Cancelando todo para empezar otra vez de cero


Cancelar, cancelar y cancelar. Cuando decides cambiar absolutamente de vida y empezar otra nueva vida en otra parte del mundo el primer paso es cancelar. Y esto ya huele a final, porque a unos 2,5 meses de marcharnos de Alemania hemos tenido que cancelar muchas cosas. Y es que aquí en Alemania muchas cosas hay que cancelarlas 3 meses antes, así que ha tocado cancelar el contrato de trabajo, el contrato de alquiler del piso, el seguro del coche, y aún nos queda cancelar internet, los móviles, el colegio médico, mi autónomo y mil cosas en las que tenemos que pensar antes de irnos de aquí. Irnos de aquí, nos parece mentira que por fin se acerque el momento. 

Y es que después de haber vivido 3,5 años de aventuras por el mundo vivir en Alemania se nos ha hecho eterno, porque ya sabéis que nos quema el culo. Y a pesar de que estos mas de 2 años y medio hemos viajado bastante, vamos, que podríamos decir que no hemos parado, no es esto lo que queremos para nosotros y necesitamos ya volver a la aventura. Y la verdad es que cuando uno vive en Europa y tiene un buen puesto de trabajo corre el riesgo de alargarlo eternamente. Porque en algunos momentos en los que algún extraño espíritu se ha apoderado de nuestra boca, hemos planteado quedarnos más tiempo para ahorrar más dinero. Porque quitando tanta hipoteca hemos tenido poco tiempo para ahorrar. Pero es una trampa y eso puede convertirse en un círculo del que no puedas salir. Porque siempre puedes ahorrar más, porque siempre te sentirás tentado. Pero tenemos las cosas muy claras y sabemos que no es esto lo que queremos y que como siempre, tenemos que ser fieles a nuestros sueños y seguir a nuestro corazón. Ya llevamos años haciéndolo y hemos tenido la suerte de que siempre nos ha salido bien. Y aunque estar en Alemania ha merecido la pena porque hemos cumplido el objetivo de quitarnos las hipotecas, ya hay que pasar página y empezar una nueva etapa, volver a la aventura tras este parón de monotonía. Y para nosotros es grandioso el momento, ni os lo imagináis. Ambos soñamos cada día con ese momento en el que nos montemos en el coche cargadito hasta las trancas y arranquemos caminito de Sevilla. El día que Pablo fue al departamento de personal para firmar su renuncia salió con una sonrisa de oreja a oreja, con la certeza y las cosquillitas en la barriga de que esto no tiene vuelta atrás, que volvemos a lanzarnos a la aventura como los locos. Nada más salir me mandó una foto con el papel firmado y dábamos botes de alegría. 

 
Pablo Troncoso Web Developer