Ver orangutanes, monos narigudos y flores gigantes en Borneo



Llevamos 9 días en Borneo y tengo tantas cosas que contaros y enseñaros que me come la bulla. Borneo es una isla fascinante para ver especies únicas tanto animales como vegetales, aunque nosotros hemos venido para ver 3 de ellas en concreto: orangutanes, rafflesias, que son las flores más grande del mundo, y monos narigudos. Así que con ese objetivo desembarcamos, tras una hora y media de vuelo, en Kuching. Kuching es una de esas ciudades que uno no sabe ni que existe, que la ves por primera vez cuando empiezas a investigar sobre tu viaje y que te parece que va a ser un poblado remoto en un sitio perdido del planeta. Pero para nuestra sorpresa nos encontramos con una ciudad bastante grande, llena de edificios altísimos, centros comerciales y grandes cadenas hoteleras. Que digo yo que no da tan poco guiri pa tantos hoteles, o será que estamos empezando la temporada alta y aún no han llegado las hordas de turistas. El caso es que aquí se ven bien poco, sólo de vez en cuando te cruzas con alguno, o si vas por la mañana temprano al mcdonals, que si no tienes desayuno incluido en tu hotel tu única opción es desayunar arroz o lanzarte de cabeza al mcdonals a por un desayuno que se parezca más a los nuestros. Y es que los europeos no perdonamos el desayuno, y yo menos que ninguna.

Bueno pues Kuching significa gato, y es que esta ciudad está consagrada a los gatos. No se ven tantos gatos de carne y hueso, pero en cada rotonda han plantado una  escultura de alguno y hasta tienen un museo dedicado a ellos digno de verse por la cantidad de horteradas de gatos que puedes ver en unos metros cuadrados. La ciudad la atraviesa un río que puedes cruzar en una barquita por 12 céntimos de euro. 

LA SEDE PARLAMENTARIA DE KUCHING, QUE FLIPE DE EDIFICIO


LA MEZQUITA PRINCIPAL

EN CADA ROTONDA PLANTAN ESTATUAS DE GATOS

UNO DE LOS MUCHOS TEMPLOS DEL BARRIO CHINO

EL FUERTE MARGARITA

Aquí puedes encontrar una habitación doble decente por entre 13-20 euros, aunque en algunos hostels puedes compartir una habitación por mucho menos. Nosotros, después de preguntar en varios hoteles bastante cutres nos decidimos por el Tune Hotel, un hotel de la compañía  Air Asia, que por 13,5 euros te ofrece una habitación como cualquiera que puedas encontrar en Europa. Eso si, no tienes aire acondicionado ni toallas ni wifi, todo eso si lo quieres tendrás que pagarlo aparte. No incluye desayuno pero nosotros hemos comprado en un supermercado cosas y desayunamos en la habitación. 
Lo primero que hicimos al llegar fue preguntar en la oficina de información de los parques naturales para organizar nuestras visitas. Cada uno de nuestros objetivos requería visitar un parque distinto así que dedicamos un día a los orangutanes, otro a la rafflesia y otros dos para los narigudos. Bueno eso realmente no fue lo primero que hicimos al llegar, que ya sabéis que lo que más me gusta del mundo mundial es comer, así que de cabeza a buscar un sitio donde ponernos púos de lo que fuera. Aquí, comer en sitios donde comen los locales cuesta unos 2 euros por persona plato y bebida, muy barato y bastante rico por cierto, así que estamos encantados. 


EL TOP-SPOT, UN SITIO DONDE ELIGES EL PESCADO QUE QUIERES Y TE LO COCINAN EN UN MOMENTO

ESTUDIANDO LA CARTA DEL BAR, JEJE

CHIRINGUITO DE CARRETERA QUE SOLO SERVÍA NOODLES FRITOS

ESTE ES EL MEJOR SITIO QUE ENCONTRAMOS, UN BAR DE LOCALES DENTRO DE UN TEMPLO CHINO. 

CON ANNIA Y JIN, UNA PAREJA DE VIAJEROS QUE CONOCIMOS EN BAKO


Nuestro primer movimiento fue alquilarnos una moto (10€) para llegar hasta el parque natural de Semenggoh para ver los orangutanes. Los orangutanes viven libres por la selva, pero este centro de conservación ha rescatado a muchos de manos de traficantes y cazadores furtivos. Allí los cuidan hasta que se encuentran en condiciones de volver a la selva. En el centro hay una gran plataforma donde dos veces al día los trabajadores ponen comida para los orangutanes:  plátanos, piñas, cocos... Estos vienen a veces a comer, y otras veces no. Depende de la época del año y si hay más o menos fruta en los árboles. Si encuentran no vienen, pero si no encuentran o les da por tener un día flojo vienen al parque y comen en las plataformas. Yo no se si esto es bueno o malo, probablemente tenga su lado positivo y su lado negativo. El caso es que es la única forma que tenemos los humanos de ver un orangután, porque internarse solo en la selva y dar con uno pienso yo que debe ser más que imposible. Pues cogimos nuestra motito y allí que nos fuimos a las 8 de la mañana para estar preparados para la comida de las 9. El centro de conservación es muy bonito, todo de madera e inmerso en la vegetación. A las 9 aquello se llenó de guiris, sobre todo turistas de la propia Malasia, pero también europeos. Me sorprende que aquí hay mucho europeo de la tercera edad, me sorprende muchísimo, es todo lo contrario de lo que yo podría esperar. Pues nos colocamos todos en las plataformas y el cuidador del parque se metió en la plataforma de la selva y colocó toda la fruta allí. Empezó a hacer sonidos tipo tarzán llamando a los gorilas. Que a esas alturas yo tenía un hambre ya que os juro que si llega a decir algo parecido a Elena salto a la plataforma y me pongo yo a lo orangután a jartarme de plátanos y los guiris a hacerme fotos. Que hambre más grande levantados desde antes de las 7 sin nada en el estómago. Al cabo de un rato apareció una orangutana, vino saltando de árbol en árbol con una agilidad alucinante y se puso a comer como si no hubiera un mañana. Os juro que en 2 minutos se comió unos 10 plátanos. Luego, la muy bruta, cogió una batata con cada pie, una con cada mano, dos en la boca y se subió a una rama a comérselas. 

MIRAD QUE BRUTA, CON TODAS LAS BATATAS EN CADA EXTREMIDAD Y EN LA BOCA

Y allí se pasó una hora rumia que te rumia. Y mi estómago ruge que te ruge. Cuando la orangutana estuvo llenita se marchó dando saltos y nos dejó a todos los turistas con una sonrisita de felicidad. Pero yo no había tenido bastante, ver sólo a una me pareció poca cosa así que preguntamos en el parque si con la misma entrada (2,5 €) podíamos volver a la comida de las 3 y nos dijeron que si. Nos vinimos de vuelta al hotel, una media hora de moto, nos tiramos en la cama con el aire acondicionado y a las 2 nos fuimos de nuevo para el parque. La mala suerte fue que por el camino pinchamos una rueda. Y nosotros que íbamos con el tiempo justo!!! Menos mal que un chico amable se acercó a nosotros y nos llevó a un taller que había cerca. Yo me subí con él, porque con la moto pinchada no podíamos ir los dos, y Pablo venía detrás despacito. En el taller nos arreglaron la rueda por 3,5 euros en 10 minutos y dándoles mil veces las gracias nos fuimos rápido para el parque porque ya llegábamos tarde. 
Cuando llegamos nos encontramos un panorama flipante: un grupo de 7 orangutanes había venido a comer y estaban dando vueltas, comiendo y jugando por los alrededores de la plataforma. Y una orangutana había saltado a la plataforma donde se ponen los turistas y estaba tirada en el suelo cual Sara Montiel en sus buenos tiempos en medio de todo el mundo. Normalmente no dejan que te acerques a menos de 6 metros de ellos y en el centro de información hay fotos de dedos y piernas arrancados por orangutanes enfadados. Así que no hay que perder de vista que son animales salvajes, que están en libertad y que pueden atacar si se sienten amenazados. Pero esta tipa estaba de lo más tranquila, tirada en el suelo, paseando alrededor de la gente, apoyándose en las barandas como un humano más... era graciosísimo verla, nos tuvieron todos una hora con la boca abierta y haciéndonos fotos como locos. Definitivamente estábamos felices y había merecido la pena volver al parque. Pasada total!!! de nuevo flor en el culo, o bueno, también nos lo curramos porque fuimos dos veces al parque, y eso no lo hizo nadie, que no siempre va a ser suerte no? 

ARREGLANDO EL PINCHAZO EN "JOAQUIN GLANADO"






VOLVIENDO NOS CAYÓ LA DEL PULPO Y TUVIMOS QUE REFUGIARNOS EN UNA GASOLINERA


Al otro día tocaba ir en busca de la rafflesia. Estas flores son muy difícil de ver porque florecen muy pocas, el bulbo se tira nueve meses para abrir y cuando abren sólo están vivas 5 días y se marchitan, así que verlas es un poco como una lotería. El día que fuimos a la información nos dijeron que en el Parque Natural en el que florecen, Gunung Gading, había florecido una ese mismo día y que teníamos 5 días para ir a verla. Así que allá que nos fuimos. Para llegar al parque tienes que coger un primer bus que te lleva en media hora a la estación central. Allí otro bus que tarda 2 horas hasta el pueblo más cercano al parque llamado Lundu. Y de ahí tienes que caminar 3 kilómetros hasta la entrada del parque. Estuvimos haciendo autostop un buen rato pero no nos paraba nadie, ¿sería que olíamos a orangutan? Así que decidimos seguir a pie. Por suerte al rato paró un coche a nuestro lado y nos llevó hasta la puerta del parque. La verdad es que los malayos nos están sorprendiendo bastante, son gente súper amable y sonriente. En la oficina de entrada al parque nos dijeron que la rafflesia florecida estaba sólo a 20 minutos de la entrada y que no necesitábamos guía, sólo entrar por el camino. Y claro que la vimos, era imposible no verla, no por lo grande que es la flor, porque por muy grande que fuera había florecido entre unos árboles bastante escondida. Era imposible no verla por las filas de chinos que había para hacerse fotos con ella. De verdad, es literal, una fila de chinos esperando para hacerse fotos y tu te ponías allí como en la cola del supermercado, muy fuerte. Pero bueno hay que entender que para una rafflesia que florece todo el mundo quiere verla, así que no podemos culpar a los chinos, esta vez no pero que no siente precedente. Luego nos aventuramos a seguir haciendo una ruta por el parque y llegamos hasta unas cascadas donde nos metimos hasta las rodillas para liberarnos un poco del asfixiante calor que hace metidos en la selva. Yo que no sudo normalmente, aquí goteo, así que imaginaros como es la cosa de la humedad. La vuelta del parque fue más de lo mismo, así que para 10 minutos delante de la flor pasamos casi 4 horas de camino de ida y otros tantos de vuelta. Pero de nuevo mereció la pena. 

DE CAMINO AL PARQUE NACIONAL

ENTRANDO EN EL PARQUE NACIONAL DE GUNUNG GADING

CAMINO A LA RAFFLESIA

AQUÍ ESTÁ, LA FLOR MÁS GRANDE DEL MUNDO

UNA CASCADA PARA REFRESCARNOS
SI LAS UÑAS DE LOS VIETNAMITAS NOS DABAN MIEDO, FIJAROS EN LAS DE ESTE MALAYO!

Vistos los orangutanes y la rafflesia nos quedaba cumplir con el último objetivo, los monos narigudos. Para eso hay que ir al parque Nacional Bako y se aconseja pasar la noche allí porque se ven al amanecer y al atardecer, así que por razones logísticas es lo más sensato. Pero por razones inexplicables a todos los turistas les había dado por ir a Bako, y como las opciones para dormir allí son muyyyy limitadas, la única habitación que quedaba libre era una habitación con 4 camas y baño privado por 25 euros. Muy barato? Que va! Eso es una pasada aquí! Para lo que cuesta dormir aquí eso es bastante caro, sobre todo contando con que las habitaciones son cutronas. Pero no había otras opciones así que a no pensarlo y rumbo al parque. 



Para llegar allí cogimos un autobús que tarda una hora. El autobús no estaba mal si no fuera por el malayo que se nos sentó al lado, que le olía el alerón al hombre a curry-coco que daba gusto y no había quien respirara. Pero por lo demás bien, en una hora estábamos en el embarcadero. Allí compras las entradas al parque (5 €) y el ticket para el barco (5 €) y listo. El barquito tarda media hora en llegar a la entrada del parque y es un paseo precioso, primero viendo los pueblitos y la vegetación que lo absorbe todo, y luego las vistas del parque desde el agua. 

A LA SALIDA TE ADVIERTEN: CUIDADO CON LOS COCODRILOS

DE CAMINO AL PARQUE

LOS PESCADORES PESCAN MEDUSAS PARA QUE SE LAS COMAN LOS CHINOS!


Nos registramos en la entrada, nos asignaron la habitación y nos fuimos directamente a la búsqueda del narigudo, del mono, eh, hablo del mono, no de pablito. 

Desde la entrada del parque salen varias rutas de treking, cada una de ellas con una dificultad y una duración diferentes. 


ALGUNA RUTA TERMINA EN UNA MAGNIFICA PLAYA



DIFERENTES PLANTAS CARNIVORAS

ESTE PODRÍA SER EL ÚLTIMO ABRAZO


Nosotros hemos hecho tres rutas diferentes y en dos ocasiones nos hemos encontrado con un grupo de narigudos comiendo en las copas de los árboles. Son muy bonitos y realmente resulta curioso observarlos. Aunque en el parque hay muchos otros animales. Aquí tenéis algunos. 









En fin que hemos pasado unos 10 días bastante buenos dando vueltas de aquí para allá y viendo cosas. La verdad es que estamos algo flojos y algún que otro día nos lo hemos pasado tirados en la cama haciendo poco. Será el clima porque este calor aplatana bastante. Hoy cogemos un avión rumbo a Miri, otra ciudad de Borneo en la que hay un Festival Internacional de Jazz que queremos visitar y de ahí entraremos al sultanato de Brunei. Hasta la próxima!

VOLVIENDO DE BAKO EN AUTOSTOP
Pablo Troncoso Web Developer

5 comentarios:

  1. ¡Maravilloso! Si no fuera por la humedad, juraría que estáis en la gloria.Muchos besos.

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  2. Que envidia, lo estamos reviviendo. Tenemos fotos en la misma rotonda de la estatua de los gatos. No veo fotos de la cena en el BlaBlaBla, maldito presupuesto.

    A disfrutar del jazz, ya contareis.

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  3. Hermana que favorecida sales en la foto de la selva, entre tanta naturaleza!!!!! Por cierto como te subiste al arbol????

    Os quiero tantooooooo y os echo en falta tantoooooooo
    turmana

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  4. Nos encanta volver a seguir vuestras aventuras!!!
    Noemi y Marcos (Valladolid)

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  5. Jajaja, me parto con lo de Joaquín Glanado :D

    Cuñá, estaba comiendo mientras leía el blog y por poco la echo cuando he llegado a las uñas del malayo :S

    Besos.

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