Qué hacer en Montreal


Y como mi Elenita está muy cansada hoy, me toca a mi escribir el post, espero estar a la altura, jejeje. Dejamos la casa de Robert con toda nuestra pena para dirigirnos a la última ciudad que visitaríamos de Canadá: Montreal. Aquí teníamos otro intercambio de casa con Patricia y Mike, un matrimonio en el que él esta jubilado y a ella le queda muy poco, y que esos días se iban a Berlín porque Patricia, que es médico, tenía un congreso de salud pública allí (pero que bien viven los médicos, joé!). Ellos tienen otra casa en el campo a una hora de Montreal, donde cultivan verduras ecológicamente y donde tienen hasta un invernadero con plantas tropicales. El día que llegamos nos habían dejado verduras de su huerta en la casa, tomates, pimientos, calabacines, zanahorias, pepinos... Ummmmm, que gran sorpresa!! El pedazo de salmorejo que nos preparamos con los tomates no se lo salta un galgo!!

El piso era pequeñito, un estudio de unos 30 ó 40 metros cuadrados, pero super cómodo, con la TVE internacional y al ladito al ladito del mismísimo centro de la ciudad, vamos, puerta con puerta con el Ayuntamiento, se puede tener mas suerte??
EL APARTAMENTO VISTO DESDE EL “DORMITORIO”
Pablo Troncoso Web Developer

Qué hacer en Quebec y alrededores, avistamiento de ballenas


 Una vez, hace unos años, recibí un PDF por correo. No estoy segura pero creo que me lo envió la tita Mercedes. Era un PDF de fotografías de la ciudad de Quebec en invierno, con todo nevado, y realmente me pareció un cuento de hadas. En aquel momento pensé: tengo que ir a ese sitio, algún día estaré allí. Y aquí estoy, cumpliendo otro sueño de los muchos que cumplo casi cada día. Vaya suerte la mía. Realmente pensábamos quedarnos en Nueva York 3 meses pero encontramos un intercambio sólo para dos. Así que ese tercer mes buscamos un plan alternativo y decidimos venirnos a Canadá. Desde Boston, donde devolvimos el coche que habíamos alquilado para ir a las cataratas, vinimos en un autobús que tardó 7 horas hasta Montreal y luego 3 horas hasta Quebec. Desde hacía muchos meses teníamos donde alojarnos. No habíamos encontrado un intercambio simultáneo pero una pareja de nuestra edad se ofreció a que estuviéramos en su casa con ellos y que otro año vendrían ellos a Sevilla a quedarse con nosotros.

Nos escribimos muchos correos durante meses y nos hicimos amigos. Pero una semana antes de llegar nos escribieron contándonos un terrible problema de salud y que a ella la tenían que operar de urgencia en esa semana, así que no nos podríamos quedar con ellos. A una semana de llegar a la ciudad había que solucionar el problema porque los alojamientos aquí son carísimos, por lo que había que buscar una alternativa. Escribimos un email contando nuestro problema y lo mandamos a TODAS las casas que hacen intercambios en Quebec, y cuando digo todas no exagero, casi 200. El problema es que con una semana de antelación poca gente puede decidirse a hacer un intercambio de casas así que muchos de ellos nos respondieron diciendo que no estaban disponibles. Pero otros muchos nos escribieron diciéndonos que, aunque no podían intercambiar, tenían habitaciones libres y podríamos alojarnos en su casa. Gente sin habitaciones libres se ofreció a preguntar a sus amigos e incluso una persona se ofreció a dejarnos su coche de forma gratuita durante el tiempo que estuviéramos aquí para que pudiéramos movernos por la ciudad. Estábamos los dos alucinando con los canadienses, ya la primera vez que escribimos hace meses la acogida fue similar, increíble, yo es que alucino con la gente, pura bondad no?. Bueno pues uno de esos que no podían nos dijo que un amigo suyo que vivía justo en el centro, a la entrada de la ciudad amurallada, en una casa de dos plantas, tenía en la planta baja un apartamento completo vacío y que le había preguntado y había dicho que nos lo prestaba sin problemas. Para mi fue una sorpresa, primero que este hombre se tomara la molestia de preguntar a su amigo, y luego que su amigo aceptara sin conocernos de nada. Bueno pues el caso es que después de tantos avatares llegamos a casa de André y Ginette... y alucinamos. Tal y como nos habían dicho la casa estaba en el mejor lugar de la ciudad, lo que para nosotros, que no tenemos coche, era perfecto. Y el matrimonio era súper encantador. Nos enseñaron la casa y nos invitaron a tomar algo en el jardín trasero. Sacaron vino que habían comprado expresamente para nosotros según nos dijeron, salmón ahumado, patés, aceitunas, cebollitas confitadas... muchísima comida con la que nos estaban esperando para recibirnos! Encima de todo!!!! Charlamos mucho rato y nos contaron que él es abogado y que trabaja para el ministro de justicia, además da clases en la universidad y escribe, junto a su esposa, que es profesora de filosofía en un instituto y abogada, libros de texto de filosofía para los colegios. Nos estuvieron hablando sobre política y otras muchas cosas. Al rato llegaron su hijo y la novia, de nuestra edad, ambos trabajando en asuntos de relaciones internacionales, y una alemana de 22 años que acababa de llegar a la ciudad para estudiar en la universidad de Quebec por este curso y había alquilado una habitación en la casa de la novia. Así que los 7 estuvimos más de 4 horas sentados en el patio charlando de todo. Y sin parar de comer, fue una bestialidad. Pero acabamos encantados, una familia muy amable, que nos recibía de esa forma, es que no se puede tener mas suerte!
 
EN EL PATIO CENANDO CON LA FAMILIA
Pablo Troncoso Web Developer

De viaje por Filadelfia, Boston y las cataratas del Niagara


 Estos últimos 15 días han sido muyyy moviditos, nos los hemos pasado de aquí para allá viendo cosas, vamos, que volvemos a ser viajeros. Queríamos conocer varias ciudades de la costa Oeste además de NY y Washington, así que nos buscamos un couchsurfing que nos alojara en su casa por 3 días para ir a ver Filadelfia. Y nuestro anfitrión fue Joshua, un chico encantador que nos cedió un cuarto en su casa. Se pasó los días entre el trabajo en un sindicato y los amigos, así que prácticamente no lo vimos, nos dio la llave y tuvimos la casa para nosotros solitos. Aunque los ratos que coincidimos con el nos contó muchas cosas y fue muy amable. Desde luego es que la gente es increíble, sin conocernos de nada nos recogió en el metro, nos llevó a su casa, nos dio una copia de la llave y nos dio total libertad para usar la cocina y todo. En fin, hay gente buena por todas partes.
CON JOSHUA EN EL SALÓN DE LA CASA
Pablo Troncoso Web Developer