Una vueltita por Bélgica (Bruselas, Gante y Brujas), Nuremberg y Wurzburg


O lo que viene siendo mi alemán no es muy bueno. Se supone que un mes después de escribir el post anterior debería abrir este contando lo feliz que estoy de hablar mucho más alemán. Porque un mes de clases diarias debe dar para mucho. Pero lo cierto es que no. Yo no se si yo soy muy torpe para los idiomas, que lo soy, si el alemán es muy difícil, que lo es, o una mezcla de todo. Pero el caso es que tras dos meses de clases veo que avanzo en la lectura porque cada día puedo leer más cosas, pero que no avanzo en lo demás. Y es que yo para hablar soy muy mala. Que como buena andaluza hablo rápido y me como la mitad de las letras. Pero claro, eso cuando una tiene que pronunciar 3 consonantes seguidas y terminar una palabra con -chts es realmente complicado. Y para colmo soy durilla de oído y sigo sin diferenciar palabras cuando la gente habla, escucho una especie de sonido extraño continuo. Y hombre, yo me preparo mi frase, voy a la panadería y lo pido todo pero claro, la panadera me pregunta, o creo yo que me pregunta: que tipo de pan? Y con pipas de calabaza o semilla de amapola? Entero o medio? … y claro, ahí viene el problema porque de lo que me pregunta la señora no entiendo nada y entonces quedo fatal porque parecía que hablaba alemán y todo, pero termina sabiéndose que me se sólo esa frase. Y entonces la miro con cara de tonta y le digo la frase mas repetida por el momento: lo siento, mi alemán no es muy bueno. Y acabamos entendiéndonos por señas. Porque eso sí, aquí inglés no sabe nadie, al menos en el tiempo que llevamos aquí sólo un 20% de la gente con la que hemos hablado sabe inglés, pero en general la gente no sabe.

Por cierto que aprovecho para decir que el mito alemán se me está cayendo a velocidad de vértigo. Con esto no quiero generalizar ni que nadie se sienta ofendido, pero la idea que tenemos todos de Alemania no se ajusta al 100% a la realidad. En primer lugar lo de la puntualidad alemana. Lo siento pero hemos quedado con varias personas para visitar pisos de alquiler y en muchos casos han llegado tarde. Y hasta 20 minutos tarde vamos, y ni se han disculpado. Vamos, que ya se que no todo el mundo es así, porsupuestísimo, pero que tampoco pensemos que todo el mundo es de la misma manera. Tampoco respetan las reglas tanto como pensamos, que aquí mucha gente cruza el semáforo cuando está en rojo y ven que no viene nadie. Y además he visto a gente tirar papeles al suelo e incluso por la ventanilla del coche. Que si, que ya se que en España se ven esas cosas pero se suponía que los alemanes no las hacían no? Que el otro día vamos en el coche con la de la empresa de aquí intermediaria y se iba comiendo un melocotón. Y cuando se lo acaba le da a Pablo el hueso y le dice: puedes tirarlo por la ventana? Y pablo indignadísimo le dice: que???? por la ventana del coche? Estás loca? Y dice ella: pues si eso es orgánico... Claro, orgánico, pero si todo el mundo echara lo orgánico por la ventana estarían las calles llenas de cáscaras de plátanos, de pipas, de huesos de melocotón.... vamos yo es que flipo. Y además la crisis llega también aquí, aunque nos intenten vender la moto de que no. Según nuestro profesor las cosas están cambiando mucho. Su mujer, por ejemplo, está desempleada y hay muchos contratos basura. El otro día vi un cartel en una panadería que se buscaba empleado para 4 horas diarias por 400 euros al mes. Y por las calles se ve mucha gente pidiendo e indigentes durmiendo en cualquier parte. Vamos, no es que quiera hablar mal de Alemania ni mucho menos, además llevo aquí sólo dos meses que no es nada. Y a mi me encanta Alemania, es un país precioso, de gente muy amable, me encanta estar aquí. Pero una ve y reflexiona y quería compartirlo, que uno imagina cosas o le venden una imagen y luego ve que no es para tanto.
Eso si, la gente mayor se ve que es de otra época. Por ejemplo nuestro profesor, de algo más de 60 creo yo. El hombre es meticuloso hasta límites insospechados. Ordena una y mil veces sus papeles sobre la mesa y si te da un papel te pide que no lo arrugues ni pintes y que luego lo pongas exactamente en el mismo lugar. Los rotuladores tienen que estar en el lapicero boca abajo, para que la tinta esté siempre a punto. Y que no se te ocurra ponerlo boca arriba que al hombre le da un disgusto... Y siempre que le preguntamos por alguna frase que hemos oído en la calle (yo estas cosas no las pregunto claro, porque yo en la calle no oigo frases sino sonidos inteligibles) dice que eso lo dice la gente joven que no sabe nada, pero que correctamente se dice de esa otra forma porque la palabra tal que viene del latín... bla bla bla bla... vamos que el hombre es de la vieja escuela pero a mi me encanta porque es casi tan maniático como yo, que ya es algo. Y no se queja, porque eso si lo tienen los alemanes, que aunque a los alumnos les suene mil veces el movil en clase el pone mala cara pero jamás dirá que por favor lo silenciemos. Igual que si vas en el coche, nunca nadie te pitará, esperan pacientemente a que te quites, en eso son muyyy educados.

Bueno que me voy por las ramas. El caso es que a Pablo si que se le está dando muy bien el Alemán. Lo han felicitado porque ha avanzado mucho, entiende muchas cosas e intenta decirlo todo. Evidentemente es pronto, tiene poco vocabulario y le falta mucho camino por recorrer, pero creo que va muy bien. El otro día nos dieron un texto con huecos y había que rellenarlos oyendo el texto en un CD. Yo, claro está, no es que no pusiera ni una palabra, es que no era capaz ni de saber por dónde iba el tío leyendo. Pero Pablo puso muchas y algunas de ellas estaban bien. Que aún no es suficiente para aprobar el examen del B2 pero que está bastante bien. Yo con leer muchas cositas ya me conformo de momento. Que no todo el mundo tiene el mismo ritmo y el mío con los idiomas es más lento, así que iré poco a poco.

Luego tenemos los problemas de cualquier inmigrante y es que claro, ven las noticias por la tele, que tu país está hecho una mierda y piensan que vienes aquí desesperado y que aceptarás cualquier cosa. Y que no es que nos quejemos, que venimos con todo buscado y pagado, nos están dando el curso, un piso y Pablo tendrá un contrato que te cagas. Pero a la hora de negociar algunas cosas con la empresa intermediaria entre el hospital y nosotros, vemos que nos tratan como pobrecitos inmigrantes y que aquí tenemos que flipar porque nos dan trabajo. Y verás, que si, que muy bien, pero nosotros intentamos venderle la moto de que aquello no está tan mal (aunque eso es difícil de defender, la verdad) y que no estamos dispuestos a admitir cualquier cosa. En fin, es difícil de explicar porque es un sentimiento, cosas que tu percibes. Pero los 6 médicos con sus familias que estamos aquí dando el curso tenemos la misma sensación. Aunque bien es verdad que también pienso que no es lo mismo ser inmigrante de España que de Rumanía o Bulgaria por poner un ejemplo. Es como que te miran un poco mejor. Ya se que es terrible, pero es la sensación que nos da compartiendo experiencias con el resto de los médicos inmigrantes. Por poneros un ejemplo: el primer día que pablo llegó al hospital se lo enseñaron y le miraban todo el rato y le preguntaban: que? Que te parece? Es magnífico no???? Pero Pablo dice (yo no he estado en el hospital por dentro) que es un hospital como cualquiera de España. Evidentemente hay cosas mejores y otras peores. Por ejemplo, parece que en los quirófanos la tecnología es un flipe. Pero luego en el resto no hay tanta diferencia: en las habitaciones hay hasta 4 camas, no hay cortinitas separando a los enfermos... vamos que no es tan diferente de un hospital español, que tampoco es que vayamos a flipar de la muerte al entrar allí como si viniéramos de Guinea Ecuatorial.
Por cierto que aquí sólo hay hospitales públicos, no los hay privados. Pero en el hospital público hay habitaciones públicas y privadas (individuales para ti solo). Así si contratas un seguro privado irás al mismo hospital y serás atendido por los mismos médicos y con las mismas tecnologías, pero tendrás una habitación para ti solo con todas las comodidades.
Pero repito, todo esto que cuento no se refiere a la generalidad de la población. Mi opinión es que en general es gente muy amable que te intenta ayudar, aunque, como en todas partes, haya de todo. Es que me parece que estoy quedando un poco negativa pero no es así, estamos muy contentos de estar aquí y en general todo está muy bien, solo que cuando uno se pone a hablar de estas cosas parece que todo es malo pero bueno, es que también me gusta compartir esas cosas, no sólo lo bien que me lo paso por ahí los fines de semana.

Que por cierto nos lo pasamos muy bien los fines de semana porque no paramos jejeje. Nos estamos pegando la gran vidorra. Un fin de semana nos fuimos a un pueblo que hay a 15 minutos con un castillo muy bonito: Altena. Eran las fiestas medievales del pueblo y pallá que nos fuimos. La calle que va paralela al río la habían llenado de puestos de artesanía, todo el pueblo iba vestido de la Edad Media y había espectáculos por todas partes. Claro que, como todo aquí, era pagando: para acceder a la calle había que pagar 9 euros por persona. Sólo para acceder a la calle a pasear. Entre que todo es pagando y que aquí te retienen al mes entre el 20 y el 45% entiendo por qué la Merkel tiene tanta pasta jejee. En fin que estuvimos paseando por allí con una pareja de Rumanos muy amable que hemos conocido. Tienen 25 añitos, se acaban de casar hace dos meses y se han venido para acá a que él haga aquí la residencia en el hospital. Nos fuimos juntos y pasamos un buen día aunque de pronto salió diluviando y nos calamos hasta las bragas y nos tuvimos que volver a casa a pesar de haber pagado los 9 euros por persona.
EL PUEBLO CON EL CASTILLO ARRIBA
Pablo Troncoso Web Developer

Nos vamos a bélgica! Visitamos Bruselas y gante



Hola a todos!
Me ha tocado por sorteo ante notario escribir este post (soy Pablo, ese que sale en las fotos con Elena). Pues si, resulta que mi querida esposa dice que estas semanas yo tengo más que contar que ella, porque esta ultima semana la he pasado en el Hospital haciendo la parte “práctica” del curso de idiomas, es decir, ir detrás de unos y otros por los pasillos del hospital sin enterarte de nada. Y es que llevamos sólo 3 semanas de clase de Alemán, y habiendo partido del cero absoluto (si si, el de la escala Kelvin) en Alemán, pues que digo yo que si pretenden que con 3 semanas de clase yo entienda algo es como decirle al cojo del Paraíso (padescanse) que corra los 100 metros lisos contra Usaín Bolt, Ben Johnson y Carl Lewis y pretenda que les gane (que aunque bien pensao, igual a Carl Lewis hasta le ganaba). De todas formas, he de decir que he tenido mucha suerte con los residentes que hay en el servicio de Medicina Interna I, que es en el que me ha tocado. Hay un griego y una griega, un chino nacido en Canadá y un búlgaro. Resultado: hablamos en inglés y no aprendo na de Alemán, jejeje. 

Que no, que sí que hablamos en Alemán, pero de vez en cuando me explican las cosas en inglés, porque si no, lo único que podría decir tras escuchar una gran parrafada en alemán sería: “Ja!”, que es como aquella vez en la que mi hermano Carlos, estando de vacaciones toda la familia en Portugal, le dijo al camarero después de que éste soltara una parrafada enorme en portugués: “Cherto cherto”, jejeje, que grande!! Un beso brother!!
Pues eso, en el hospital me paso el día con uno de los resis para escuchar cómo hablan con los pacientes y así irme acostumbrando a pasar consulta en Alemán, y todos los días a las 12 tenemos reunión con el jefe de servicio para comentar los casos difíciles, y el tío desde el 2º día me pregunta a mi porque quiere que me acostumbre a hablar en Alemán, y yo ni corto ni perezoso le suelto las cuatro cosas que me se y lo dejo impresionao.
A lo que no se si me voy a acostumbrar en la vida es a almorzar a las 12:30, ¿eso que es? ¿Eso es hora de almorzar ni na, home ya? Cualquiera se mete a esas horas entre pecho y espalda un filete empanao con papas fritas, carajo! Y es que lo malo es que acabo a las 4 de la tarde, y entre que llego a casa y no son las 4:30, y tampoco es hora de comer esa, no? Satan! Que mal lo voy a pasar!
Elena mientras pues se queda en casita y se pega unos lotes de estudiar que pa ella se quedan, que cuando llego del trabajo está todavía estudiando desde las 8 de la mañana que empieza la mu burra. Y es que dice que que está en modo “sobreescribir”, es decir, lo que va aprendiendo de Alemán lo va olvidando de Inglés e incluso de Español! Y lo malo es que dice que no sabe donde se le da para quitar ese modo, así que imaginaros a la pobre Elena oyendo cosas como:

Que me querrán decir???
Pablo Troncoso Web Developer