Nuestro libro: Ya sólo nos falta tener un hijo...



Dicen que en esta vida hay que hacer tres cosas: plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro. La primera la hemos cumplido, mi terraza y el riego automático que Pablo ha instalado no sin más de una maldición, dan prueba de ello. De la de tener el hijo, después de haber visto que Ana Rosa Quintana tuvo a los suyos a los 42 años nos hemos relajado, que si las famosas pueden ¿por qué no voy a poder yo?. Y nosotros hacemos cuentas: tenemos 35, por lo que aún tenemos 7 años por delante, si es que finalmente decidimos tenerlos. Así que lo que teníamos más a mano ahora era lo de escribir el libro.

Y como me encontré con que escribiendo post a post había rellenado ya 500 páginas de word, pues hemos decidido que era la hora de cumplir con ese segundo “deber vital”. En principio hemos decidido convertir todo nuestro blog en un libro porque queremos tenerlo para siempre en nuestra estantería. Pero si alguien está interesado en comprarlo puede acceder a él en este link:
Lo hemos llamado 825 días de vuelta al mundo porque 825 son los días que hemos estado en ruta sin contar con los descansos en los que hemos vuelto a España. Con tapa dura cuesta 25 euros.
También lo hemos editado en formato ebook, en pdf, porque muchos lectores nos han dicho que han usado nuestros post como guía de viaje, así que si alguien está interesado puede bajarlo en PDF, por 5 euros, e imprimirlo para llevarlo en sus vacaciones. Esta es la portada:


Pablo Troncoso Web Developer

Alemania 2012: Será posible que otra vez nos vayamos?


Nos vamos otra vez. Pero cómo que os vais? Que si, que nos vamos. Que hace dos meses que volvimos y ya tenemos maletas a medio hacer en la habitación. Y cómo es eso? Pues que nos liamos, que nos quema el culo, que nada mas llegar, y aunque estemos muy agustito, ya estamos dándole vueltas al coco sobre cómo seguir moviéndonos por el mundo. Bueno mira, para ser sincera todo empezó un tiempo antes de volver, cuando aún estábamos en Guinea.

Viendo cómo estaba el tema de la cooperación, que nos largaban a todos de allí pronto y que España está hecha una pena, comenzamos a plantearnos el futuro inmediato. A estas alturas no tenemos mucha pasta ahorrada, así que la opción seguía siendo buscar trabajo fuera, pero dónde? A mi lo que más me apetecía era de cooperante. Pero el tema está muyyy chungo. Han recortado un 70% el presupuesto de cooperación, mucha gente está teniendo que volver y los pocos puestos que quedan se los dan a gente con muuuucha experiencia que ahora se ha quedado en el paro. Mi gozo en un pozo. Pablo prefería la opción Europa, más tranquila después de 3 años dando bandazos por el mundo y que nos permite ahorrar más rápido para volver a marcharnos otra larga temporada de viaje. Por una vez dejé que ganara él, que de vez en cuando hay que darle una de arena. Aunque ciertamente en este momento es lo que más nos conviene para hacer pasta.

Con esta idea en la cabeza pensamos en qué opciones teníamos en Europa, o nos apetecían. Y ahí nos encontramos con el límite del idioma. Necesitábamos un país de habla inglesa u otro en el que te pagaran un curso de idiomas antes de empezar a trabajar. Nos apetecía mucho Holanda pero allí piden holandés y no ofrecen un curso de idioma. Así nuestras posibilidades se reducían a Inglaterra, donde ya contábamos con el inglés y sólo había que registrarse en el colegio de médicos y buscar un trabajo, que no es complicado, y los países Nórdicos o Alemania, donde te pagan el curso de idiomas. Buscamos por internet y encontramos agencias de empleo para médicos que se dedican a buscar trabajo para ellos en estos países. En los países nórdicos en ese momento se encontraban reclutando especialistas, nos dijeron que el proceso para médicos de familia se abriría más tarde, pero que no se sabía cuando. En Alemania contactamos con una agencia que en ese momento buscaban médicos de familia para un hospital y les dijimos que estábamos interesados. Después de un tira y afloja con el tío quedamos en que cuando volviéramos a España nos organizaría un viaje al hospital para hacer una entrevista con el director. Sinceramente el intermediario este nos pareció un ruina. No nos daba ninguna buena impresión, todo nos lo pintaba de color de rosa pero no respondía a preguntas directas, nos daba largas cuando le pedíamos una entrevista por skype... en fin que aceptamos viajar a Alemania porque nos lo pagaban todo y no perdíamos nada, así que una semana después de aterrizar volvimos a coger un vuelo rumbo a Dusseldorf.
Allí nos habían reservado un hotel y a la mañana siguiente este tipo nos recogió y nos llevó al hospital para la entrevista. El hospital es privado, gigante y con muyyyy buena pinta, en un pueblo llamado Lüdenscheid, a una hora de Dusseldorf. El director era un antiguo alto cargo militar que hablaba un inglés regulón, pero que entrevistó a Pablo durante un par de horas en presencia de Claus, el intermediario impresentable, la jefa de Recursos Humanos del hospital, y mi propia persona. El hombre era extremadamente serio y profesional, nos dio muy buena impresión, y dejó claros todos los términos del contrato, además de responder a todas nuestra preguntas. La verdad es que se trata de una oportunidad muy buena que os cuento: en principio, durante los 6 primeros meses, viviríamos en un piso cedido por el hospital para nosotros dos solos, nos darían 800 euros para los gastos de comida de ambos y un curso de alemán para los dos de 8 horas diarias. Un proceso bastante duro creo yo, pero una oportunidad de oro para recibir un curso de idiomas y que encima te paguen. Una vez que Pablo haya aprobado el exámen B2 de alemán (tiene un máximo de 6 meses, pero se lo puede sacar antes si es más rápido) comienza a trabajar en el hospital, nos alquilamos ya un piso propio, y tiene 6 meses de contrato de prueba y luego indefinido con un buen sueldo y 6 semanas de vacaciones al año. Esas son las condiciones del hospital.
Pablo Troncoso Web Developer