Las mejores playas del mundo



Muchas veces nos preguntan cuál es la mejor playa en la que hemos estado. Y no creáis que la respuesta es fácil, mas bien me resulta de lo más complicada. Y la complejidad no reside sólo en que yo no soy muy playera, sino en qué es lo que considera la otra persona que es una playa maravillosa. El tiempo me ha enseñado que no debo recomendar. Algúna vez he recomendado algún país que luego a la otra persona no le ha gustado. Porque cada uno busca y espera una cosa del sitio al que va, y en eso, cada persona es un mundo.

En cuestión de playas yo soy de lo más bastarda, así que probablemente el tipo de playa perfecta para mi no lo es ni mucho menos para el que me está preguntado. Porque, qué espero yo de una playa? pues para empezar, soy una persona de lo más friolera. Pero friolera friolera, que yo o estoy a 50 grados o estoy congelada como un pingüino. Vamos que o el agua del mar está por encima de los 38 grados o me quedo en la orilla diciendo lo fría que está cada vez que una ola me roza los dedos gordos de los pies. Así que si una playa es preciosa pero el agua está por debajo de mi temperatura corporal, lo más seguro es que no me de ni un bañito y ya no me parezca una playa perfecta. Muy bonita, si, pero no el paraíso, no MI paraíso.

Por otra parte ya he dicho que no soy especialmente playera: la arena me incomoda, me da miedo y me aburre tomar el sol y a los 15 minutos de estar en el agua ya estoy "enguachisná". Por eso para mi, la playa perfecta no es esa playa desierta de película en la que la selva acaba en el mar con cocoteros inclinados sobre el agua. Que si, que eso es muy peliculero y muy precioso, que yo reconozco su belleza y puedo pasar una hora haciendo fotos. Pero cuando he hecho las fotos y llevo 15 minutos en el agua "enguachisná" ya me aburre esa playa como una ostra. Por eso yo prefiero que la playa ofrezca cosas, es decir, que detrás de esa playa paradisiaca haya cosas para hacer: sitios para comer, para darse masajes, para pasear... Así que muchas veces, las playas que están más cerca de Benidorm que de las Fiji a mi me gustan más. Y ya se que esto levantará muchas críticas, pero yo soy así, ya lo dije al principio, para las playas soy muy bastarda. Así que partiendo de esa base, voy a hablaros de playas que me han gustado en todos estos años de viajes sin que el orden implique nada:

Las islas Fiji son lo que cualquiera podría considerar el paraíso con mayúsculas. Islas tan pequeñas y desiertas que sólo encontrarás en ellas 3 cabañas de madera,

vegetación exuberante hasta la misma orilla y un agua tan caliente que yo me sumergía sin emitir ni el mas mínimo gruñido de impresión. Tengo que decir que pasamos 20 días allí en los que me bañé más que nunca y me aburrí más que nunca también. Ciertamente las islas son una preciosidad y el color del agua te deja sin aliento. También el snorkeling es precioso y pudimos coger kayaks. Pero tengo que decir que a mi los 20 días se me hicieron eternos y que me aburría hasta el extremo. Ten en cuenta que cuando lo único que hay en la isla es tu cabaña, te tiene que gustar mucho la playa y el sol o estás perdido. Pero lo reconozco, nunca he visto nada tan bonito como aquellas islas.
Si quieres leer nuestro post sobre las Fiji pincha AQUI

Filipinas tiene unas playas espectaculares. Son playas verdaderamente preciosas, con un color increíble y arena blanca. Y encima la temperatura del agua es perfecta.
Qué más se puede pedir? Pues por mi parte, que tenga cosas por detrás, que cuando salga de la playa tenga sitios agradables para comer o pueda dar un paseito por la noche. Las playas que visitamos en Filipinas ofrecían cosas, especialmente el Nido. En El Nido tienes excursiones que hacer durante el día para visitar playas e islas de ensueño, y ambientito durante la noche para dar un paseo y tomarte algo.
Si quieres ver un post con playas en Filipinas pincha AQUI


Tengo que nombrar la Rivera Maya porque somos grandes amantes de México. Sus playas son preciosas y nos encanta Playa del Carmen por todo lo que ofrece. Es el típico sitio para guiris que a nosotros nos encanta. Eso si, el agua está demasiado fría para mi gusto. Vamos, que pasamos allí 3 semanas y casi no me metí en el agua. Tenemos pendiente volver a Playa del Carmen para pasar una temporada. Y si no me quiero bañar, pues no me baño. 

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Hace 20 años que estuvimos en la República Dominicana. En aquella ocasión alquilamos un coche y recorrimos toda la costa del país. Y en aquél entonces (no se si después de 20 años seguirá igual), encontramos algunas de las playas desiertas más bonitas que hayamos visto jamás en nuestra vida. Y si, el agua estaba muy calentita. Otro paraíso para nosotros.





Honduras y Belice tienen playas preciosas de arena blanca y agua calentita. El color turquesa del mar es precioso y unos de los mejores snorkeling que hayamos hecho nunca. No volvería por las playas en sí, que no me parecieron para tanto, pero si por el mundo submarino. Belice nos pareció bastante caro y en Honduras te matan los mosquitos, así que no nos parecieron el paraíso que estábamos buscando.


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Cuba tiene buenas playas, preciosas y con agua calentita. Algunas más explotadas y otras no tanto. Pero cuba tiene son, ritmo y buena gente. Nos encanta Cuba.

Puedes ver un post sobre Cuba pinchando AQUI





En Guinea Ecuatorial encontramos playas absolutamente desiertas fantásticas. Las palmeras llegan hasta el mar y el agua está calentita aunque el color no es bonito ni el agua es transparente. Eso si, detrás de la playa no hay nada de nada asi que... sólo apto para grandes amantes del playeo.

Pincha AQUI para ver un post sobre playas de Guinea.


En Malasia, las Islas Perhentian tienen potencial para ser un paraíso. Todo lo que uno podría esperar de una isla paradisiaca podría encontrarlo allí si no fuera por lo mal conservada que están. Encontramos las playas más sucias que hayamos visto nunca, llenas de aguas estancadas y basura por todas partes. Una pena, porque con un poco de esfuerzo podrían ser uno de los sitios más bonitos. Pero para nosotros se quedó en un sitio caro y descuidado.





Si quieres ver un post sobre islas en Malasia pincha AQUI






Somos grandes amantes de Tailandia. Con sus miles de islas tiene playas para todos los gustos. Sorprendentemente a mi me gustan las más explotadas.
Me gusta Koh Samui, aunque algunos digan que es como Benidorm. En Koh Samui puedes estar en una playa desierta solo para ti por la mañana y por la noche tener toda la marcha que busques o la tranquilidad que necesites. En Koh Samui, si tienes una moto, podrás tener lo que quieras. Nosotros no somos amigos de las fiestas, ni la música disco y el ruido o las grandes aglomeraciones. Pero puedes alejarte de todo eso si quieres y tener multitud de opciones para cenar o pasear y mercados nocturnos donde comer comida callejera. Si, lo reconozco, me gusta Koh Samui y no soy peor persona por eso.
Si quieres leer más sobre playas de Tailandia pincha AQUI

En India, son muy famosas las playas de Goa. Nosotros, gracias a nuestra amiga Rita, llegamos a la playa de Agonda y nos pareció sencillamente preciosa. Es una playa tranquila, con vacas por la calle, suficientemente grande como para dar un precioso paseo al amanecer y el atardecer y sitios donde comer deliciosa comida hindú. Quizás volvamos algún día, y ojalá que se haya quedado como está.
Puedes ver fotos de Agonda pinchando AQUI

Demasiada información? pues acabo mi lista. Porque a mi, aunque difiera de la opinión de otros viajeros, no me gustaron demasiado las playas de Camboya, o Birmania, Indonesia, Vietnam o Guatemala... y muchos otros países con playa que hemos visitado. Es verdad que en Zanzíbar o Australia puedes encontrar playas preciosas también. Pero ya os digo, nuestros gustos playeros son muy peculiares y no somos de fiar. Nos quedan muchas playas que visitar, pero dudo que encontremos la playa perfecta. Sencillamente porque la playa perfecta no existe más que para cada uno, en función del cristal con que la mire.
Pablo Troncoso Web Developer

Las 10 experiencias más alucinantes vividas en años de viajes


Otra pregunta frecuente que suelen hacernos está relacionada con experiencias alucinantes que hayamos vivido, las cosas que más nos han impresionado. Hemos hecho una lista de 10, aunque podríamos escribir muchas más. En tantos años de viajes nos han pasado miles de cosas, pero siempre hay algunas que se quedan en tu cabeza más marcadas que otras. Curiosamente, 3 de las 10 de esta lista están relacionadas con la muerte. No es que seamos morbosos, sencillamente son experiencias muy fuertes.

1. Presenciar un entierro Toraja en Sulawesi, Indonesia: Una vez vi un documental de Lonely Planet en el que el protagonista asistía a un entierro alucinante en una isla con poblados más alucinantes aún.
Aquel mismo día decidí que vería aquello con mis propios ojos, así que cuando visitamos Indonesia no dudamos en desplazarnos hasta allí. Llegar al área Toraja no fue fácil, tuvimos que volar hasta la isla de Sulawesi y luego volar hasta el centro de la isla en un avión en el que os aseguro que pasaría miedo hasta el más valiente. Tuvimos la suerte de que 2 días después de llegar comenzaba un funeral toraja. Estos funerales duran una semana y pudimos vivirlo enterito. El muerto, o los muertos porque en este caso había dos, habían fallecido 10 años antes y hasta entonces habían permanecido embalsamados en la casa. Una vez que la familia reunió el dinero para celebrarlo, organizó un funeral al que acudieron cientos de personas y en el que se mataron cientos de búfalos y de cerdos para alimentar a todo el mundo. Con los cadáveres de cuerpo presente y envueltos en telas preciosas, se llevó a cabo rito tras rito que nos dejaron con la boca abierta. El último día llevaron a los muertos hasta una roca en el bosque que habían ahuecado y allí los depositaron para su descanso eterno. Digerir lo que habíamos vivido allí nos costó un tiempo, y aún hoy cuando leemos el post alucinamos de que tuviéramos la suerte de verlo con nuestros propios ojos. Si quieres ver cómo es un funeral toraja pincha AQUI 
 

2. Visitar un caracol zapatista. Todos hemos oído hablar de los zapatistas alguna vez, a través de las noticias o en canciones. Pero conocer los detalles de su causa es algo más complejo que nosotros nos dispusimos a averiguar en uno de nuestros viajes.
Estábamos en San Cristóbal de las Casas, Chiapas (México), y nos hablaron de que habían varios caracoles zapatistas en la zona y que a veces se podían visitar. Lo primero era saber qué era un caracol zapatista: un municipio autónomo que se autogobierna según los principios zapatistas. Estos municipios son grandes áreas cercadas con un acceso limitado. Dentro viven las familias zapatistas que disponen de escuela, centro de salud, templo, campos para arar... Como los zapatistas están perseguidos por el gobierno, todo aquel zapatista que se acerca a los límites del caracol lo hace con la cabeza encapuchada para que no se les reconozca. Cuando llegamos a la puerta nos impresionó mucho el sitio. Tuvimos que dar nuestros pasaportes, explicar por qué queríamos visitar el caracol y esperar un buen rato antes de que nos expidieran un permiso especial y nos permitieran entrar para pasear y hablar con la Junta del Buen Gobierno. Estar allí, verlos, vivir en armonía y que nos explicaran los objetivos de su lucha, que nos son otros que vivir en paz, en conexión con la naturaleza y disponiendo de los recursos naturales de los que siempre han disfrutado, fue una lección de vida. Pudimos preguntarles todo lo que quisimos y ellos respondieron a todo, aunque en ningún momento pudimos ver sus caras. Nunca olvidaré sus últimas palabras: "y ahora volved afuera y contadles al mundo el porqué de nuestra lucha, todo lo que habéis visto y oído aquí dentro". Nunca olvidaremos aquél día, sin duda quedamos muy impresionados. Si quieres vernos dentro del caracol zapatista pincha AQUI

3. Compartir una merienda con las Madres de mayo en Buenos Aires. Todos los jueves desde hace más de 35 años, se reúnen en la Plaza de Mayo de Buenos Aires las conocidas como “Madres de la plaza de Mayo”.
Al principio luchaban por encontrar a sus hijos, pero hoy en día por encontrar a sus nietos y para que se haga justicia y los responsables de las más de 30.000 desapariciones entre los años 75 y 83 paguen por sus crímenes. Siempre las había visto por la tele, dando vueltas a la plaza con sus pañuelitos blancos en la cabeza. Cuando las vimos de cerca nos impactó aún más. Las que quedan vivas son mayores, y verlas agotar lo que les queda de vida en su lucha por la justicia, por esos hijos y hermanos que perdieron, es admirable. Tuvimos la suerte de charlar un buen rato con ellas y que nos invitaran a tomar un café donde cada jueves se reúnen después de su marcha. Imaginad lo especial que fue estar con ellas, preguntarles cosas y que contestaran a todo amablemente. Para nosotros fue un día muy especial que nunca olvidaremos. Ojalá todos los responsables de crímenes contra la humanidad pagaran por sus hechos. Si quieres ver el post donde contamos nuestra experiencia pincha AQUI.

4. Dormir en una haima en el desierto. Hace 15 años fuimos a recorrer Marruecos en coche con unos amigos. Gracias a un timo muy común en este país que no voy a contar ahora, nos vimos enredados con unos marroquíes que nos ofrecieron ir a un
campamento en el desierto para pasar un par de días durmiendo en unas haimas. Hasta el campamento llegamos con nuestro Ford Focus guiados por un tuareg, una locura. Gracias a que él conocía bien el desierto, nos llevó por pistas duritas y llegamos sin problema. El campamento era precioso, lleno de haimas negras que resaltaban sobre la arena dorada. La cena a la luz de las velas bajo un cielo llenito de estrellas y rodeados de dunas es algo que aún no hemos olvidado. Pasamos algo de frío aquella noche en las tiendas, tapados con mantas y acurrucados uno contra otro. Pero mereció la pena incluso cuando al intentar salir de allí nosotros 4 solos con un francés que sabía lo mismo de desiertos que nosotros, nuestro coche quedó atascado en la arena y no hubo forma de sacarlo. Suerte que horas más tarde pasaron unos 4x4 por allí de un grupo de españoles y pudieron remolcarnos y mostrarnos el camino de salida del desierto. Una locura de las que se hacen con veintipocos pero que nunca olvidaremos. Hace tannntos años que no tenemos ningún post de esta aventura.

5. Presenciar un Sky burial, un entierro en el cielo en el Tibet: En el Tibet Chino aprendimos que los tibetanos tienen unos rituales funerarios bastante curiosos. El más espeluznante para nosotros es el Sky burial o entierro en el cielo.
Los hacen en sitios muy concretos del Tibet, en montañas que son sagradas para ellos. Llegar hasta estos sitios no es fácil, pero ya nos conocéis, si queremos ver algo concreto somos capaces de invertir días en llegar a ese lugar aunque cueste días de autobuses en penosas condiciones. Finalmente tuvimos la suerte de poder presenciar dos de estos Sky Burials. En estos funerales la familia lleva al cadáver hasta una de estas montañas sagradas. Allí, un sacerdote planta el cuerpo desnudo sobre la hierba y le hace grandes cortes con un chuchillo para que se vean las vísceras. Una vez que el cadáver está preparado se deja para que los buitres, que llegan por cientos volando desde las montañas, se lo coman hasta dejar el esqueleto limpito. Luego los huesos son machacados con una maza y mezclados con harina. La mezcla también es devorada por los buitres de forma que al final no queda nada del fallecido. El cuerpo, que no es nada ni nada vale, se va al cielo con los buitres y vuelve al ciclo de la vida. Muy fuerte, verdad? Pues más fuerte fue verlo en primera persona y a 20 metros de los hechos. Yo casi me desmayo y os aseguro que estuve un mes sin comer carne. De las experiencias más fuertes que hemos vivido jamás. Si quieres conocer esta historia con más detalle pincha AQUI 

6. Hacer un safari en Tanzania: No soy una persona a la le gusten especialmente los animales. No es que tenga nada en contra de ellos, sencillamente me dan miedo.
Por eso, cuando decidimos ir a África a hacer un safari pensé que me aburriría como una ostra viendo animales 10 horas al día. Pero para mi sorpresa, hacer un safari en Tanzania ha sido una de las cosas más alucinantes que hemos hecho nunca. Ver tantísimos animales salvajes en libertad es una experiencia única. Recorrer el Serengueti o el Ngoro Ngoro en busca de leones, jirafas o elefantes era algo tan fantástico que nunca queríamos volver al campamento. Si alguna vez queréis hacer un viaje y no os decidís por el destino, un safari es una de las mejores opciones. Y tengo que reconocer que al final me gusta más de lo que pensaba ver animales salvajes en libertad: hemos disfrutado como niños viendo orangutanes, koalas, ballenas, nadando con tiburones-ballena o viendo todo tipo de animales marinos haciendo snorkeling. Si quieres ver nuestro post sobre el safari pincha AQUI 

7. Ver de cerca cremaciones en Varanasi, India: En el año 2005 fuimos por primera vez a Asia y nuestro destino elegido fue India. Al ser nuestra primera vez en el continente, y precisamente en un país tan fuerte como India, estábamos todo el tiempo muy impresionados.
Pero llegar a Varanasi fue una vuelta de tuerca, algo que nos marcaría para siempre. Cuando nos instalamos en el hotel estaba anocheciendo y decidimos salir a dar un paseo por la ciudad. Nos perdimos por las estrechas calles de Varanasi dando vueltas y al coger una esquina aparecimos en el principal crematorio de la ciudad: manikarnika Ghat, una explanada junto al ganges en la que se quema a los muertos. Comprar leña para quemar a un muerto es muy caro, así que cada persona compra los kilos de leña para los que da su economía. Y si tu economía da para 5 kilos ten por seguro que la mayoría de tu cuerpo quedará sin quemar, y así, tal cual te quedes, te lanzarán al Ganges. Es fuerte pero es así. Un tipo nos vio por allí y se acercó. Nos invitó a entrar dentro de la Ghat y nos fuimos tras el. En un momento estuvimos andando por entre medio de las piras de fuego donde se quemaban los muertos. Había tanto humo que los ojos nos lloraban y el espectáculo era dantesco. Pegado a esta Ghat se encuentra un edificio gigante de cemento, abandonado y diáfano por dentro (el alto de la izquierda de la foto). Allí se mete la gente que va a morir a Varanasi y allí espera que le llegue su hora. Por algún motivo, este tipo nos llevó al edificio. Pero imaginad la situación, porque era de noche, sólo se veía con la luz de las piras que entraba por los huecos de las paredes y la gente tirada por el suelo, ancianos y enfermos. Muchos se acercaron a pedirnos dinero para comprar leña para sus propias piras. Fue una experiencia muy fuerte. Hoy en día no entiendo por qué entramos en la Ghat ni en el edificio, me parece una falta de respeto hacia ellos, ningún turista debería entrar ahí. Pero todo pasó como muy de prisa, nos vimos envueltos en toda aquella historia casi sin quererlo. Fue algo muy fuerte y volver a Varanasi es otra de las cosas que tenemos pendiente. Como en aquél tiempo aún no teníamos blog, no hay documento gráfico.

8. Visitar un chaman en Ecuador: Mil veces hemos contado nuestra experiencia con un chamán en Ecuador. En 1999 fuimos a la amazonía ecuatoriana a trabajar con una ONG.
Una de las veces que visitamos unos poblados indígenas nuestra canoa volcó a la vuelta al chocar contra la orilla, y todos caímos al río que llevaba mucho caudal. Fue un incidente sin importancia, pero a los 2 días yo empecé con vómitos y una fiebre muy alta. Los curas con los que vivíamos allí insistieron en que debía visitar a un chamán, que diagnosticó que tenía “susto de agua”. Mandó a Pablo a comprar un huevo y a mi a quitarme la ropa. Mientras recitaba cosas que yo no entendía y me escupía aguardiente, me refregó el huevo por todo el cuerpo. Al finalizar me dijo que abriríamos el huevo, y que cuanto más negro saliera, más susto tenía. Abrió el huevo delante mía y salió negro. Esto lo vi con mis propios ojos. Según él, todo el susto de agua había sido absorbido por el huevo. Acto seguido fui al médico. 2 días después estaba como nueva: medicina tradicional o chamánica? Nunca lo sabré. Si quieres saber más sobre esta experiencia pincha AQUI 

9. Recorrer Nueva Zelanda en caravana: Nueva Zelanda es un país ideal para recorrer en caravana. Lo bonito de sus islas, especialmente la isla sur, son los paisajes, y perderte en ellos con una caravana es algo único.
Cuando estuve me abrumaba tanto paisaje, incluso hubo días que no nos cruzamos con nadie!!! pero la experiencia de ir en nuestra caravana, parar en cualquier sitio con unas vistas espectaculares, dormir donde nos apeteciera o comer ante lagos turquesa o montañas nevadas fue algo que nunca hemos podido olvidar. Los paisajes de este país te dejan sin aliento, y de verdad os digo que normalmente no nos gusta repetir destino, pero volver a recorrer Nueva Zelanda con una caravana es algo que tenemos pendiente. Además el país está perfectamente preparado para ésto, hay campings y zonas para recargar y vaciar desechos de caravanas por todas partes. Un 10 para Nueva Zelanda. Si quieres ver nuestro recorrido en caravana pincha AQUI 

10. Acercarnos a la lava de un volcán en erupción: En 2009 pasamos 4 meses en Guatemala, un país maravilloso que nos enamoró. Allí vivimos varias experiencias inolvidables, pero sin duda una de ellas fue acercarnos al volcán Pacaya que se encontraba en erupción.
La excursión duraba un día y nos habían dicho que era muy dura. Además, nos dijeron que al llegar a la cima podríamos no ver nada, dependía de la actividad del volcán. Os aseguro que subir fue mucho más duro de lo que habíamos imaginado, casi morimos en el intento! Y en el último tramo los pies se hundían en el polvo de roca volcánica, avanzar era tan difícil como en las dunas del desierto. Pero cuando llegamos arriba lo que vimos compensó todo el esfuerzo, el volcán estaba en erupción y pudimos acercarnos a los ríos de lava tanto que nos quemaba la cara y se derretían las suelas de los zapatos. Fue algo maravilloso y peligroso, días después hubo que desalojar hasta los pueblos de los alrededores por una erupción bastante fuerte. Tuvimos suerte, otros amigos han subido pero no han podido verlo en erupción. Si quieres ver fotos en el volcán pincha AQUI

Ea pues ahí lleváis 10 de las experiencias más alucinantes que hemos vivido en estos años de viaje. La verdad es que hay muchas más, pero sería imposible contarlas todas. Y atrás nos dejamos todas las experiencias vividas trabajando con ONGs, que son varias y cada una de ellas está grabada en nuestra memoria. Pero entrar en eso ya era demasiado... Tantos viajes crean demasiados recuerdos, será por eso que para lo demás no tengo memoria? Tengo todo mi cerebro relleno de viajes!!! Hasta la próxima.
Pablo Troncoso Web Developer