Qué ver en Estambul


Llegamos a Estambul muertos después de toda la noche en el avión. Nos fuimos en metro hasta el centro y de ahí andamos hasta nuestro hotel. Habíamos reservado el Sydney Hotel porque costaba 40 euros la noche con desayuno y la gente lo ponía bastante bien en internet. Estaba muy bien situado, justo frente al gran bazar bajas por el barrio armenio hasta el mar y allí está, en el barrio de pescadores. Una zona nada turística y con mucho encanto, la verdad. Pero la pinta del hotel por fuera no era muy buena y después de la mierda de hotel que habíamos tenido en Dar es Salaam a mi se me vino el mundo encima. Pero pasó rápido, porque el hotel por dentro estaba impecablemente limpio y muy nuevo, con una habitación grande y con mucha luz. Genial!! de momento pintaba bien, ahora nos quedaba averiguar si por el ramadán, que empezaba justo ese día, tendríamos problemas para encontrar comida durante el día.

 

EL HOTEL SYDNEY POR FUERA, EL VERDECITO DE LA DERECHA 

LA HABITACIÓN DEL HOTEL  

 Pablo quería descansar pero yo tenía un subidón que parecía que me había tomado tres tripis juntos. Imposible echarme en la cama, necesitaba irme a la calle a patear la ciudad cuanto antes. Y así lo hicimos y así lo hemos hecho durante los 5 días. Imposible cansarme. Estambul me gusta tanto, me pone tan feliz y tan alegre, es tannn bonita que no me canso y a las 10-11 de la noche me decía Pablo en plan radical: yo me voy para el hotel, si quieres te vienes y si no nos vemos allí. Jeje como si no supiera que yo estoy pegada a el como una lapa y que a dónde vaya voy. Así que a eso de las 11, reventados, nos íbamos para la cama sin fuerzas ni para leer un rato.  

 

UNA CALLE DEL BARRIO ARMENIO   

Nosotros habíamos estado recorriendo la costa Turca en agosto del 2001. Estambul ya nos enamoró entonces y ahora ha vuelto a hacerlo. Encontramos mucha más oferta de hoteles y restaurantes, pero la esencia sigue siendo la misma y han sabido mantener buenos precios con una buena calidad de hoteles y gastronómica. Porque madre mía la cocina turca, vaya delicia, no tengo palabras. Sin contar los famosos kebabs hay mil platos diferentes a cual más rico. Así que los kilos que yo creía que había perdido en África los he recuperado allí con creces. Y claro que hay restaurantes muy caros para los guiris, pero si te sales un poco de la calle principal hemos comido los dos por 10-15 euros y hasta por 4 en nuestro barrio armenio. 

 

AQUI NOS PUSIMOS COMO EL KIKO 

 

COMIENDO DELICIAS TURCAS QUE REALMENTE ESTÁN DELICIOSAS 

COMIENDO UN KEBAB CON LA MEZQUITA AZUL DETRÁS  

Y es que si alguien quiere visitar una ciudad con las comodidades de un país europeo y el exotismo del oriente medio debe visitar Estambul. De verdad, quien no haya ido y esté pensando a dónde ir en el próximo destino que no se lo piense, Estambul es la mejor opción. Y aunque yo iba con intención de no hacer nada más que pasear, sentarme en un banco a observar y comer mucho mucho, al final hemos terminado entrando a ver las cosas más importantes. La Mezquita Azul (gratis) y Santa Sofia (10 e la entrada) por supuesto, y el palacio de Topkapi (12 euros) no hemos podido resistir la tentación de entrar a verlo.  

 

SANTA SOFIA. LA MISMA FOTO 14 AÑOS DESPUES

 

EL INTERIOR DE SANTA SOFIA, CON SU MEZCLA CATÓLICA Y MUSULMANA  

 

DENTRO HAY UNOS MOSAICOS BIZANTINOS QUE TE DEJAN CON LA BOCA ABIERTA  

LA MEZQUITA AZUL

 

EL INTERIOR DE LA MEZQUITA AZUL  

 

EN EL MURO QUE MIRA A LA MECA SE SIENTA EL IMÁN A DECIR LAS ORACIONES A LA HORA DEL REZO. ES EL HOMBRE QUE ESTÁ AL FONDO CON EL MICRÓFONO  

 

LA SULIMANIYA, OTRA DE LAS GRANDES MEZQUITAS DE ESTAMBUL, VISTA DESDE EL PUERTO 

 

EL INTERIOR DE LA SULIMANIYA 

 

EN LA CALLE PRINCIPAL ESTÁ LA TUMBA DE UNO DE LOS SULTANES DENTRO DE UN CEMENTERIO  

EN EL CENTRO DEL CEMENTERIO, EN UN EDIFICIO ESPECTACULAR ESTÁ ENTERRADO EL SULTÁN CON SUS ESPOSAS E HIJOS PRINCIPALES. ESAS SON LAS TUMBAS  

Por cierto que en la mezquita azul desenmascaré a un ladrón y luego me cagué viva. El caso es que antes se dejaban los zapatos en la puerta al entrar en las mezquitas. Ahora, debido a los robos que se producían, tienes que coger una bolsa, meter tus zapatos y llevártelos para adentro. Dentro hay unas estanterías para que quien quiera pueda dejarlos ahí mientras reza o visita la mezquita. Pues estábamos allí sentados observando a la gente y el interior de la mezquita cuando me dice Pablo, el mayor observador del reino: mira el tipo que hay ahí con camiseta negra y una bolsa vacía en la mano. Está mirando mucho los zapatos, ese va a robar alguno. Así que empezamos a observarlo y efectivamente. El tío miraba, cuando entraba un guiri, dónde dejaba sus botas de marca y cuando el guiri se iba a ver la mezquita se acercaba disimuladamente y metía los zapatos en la bolsa opaca que llevaba en la mano. Esto mismo lo hizo cuatro veces y se marchó. A mi me dio un ataque justiciero y me fui detrás de él corriendo. Estaba en la puerta poniéndose sus zapatos así que me fui para el señor que está en la puerta de la mezquita controlando y le pregunté si hablaba inglés. Me dijo que no así que sin hablar y sin moverme moví mis ojos en dirección al hombre y le hice con la mano el gesto de robar, que yo no se si en Turquía el gesto de robar es el mismo, pero a mi no se me ocurrió otra cosa. El hombre miró y vio al tipo que al ponerse sus zapatos había dejado la bolsa en el suelo y se veían varios pares de zapatos. Era evidente que los había robado. El tipo me señaló como diciendo: ha robado los tuyos? (esto es mi interpretación, claro) y yo le dije no, pero muchos, ha robado muchos (todo esto con las manos, tipo el pulga y el linterna diciendo que la plaza estaba abarrotá). Entonces el tipo con sus zapatos puestos echó a andar por el patio de la mezquita dirección a la calle. El señor llamó gritando al guarda de seguridad y le dijo que siguiera a ese hombre porque había robado zapatos. El guarda salió corriendo y yo me metí en la mezquita porque no quería que el tío me viera ni me identificara ni nada. Tenía un subidón de adrenalina y me senté dentro en el suelo. Entonces vi a un guiri desesperado buscando sus zapatos y le pregunté: no encuentras tus zapatos? Y le dije que los habían robado y que saliera a preguntar porque igual habían cogido al ladrón porque yo lo había visto y lo había denunciado. El tipo se fue para afuera y nos pudo la curiosidad, nos pusimos los zapatos y nos fuimos para afuera para verlo todo en la distancia desde un discreto segundo plano. Y entonces vimos a la policía, al tipo en una esquina y a varios guiris recogiendo sus zapatos. Madre mía! Lo habían cogido y habían recuperado los zapatos. Luego vino el guiri a darnos las gracias pero yo no quería saber nada. Primero porque me dio miedo que el tipo me viera y supiera que era yo quien lo había denunciado, y segundo porque Pablo me estaba picando diciendo: a ese hombre le cortan la mano fijo, en Ramadán y robando, con lo estrictos que son, le cortan una mano seguro. Y que me puso mal cuerpo y todo vamos. Pero a mi el susto no se me pasó y os juro que por la noche, cuando íbamos para el hotel, seguía mirando para atrás a ver si el tío nos venía siguiendo. También hemos aprovechado para dar un par de paseos en barco, que siempre merece la pena. Uno para cruzar a la parte asiática para dar un paseito, y otro para recorrer un poco el Bósforo sin llegar hasta el mar negro. Antes esto se hacía en un ferry público muy barato. Ahora se hace en barcos turísticos que te llevan por el estrecho durante una hora y media por 4 euros. También hemos subido a la torre Gálata por 6 euros, un antiguo faro que ofrece unas vistas espectaculares de la ciudad. Y cómo no, nos hemos metido en la tetería más famosa de todo Estambul para bebernos unos tes de manzana y fumarnos una cachimba.  

 

EN EL BARCO  

 

SANTA SOFÍA Y LA MEZQUITA AZUL DESDE LA PARTE ASIÁTICA  

 

LA TORRE GÁLATA DESDE ABAJO  

 

 

LAS VISTAS DE LA CIUDAD  

 

PASEAR POR EL PUERTO Y COMERSE UN BOCADILLO DE CABALLA EN UNO DE LOS PUESTECITOS ES OTRA COSA QUE NO SE PUEDE DEJAR DE HACER  

 

CACHIMBA Y TE DE MANZANA

Y tengo que decir que nuestro miedo al ramadán desapareció en el primer minuto. Estambul es tan turística y hay tanta mezcla de culturas que puedes comer en cualquier parte y a cualquier hora. Eso si, ver la ciudad en este mes tan especial es algo que merece la pena, y lejos de ser un inconveniente ha sido una ventaja para conocer algo nuevo. Y es que es increíble cómo se transforma la ciudad en cuanto el sol se oculta. En los restaurantes ofrecen menús de ramadán para los musulmanes y en cuanto empieza a bajar el sol preparan todas las mesas para la avalancha de gente que se sabe que va a llegar. Ponen el pan, las bebidas y las ensaladas en las mesas y empiezan a sacar ollas de comida a la calle. Por su parte el ayuntamiento pone miles de mesas corridas en las calles para que la gente vaya con su comida a comer allí. Además en algunos sitios dan comida gratis y se forman colas eternas de gente esperando que se ponga el sol para comer. Y luego está lo más bonito: los picnics. Es increíble pero en cuanto se va el sol la ciudad es tomada por las familias con sus manteles para hacer picnics. Llevan de todo, hasta infernillos y cacerolas. Hay tanta gente por todas partes que no cabe un alfiler. La mezquita Azul y Santa Sofia están una enfrente de la otra y, entre las dos, hay un parque. Pues ese parque se pone tan lleno de gente que no puedes pasar. Es increíble sentarte en un banco a observar a las familias y mirar hacia un lado y ver la mezquita Azul iluminada con su mensaje de “bienvenido al mes del ramadán”, y mirar hacia el otro y ver Santa Sofía iluminada. Ahí hemos pasado las tardes, observando a la gente compartir en familia. Que bonito, que pena que nosotros no tengamos una tradición así, con lo que me gusta a mi un picnic. Además hay bandas de música por todas partes, puestos de venta ambulante de todo lo imaginable. Vamos que ni la feria de Sevilla. Es una pasada de verdad. 

 

SANTA SOFIA DE NOCHE CON LA GENTE HACIENDO PICNIC 

HACIA EL OTRO LADO LA MEZQUITA AZUL  

 

TAMBIÉN EN LA AVENIDA, BAJO EL OBELISCO, EL AYUNAMIENTO PONE MESAS QUE SE LLENAN DE GENTE COMIENDO 

Y no me puedo resistir a poner una curiosidad. En pleno centro de Estambul, junto al bazar de las especias, encuentras dos maravillosas escaleras automáticas que bajan directamente a un baño público. No es increíble? 

LA PRUEBA

Tengo que decir que no nos ha sido indiferente la cantidad de gente que pide en las calles de Estambul. Sobre todo niños, hay muchos niños que vagan solos descalzos por la ciudad, pidiendo dinero o vendiendo algo. Pero también adultos que recogen basura, piden, venden cualquier cosa... es una pena y resulta muy triste. Y después de pasar unos días maravillosos en Estambul tocaba volver a nuestro maravilloso Hagen. Que después de 4 semanas me parecía que hacía un siglo que nos habíamos ido, como si la boda de Sonsoles hubiera sido hace años. Pero volvemos a la realidad, a la monotonía y al mal tiempo. Arrancamos julio, ya sólo nos quedan 8 meses aquí y por fin nos volveremos a marchar a dar vueltas por el mundo. Y se cumplen justo dos años desde que llegamos a Alemania, dos añitos ya, o bueno aún, porque están pasando lennnntos lentos. A ver estos 8 meses. Y por cierto, que las 4 garrafas de 5 litros de aceite que cargamos en el coche cuando vinimos, se nos acaban de terminar. Bueno aún queda un poco así que puedo decir que con 20 litros uno tiene para 25 meses. Ahora a pensar en el 23 de agosto que volvemos a ir a España, la playita y nuestras familias nos esperan!!!! muchos besos y feliz verano para todos.

Pablo Troncoso Web Developer

2 comentarios:

  1. Jajajaja, me parto pensando en mi cuñá explicando el robo por señas y con lo del Duo Sacapuntas :D

    Estoy de acuerdo con que Estambul es una visita obligada, a nosotros también nos encantó.

    Ánimo que ya no os queda nada.

    Besos.

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  2. Cuñaaaaa eres la cañaaaa. Valiente como tu sola, honrada y dominando el lenguaje de los signos jajajaj.
    Las fotos preciosas y la vivencia aún mejor. Ya mismo nos vemos Muak y muak pa mi hermano

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