Visitar Machu Pichu y el Valle Sagrado...inolvidable


Aquí estamos de nuevo, con muy pocos adjetivos que sirvan para describir lo que hemos visto estos días. Pero bueno, como siempre, empecemos por el principio.
Desde Cuzco queríamos visitar los restos arqueológicos del Valle Sagrado de camino que íbamos al Machu Picchu. El valle sagrado está en torno a Cuzco, va desde Pisaq hasta Ollantaytambo y lo llamaron el valle Sagrado porque en él se dan las condiciones propicias para que crezca el mejor maíz del mundo, incluso hoy en día crecen plantas de más de 3 metros de alto y granos de una pulgada. Sin duda los dioses bendicieron este valle que de esta forma se ganó el nombre de Valle Sagrado.
EL VALLE SAGRADO VISTO DESDE UN MIRADOR
Pablo Troncoso Web Developer

Cosas que ver en Cuzco y los sitios arqueológicos


Llegamos a Cuzco hace 6 días desde Puno en un autobús maravilloso que tardó 6 horas por 6 €. Uf todo 6 no? 666? el número de la bestia... Pues llegamos a una ciudad tan sorprendente que te deja con la boca abierta nada más que aterrizas en la plaza principal.
LAS BANDERAS DE CUZCO Y PERÚ TE DAN LA BIENVENIDA NADA MAS LLEGAR
Pablo Troncoso Web Developer

Llegar desde Copacabana a Puno por el Lago Titicaca a los James Bond


Los últimos días han sido toda una odisea. Pasamos un par de días más en Copacabana sin poder salir por dos motivos: uno fue una diarrea a lo bestia que nos dio, a mi incluido con fiebre, que nos retuvo en la cama todo el día. El otro fue que las noticias desde Perú no eran esperanzadoras, la huelga continuaba y la frontera seguía cerrada. El motivo de la huelga es que han abierto una mina en esta zona de Perú que va a contaminarlo todo: los ríos, los campos, el lago... la gente de la región está luchando para que se cierre la mina sin concesiones, sólo admiten un sí por respuesta y sólo así levantarán la huelga argumentando que eso sería el final de la vida de la región que vive de la agricultura, la ganadería, los ríos... y del turismo ya que si el lago y todo está contaminado no irán los turistas.

Qué les dejaremos a nuestros hijos? Repiten... y yo me sorprendo de ver un pueblo tan luchador.
Al tercer día los barcos decidieron organizarse para llevar a través del lago a los turistas hasta tierra peruana, el primer pueblo pasado la frontera, y allí tomar un bus hasta Puno. Aquella mañana fuimos al puerto y salieron 3 barcos llenos de guiris. Nosotros no pudimos montarnos porque como habíamos estado malos no habíamos ido a la frontera para sellar nuestro pasaporte de salida de Bolivia. Los barcos se fueron y ya sin esperanza pensamos ir a sellarlos por si al día siguiente podíamos salir de allí. Así que hicimos la maleta, cogimos un taxi que nos llevó hasta la frontera, nos sellaron el pasaporte de salida sin mirar ni que estaba caducado, con lo preocupados que estábamos nosotros porque la visa llevaba 3 días cumplida, y nos volvimos a Copacabana. Fuimos al puerto por si había alguna oportunidad de salir ese mismo día, preguntamos a un hombre del puerto que nos dice que a las 11 llevara a la gente en su barco hasta Juli en Perú y allí nos esperara un bus que nos lleve hasta Puno, nuestro siguiente destino. Le decimos que si, que nos vamos con el y a las 12 salimos en un barco con 20 pasajeros entre peruanos y bolivianos y solo los dos guiris.
EN EL BARCO MUY FELICES, PREPARANDO NUESTROS BOCATAS DE PATÉ SIN SABER LO QUE NOS ESPERABA...
Pablo Troncoso Web Developer

Visitar Rurrenabaque, la selva boliviana, y Copacabana en el Lago Titicaca


Vaya días más increíbles que hemos pasado. En la Paz cogimos un avión hasta Rurrenabaque. El avión era un avión de hélices de las Fuerzas Armadas. En él, congeladitos de frío, íbamos un par de australianos de los de libro, 50 israelitas y nosotros dos. Uf madre mía, eso nos dio mal rollo, probablemente Rurre estaría lleno de israelitas armando jaleo.
 
EL AVION DE LAS FUERZAS ARMADAS
Después de 50 minutos de vuelo aterrizamos en otro mundo, bajarnos del avión fue maravilloso! Después de tantos meses de frío y montañas llegamos al calor húmedo tropical, las palmeras, todo verde, tierra roja, olor a tierra y vegetación mojada y mujeres en pantalón muy corto y chanclas. Uf vaya subidón que nos dio a los dos! Un microbús de la compañía nos dejó en el centro, bueno el centro partiendo de que Rurre son dos calles, y nos alojamos en un hotel llamado Pahuichi, donde una habitación bastante cómoda con baño, sin internet y sin desayuno, costaba 10 € (100 Bobs). Había otros a 8 euros pero esos suelen estar hasta arriba de israelitas así que pensamos que en este, por ser un poco más caro no habría ninguno... craso error, pronto descubriríamos que no era así porque aquella noche no nos dejaron dormir los 8 israelitas que se instalaron en las habitaciones de la planta de arriba, dando portazos y con la música a máximo volumen hasta las tantas. Menos mal que los tapones hacen milagros...
LA HABITACION DEL HOTEL PAHUICHI
Rurre es un pueblo con mucho encanto, con calles asfaltadas y otras de tierra, rodeada de pura vegetación y a la orilla de un río de esos que van llenitos de agua, con mucha fuerza y marrón. En la otra orilla se ven algunas casas, pero hacia arriba y hacia abajo lo que se ve es puro verde. Y hay animales, gallinas, perros... por todas partes. Hay varios restaurantes para turistas, con su carta en israelita y en español, y comedores para locales. Los taxis son motos que te llevan a cualquier parte, claro que aquí cualquier parte no puede ser muy lejos.
UNA CALLE DE RURRENABAQUE
LA IGLESIA EN LA PLAZA PRINCIPAL
Pablo Troncoso Web Developer

Visitar Cochabamba y la Paz


Tras nuestros relajados días en Potosí y Sucre, tocaba moverse. El siguiente destino era Cochabamba, una ciudad a medio camino entre Sucre y La Paz. No teníamos muchas expectativas con esa ciudad, ya que no es muy turística para nosotros los “guiris”, pero no había otra para llegar a la capital. El problema era el transporte: o hacíamos mogollón de horas en bus nocturno (y estos no son como los de Argentina, os lo aseguro) o cogíamos un avión. La decisión no fue fácil, porque la diferencia de precios era considerable... Bueno, considerable para los precios de aquí. El planteamiento fue el siguiente: Si el bus tarda 11 horas, es por la noche, por carreteras de montaña sin asfaltar, el asiento casi ni se reclina, al día siguiente vamos a estar hechos polvo... El precio eran unos 70-80 bolivianos (7-8€). Por otra parte, el avión tardaba muy muy poco, salia a las 11 de la mañana, con lo que no teníamos ni que levantarnos muy temprano, y el precio era 28€.

Resolución del conflicto: “Elena, yo por 20€ no me pego la paliza de toda la noche sin dormir y el riesgo de las carreteras de montaña sin asfaltar por la noche... NOS VAMOS EN AVIÓN!”
Y así fue, nos compramos los billetes con BOA (que no es una bicha, sino Boliviana de Aviación), y el día del vuelo estábamos en el aeropuerto con nuestra WIFI gratis mientras esperábamos que anunciaran la salida. El vuelo fue el más corto que hemos hecho jamás: duró 20 minutos!! Pero 20 minutos literal, de puerta a puerta como quien dice. Pero incluso así, a los azafatos les dio tiempo de repartir un snack y de recoger la basura, jejeje. La verdad es que quedamos muy contentos con la compañía y, sobre todo, con la diferencia entre 11 horas y los 20 minutos que tardamos en llegar a Cochabamba.
ANTES DE MONTARNOS EN EL AVIÓN DE BOA
VISTAS DEL ALTIPLANO BOLIVIANO DESDE EL AVIÓN
Pablo Troncoso Web Developer

Cosas que ver en Potosí y Sucre



Desde Tupiza vinimos en un autobús conducido por Chip y Chop, lo digo porque el conductor y su ayudante parecían dos ardillas con uno de los mofletes completamente lleno de hojas de coca. Escupe un poquito hijo, que te va a reventar la cara si sigues metiendo hojas ahí... Después de 8 horas por caminos de tierra para recorrer unos 300 km llegamos a Potosí en un autobús de miedo. Entrar en la ciudad fue un poco chocante, porque los barrios de las afueras tienen una estructura caótica y están formados por casas de una planta de ladrillo sin enfoscar, con la imagen que eso da, y muy pero que muy sucio. Era viernes santo y las afueras estaban llenas de miles, y no exagero, miles de niños volando cometas. Resultaba muy bonito ver todas las cometas flotando en el cielo. El autobús nos dejó en la nueva estación de autobuses conocida como el Ovni.

Nos fuimos para el centro en un taxi (50 céntimos por persona) y yo esperé en la plaza mientras que Pablo buscaba un hostel donde afincarnos por unos días. Llegar al centro fue maravilloso después del duro día de autobús y de la primera impresión de la ciudad. Potosí es, sencillamente, maravillosa, llena de historia, de arquitectura colonial... ambos tuvimos un flechazo inmediato. Nos alojamos en el Hostel Compañía de Jesús, por 10 euros la noche una habitación doble con baño y desayuno pero sin wifi. El hostel no estaba mal, nada del otro mundo pero correcto y limpio.
LA HABITACIÓN DEL HOSTEL
Potosí... qué se puede contar de Potosí. Esta ciudad se fundó en la falda del Cerro Rico, un cerro en que el en 1542 se encontró plata, esa plata que llenaría las arcas españolas durante toda la época de la colonia. Según Eduardo Galeano en su libro “Las venas abiertas de América Latina”, que me estoy leyendo, con toda la plata que se envió a España desde Potosí se podría haber construido un puente que uniera los dos continentes. También se dice que un año por el Corpus se adoquinó la calle principal con adoquines de plata. Hay muchas leyendas que reflejan la riqueza del cerro y la cantidad de plata que cruzó el océano rumbo a España. De ahí la frase de “vale un potosí”. Esta frase se usa más en potosí que en España, siempre que dan un reconocimiento a alguien le entregan una placa con esta frase.

Pablo Troncoso Web Developer