁ EL HOSPITAL
LA PUERTA DE ENTRADA DE URGENCIAS
LA PUERTA DE ENTRADAS GENERAL, CON SU VENDEDOR DE COCOS Y TODO
NADA MÁS ENTRAR ENCUENTRAS UN PUESTECITO VENDE-TODO, EL HOSPITAL INFANTIL A LA IZQUIERDA Y EL GENERAL A LA DERECHA
ESTE ES EL HOSPITAL INFANTIL Y SI CAMINAS ENTRE LOS DOS HOSPITALES, ESA SE CONVIERTE EN  MI CALLE, A AMBOS LADOS ESTÁN TODAS LAS CASAS ASÍ QUE UN 1 MIN ESTÁ PABLO EN SU TRABAJO
EL INTERIOR DEL HOSPITAL GENERAL. SON TODO PATIOS Y PASILLOS ABIERTOS. HICIMOS LA FOTO POR LA TARDE CUANDO YA SE QUEDA MEDIO VACÍO. POR EL DÍA ESTÁ LLENITO DE MUJERES CON SARI POR EL SUELO COMIENDO O DURMIENDO, POR TODA PARTES.
 
Todo el mundo dice que vivir aquí tiene varias ventajas, una es que al ser menos españoles se convierten en una familia y se hacen muchas actividades juntos. 
 AQUÍ COMIENDO EN LA CANTINA DE BATHALAPALLI, COMPARADA CON LA DE LA SEDE PRINCIPAL, QUE ES LA DE LA FOTO RECIÉN LLEGADOS, ES BASTANTE CUTRE
La otra es que las casas aquí son casas de verdad, no sólo una habitación con baño, sino casitas con su salón-cocina, dormitorio, baño y wifi. Baño sin ducha, eso si, que toca todo el año ducharse a cubazos. A nosotros nos tenían asignada una casa muy grande, con un salón inmenso, dos dormitorios y dos baños. Como la casa no estaba preparada, nos han metido provisionalmente en una casa más pequeña con sólo un dormitorio. Pero nos ha gustado tanto ésta que hemos pensado en la posibilidad de quedarnos aquí definitivamente. De momento nos hemos instalado, hemos colocado todas nuestras cosas y la hemos hecho nuestra. Bueno, nuestra y de las miles de hormigas y las 3-4 lagartijas que la habitan. Y mira que me dan asco, no las soporto, es un bicho que me puede, pero creo que aquí van a ganar la batalla. Después de que anoche nos cayera una largatija en la cama mientras que estábamos viendo una peli he decidido que debo asumir que tendremos que convivir, a ver si se convierte en otro miedo superado.
ESTA ES NUESTRA CALLE Y LA CASA AMARILLA DE LA IZQUIERDA ES LA NUESTRA
LA CASITA VISTA DESDE DELANTE
EL SALÓN-COCINA
EL DORMITORIO
EL BAÑO. Y SI, ESOS CUBOS SON NUESTRA DUCHA
Y ayer fue el primer día de trabajo de Pablo en el hospital. Yo, que desde que llegué tengo una total afonía gracias al aire acondicionado nivel oso polar del avión, empezaré a trabajar hoy. De momento voy a organizar la biblioteca de la fundación. Luego ya se verá. Os seguiré contando cómo es el día a día de esta nueva etapa, pero de momento estamos contentos. Y recordadlo: Cuidado con lo que soñáis porque se puede cumplir!
Pablo Troncoso Web Developer