Vivir en Bata: Con mas vida social que la Presley



Aquí estamos de vuelta, con el ánimo muy cambiado respecto al último post. Es verdad que la marcha de Mercé nos dejó bastante pochos y que habíamos pasado un par de semanas algo duras, pero lo cierto es que las últimas 3 semanas la cosa se ha animado bastante y que ahora nos volvemos a sentir tranquilos y contentos de estar aquí. Y es que a nosotros la vida social nos encanta, pero claro, la vida social de nuestro rollo. Lo que pasa es que los españoles aquí nos dividimos en dos grupos: los más jóvenes que quieren mucha marcha, salir a bailar y a beber, y los que nos podemos autodenominar puretas, que todos hemos pasado de los 30 y que nos va un plan algo más tranquilo con cenita y charla en alguna terracita al fresquito. Nosotros, claro está, nos encontramos dentro de este segundo grupo, que por desgracia, somos los menos.

La marcha de Mercé mermó el equipo, pero ahora nos hemos encontrado con Andrea, una trabajadora del centro cultural con la que hemos conectado bastante bien por tener las mismas llamémoslas “peculiaridades” que nosotros. Es muy graciosa y nos reímos mucho con ella, que viene siempre con su inseparable “J”, si si, se llama así, como la letra del abecedario, su novio Guineano. 
 
ANDREA Y SU NOVIO “J”
Pablo Troncoso Web Developer

Vivir en Bata: El monstruo de Guinea se llevó a Mercé



Hola a todos. Si, si, lo sé. Hemos estado perdidos de la mano de Dios, pero hijo, es que en este bendito país nadie mueve un dedo por nada. Resulta que hemos estado casi 2 semanas sin internet, y eso aquí se nota y mucho. El problema parece ser la rotura de un cable o algo así. Y cada vez que preguntamos que cuando lo van a arreglar nos dan largas y nos dicen que ya enviarán a alguien. Si hacemos una comparativa entenderéis por qué nos desesperamos tanto:

Pides de comer en un bar en España: Tardan unos 25-30 minutos de media.
Pides de comer en un bar de Guinea: Tardan de 1,5 a 2 horas de media.
Llamas en España porque tienes una avería telefónica: Tardan unos 4-5 días en arreglarlo (si es un problema de cable tardan menos, porque si no, les cae la del pulpo)
Llamas en Guinea para que te arreglen el teléfono y el internet: A ver, hagamos cuentas, si en ponerte de comer tardan de 3 a 4 veces más, eso multiplicado por los 5 días de España en arreglarte el teléfono son… 20 días! Y eso como poco. Pues bueno, Tras 15 días ahora lo que tenemos es: No hay teléfono e internet va y viene en intervalos de 10 minutos sí, 2 horas no. Alguien que entienda de teléfono que me lo explique, como puede ser que no haya línea y sí internet??? NO ZE ZABE!!!
Y claro, como este es un barrio bastante pobre, pues aquí nadie protesta, porque solo nosotros tenemos internet y teléfono, así que a esperar. Que si aquí viviera un ministro o un pez gordo lo habrían arreglado al día siguiente, pero no tenemos esa suerte. Y de verdad os digo que estando aquí, uno necesita “conexión” con el mundo exterior para no caer en la locura. Porque al menos eso nos da tema de conversación (que si Paquirrín se divorcia, que si la Duquesa de Alba se casa, que si Mariano sube los impuestos…), pero sin saber nada de eso de lo único que se puede hablar es del tiempo, y aquí es muy fácil: “Ofú que caló, shiquillo!!” Y se acabó el tema. La parte buena es que gracias a esto estamos leyendo más que nunca. Elena en estos 3 meses y medio se ha leído ya: “Los ojos amarillos de los cocodrilos”, “Si tú me dices ven lo dejo todo, pero dime ven”, “Criadas y señoras”, “Maldito Karma”, “La tristeza del samurái” y “ El jardín Secreto”. Yo, por mi parte, me he leído “Choque de Reyes”, “El temor de un hombre sabio”, “Ginko, la primera doctora” y ahora estoy con “Tormenta de espadas”. Os los recomiendo todos, excepto Ginko, que me resultó de lo más pesado. Así que ya veis, es lo bueno de no tener tele ni internet, jejeje. Bueno y tambien hemos visto pelis, muuuuchas pelis, pelis pencas totales, de las de “la boda de mi novia” y ese tipo que es lo único que nos entra aquí. Y la serie “Cómo conocí a vuestra madre”, que vamos por la temporada 5 y no nos hemos perdido ni un capitulo.
Bueno, en estos días no hemos hecho gran cosa. La verdad es que aquí los días son como “el día de la marmota”, todos los días hacemos lo mismo, porque tampoco hay mucho para hacer. Nos levantamos, nos vamos a currar, desayunamos a eso de las 10, acabamos a las 3, nos vamos a casa a comer, luego una siestecita y luego paseíto por el paseo marítimo hasta las 8:30 o así, si hay suerte y te encuentras a alguien socializas un poco, y luego de vuelta a casa, cena, partidita de cartas (nos estamos viciando con el “continental”), peliculita penca en el ordenata y a sobar. Y así un día tras otro. Y el fin de semana, desayuno, un poco de perreo en el sofá megaincómodo que tenemos, luego un par de horitas a la playa, comer por ahí (hay básicamente 3 sitios donde comer decentemente, el chino, el villa chelotti y el Francés), paseito y a casa (porque meterte en un bareto guineano es toda una hazaña, soportar esa música martilleante en los oídos durante horas mientras intentas oír lo que te dice el que tienes a 30 centímetros de tu oreja, la verdad, no se aguanta mucho tiempo).
Así que esos son nuestros días marmotiles. Menos mal que de vez en cuando nos pegamos una escapada para hacer cosas diferentes. Por ejemplo, estuvimos en casa de Almudena, famosa ya por su aparición en el programa “Españoles por el mundo”, que lleva muchos años aquí en Guinea y tiene una casita preciosa en una zona muy tranquila. Como Mercé y ella tienen un amigo común en Barcelona, nos invitó a tomar una cervecita en su casa. Tiene un niño de 8 y una niña de 10 que son pa comérselos. Además, los dos están en un grupo de baile juvenil del cual son los protagonistas. Un día fuimos a un concierto de una tal “Jordana Mba”, una tipeja de ascendencia Guineana, que vive en Londres y que iba de diva total con su peinado “modenno”, pero que hizo un espectáculo como los de la velá del colegio Cervantes de mi pueblo. Y de telonero llevaba a “Toni Mari”, que tenía labia en el escenario pero con ese nombre está condenado al fracaso. Pues resulta que el grupo de los hijos de Almu la eclipsó totalmente. Y la gente les tiraba billetes, porque aquí es normal que si estás en un espectáculo que te gusta, te subas al escenario y le metas un billete al colega en el bolsillo o donde puedas. Así que a estos niños que tienen todo el arte le llovían los billetes y las monedas, no veáis las caritas de todos recogiendo billetes al final de la actuación, jejeje.
EN EL JARDÍN DE ALMUDENA PASANDO UNA TARDE DE CHARLA
Pablo Troncoso Web Developer