Christchurch y alquilar una autocaravana para recorrer la isla sur de Nueva Zelanda



Ya estamos en la carretera, en ruta, recorriendo kilómetros. Llegamos a Christchurch, la ciudad más grande de la isla sur de NZ, bastante tarde. Llevábamos el hotel contratado por internet para ir directamente allí cuando llegara el avión a las 12 de la noche. El Hotel So, está justo en el centro, junto a la catedral, es muy moderno, casi galáctico, y cuesta 47 € la noche, que para ser ésta ciudad no es caro. Las habitaciones son muy pequeñitas pero tienen absolutamente de todo, con un baño de diseño todo de cristales y una pantalla plana donde puedes poner para que esté permanentemente una chimenea, una catarata o el mar, con su sonido y todo. Y puedes poner las luces del color que quieras (en función de tu estado de ánimo, dicen en el folleto del hotel) y hay luces que se regulan en color e intensidad hasta debajo de la cama.


Pues ahí pasamos las dos primeras noches antes de coger nuestra caravana.
LA HABITACION DEL HOTEL SO
La ciudad de Christchurch nos pareció muy bonita, a pesar de que la gente dice que no merece mucho la pena. Combina casas muy antiguas con otras modernas y edificios de estilo inglés que parece que estás en Oxford. Y es todo muy tranquilo, de casas bajas, poco tráfico, nada de contaminación, y un jardín botánico inmenso y maravilloso para pasear. Ese primer día lo pasamos con Álvaro y Miguel, una pareja de Barcelona que están dando la vuelta al mundo y que ya habían acabado su recorrido por NZ, coincidimos en la ciudad ese único día y lo pasamos muy bien juntos. Es una pena que no hayamos coincidido más porque estamos seguros de que lo habríamos pasado bien. Charlamos durante horas sobre lo divino y lo humano y terminamos el día con una partida de Brandi Dog, no podía ser de otra manera. Que tengo que decir que nos apostamos media hora de esclavitud y perdimos Álvaro y yo, menos mal que Pablo aún no se la ha cobrado jeje, que con la excusa de los puntos en la espalda le pongo carita de pena y se apiada de mi.
CON MIGUEL Y ALVARO TOMANDO UN CAFÉ
EN UNA DE LAS CALLES DEL CENTRO DE CHRISTCHURCH
LA CATEDRAL
EL JARDIN BOTÁNICO
JUGANDO AL BRANDI DOG
Y a la mañana siguiente, a las 9 de la mañana, vinieron a recogernos al hotel los de Jucy, la empresa con la que habíamos alquilado la caravana. Nos llevaron a la central de Jucy donde teníamos que arreglar todos los papeles y recoger nuestra casita rodante. Estábamos los dos nerviosos y deseando que nos la dieran para comenzar la ruta. Después de mucho papeleo y decidir que cogíamos un seguro a todo riesgo por lo que pudiera pasar, por fin nos hicieron la entrega. La caravana está genial, es grande, no agobia y tiene de todo lo que podríamos necesitar: una cama de 2 metros por 1,40, nevera, fregadero, 2 fuegos, microondas, muchos sitios para guardar cosas, dvd, lector de CD, toallero eléctrico y todos los utensilios de cocina. Además cabe de pié hasta Pablo y se abre por el lado y por detrás. Tardamos una media hora en ubicarlo todo: las maletas, la ropa, el neceser, las mochilas... pero lo dejamos todo ordenadito y cómodamente a la mano para no tener que desmontarlo todo cada vez que necesitáramos algo. Y una vez con todo ordenado: Bye Bye!!!
Nuestra única experiencia con caravana se reduce, para mi, a un mes con mis padres recorriendo Italia cuando tenía 11 años y para Pablo a 0 experiencias, así que puede decirse que tenemos una o ninguna experiencia con caravanas. A esto hay que sumarle que se conduce por la izquierda, por lo que aún estábamos más nerviosos. Y aunque Pablo ya había conducido por la izquierda en varios países, no le faltó el primer día su error de meterse en contramano, poner los limpias en vez del intermitente o intentar meter las marchas en un coche automático. Nada grave, pero lo suficiente para que nos riamos de vez en cuando. La hemos bautizado “Bicho” en honor al bicho vietnamita de mi espalda, que se quedó con las ganas de venir a Nueva Zelanda.
NUESTRA CARAVANA
La primera parada la hicimos en el supermercado para abastecernos de víveres para subsistir los primeros días. Con lo que me gusta a mi un supermercado me volví loca. La sección de la fruta era inmensa, la fruta es un poco cara pero de buena calidad. Compramos filetes, ensalada, panes, leche... de todo. Hasta Nesquick, que me dio tremenda alegría verlo en la estantería.
Y con la caravana llena hasta las trancas nos fuimos hacia el Sur, buscando los lagos Tekapo y Pukaki y el Monte Cook. La verdad es que por los caminos se ven más caravanas que coches, claro que tampoco se ven muchas, es que este país está vacío prácticamente, y eso que es temporada alta. Como casi todos los turistas recorren el país en caravana está muy preparado. Continuamente encuentras sitios para parar donde hay mesas, baños y lugares donde tirar las aguas sucias de fregar y rellenar el agua del depósito. Y todo muy limpio y bien organizado. Así es fácil, cuando te entra hambre, parar en cualquiera de éstos sitios a pegarte un homenaje con unas vistas fantásticas.
Tras varias horas conduciendo y 250 kilómetros llegamos a los lagos. El Lago Tekapo (tremendo el nombrecito) es el primero que uno se encuentra y es de una belleza increíble. Aquí, la mayoría de los lagos son de un azul turquesa precioso debido a que los glaciares crearon una harina de roca que crea este efecto maravilloso que refleja los rayos de sol provocando un color alucinante. Cuando llegamos al lago nos quedamos los dos con la boca abierta sin poder creerlo, un lago de un color que sólo habíamos visto en el Caribe y rodeado de vegetación y montañas, era un sueño. Allí nos quedamos mucho rato sólo mirándolo y escuchando el sonido del agua dando en las piedras de la orilla. Y como además éste país vuelvo a decir que está vacío, pues estábamos los dos solos.
A NUESTRA LLEGADA AL LAGO TEKAPO
EN EL LAGO
UNA IGLESIA MUY BONITA QUE ESTABA EN LA ORILLA CON UNAS VISTAS ALUCINANTES. HABÍA UNA PAREJA DE NOVIOS HACIÉNDOSE FOTOS ALLÍ LOS DOS VESTIDITOS DE BLANCO
Una vez visto el lago seguimos nuestro camino hacia el siguiente para buscar un sitio por allí donde pasar la noche. Y el Lago Pukaki era igual de bonito que el primero. Pero junto a éste se encuentra el monte Cook, el más alto de Nueva Zelanda, y el glaciar de Tasmania. Por eso las vistas son más bonitas aún, porque tienes de fondo las montañas nevadas. Cuando lo vimos decidimos dormir allí, en algún lugar con vistas a ese maravilloso lago. Vimos un camino de tierra que salía de la carretera y decidimos meternos para investigar y buscar un lugar oculto que no se viera desde ninguna parte. Porque aquí en NZ hay muchos campings y están geniales, pero la gente suele alternar un par de noches durmiendo por libre y una en un camping para ducharte y recargar la batería de la caravana. Está prohibido porque no puedes echar las aguas sucias de la caravana al suelo, pero si tienes la precaución de no tirar nada y guardar el agua sucia hasta que llegues a la siguiente gasolinera no pasa nada porque no contaminas. Y así encontramos el lugar más maravilloso en el que nunca soñamos que podríamos pasar la primera noche, en un bosquecito lleno de conejos con vistas a un lago de los que salen en los almanaques de las abuelas. La suerte es que ahora anochece muy tarde, a las 9,30 aún hay luz, pero una vez que se hizo de noche y la negritud se cernió sobre nosotros pasamos un poco de miedo hasta que nos acostumbramos y caímos rendidos en la cama. Con todas las ventanas rodeándonos se veían millones de estrellas y vimos amanecer en el lago en posición horizontal, algo que nunca podremos olvidar. Hemos grabado un vídeo del lago, no se ve el color del agua tal y como era pero sirve para que os hagáis una idea. VER VIDEO. Y, por supuesto, hicimos miles de fotos:
EL LAGO PUKAKI
APARCAMOS ALLI MISMO, EN LA ORILLA DEL LAGO
LAS VISTAS DESDE LA CARAVANA
LOS DOS SENTADOS, YA PONIÉNDOSE EL SOL, Y RELAJADOS ANTES DE METERNOS EN LA CAMA
PABLITO EN EL LAGO
Cuando se hizo de día preparamos nuestro suculento desayuno, nos sentamos un ratito al solito, hablamos con mi madre que nos llamó al móvil y nos fuimos rumbo al monte Cook, a ver si podíamos acercarnos rodeando el lago.
CON LA CARAVANA EN UNA PARADA EN EL CAMINO RUMBO AL MONTE COOK
En la falda del monte hay un pequeño pueblo y una base desde la que sale la gente que sube la montaña más alta del país. Pero hay rutas de todos los niveles y distancias. Acercarse al monte es impresionante, hay varios glaciares y el contraste del lago con las montañas es muy bonito. Llegamos a la base justo para comer, unos filetes de atún a la plancha con una gran ensalada y un kiwi de postre. Por cierto que los kiwis están muy buenos, pero igual que los que comemos allí, porque aquí también son “zespi”, los mismos que hay en España en las fruterías. Pues después de comer decidimos hacer una ruta de una hora y media, algo muy light pero suficiente para nosotros y para acercarnos un poco a los glaciares.
POR LA CARRETERA ACERCÁNDONOS AL MONTE COOK
EN LA CAMINATA QUE HICIMOS DESDE LA BASE, HABÍA QUE CRUZAR POR UN PUENTE COLGANTE EL RÍO QUE FORMAN LAS AGUAS DEL DESHIELO
PABLO MIRANDO LOS GLACIARES DESDE EL PUNTO MÁS CERCA AL QUE LLEGAMOS
A QUE PAREZCO UNA APARICIÓN AQUÍ? PERO ESTÁ CHULA CON LOS GLACIARES AL FONDO
Y una vez visto lo visto y sabiendo que nosotros no somos de subir muchas cuestas (que no se me olvida a mi lo de subir al pacaya a ver la lava acordándome del guiri que había muerto el día anterior y pensando que yo era la siguiente), decidimos marcharnos hacia Oamaru, una pequeña ciudad de la costa donde nos dijeron que al atardecer, se podía ver a los pingüinos. El paisaje aquí está compuesto por ovejas, lagos, vacas y montañas. Cruzarte con personas es complicado pero ovejas y vacas las ves por todas partes, por miles o por millones, todo está lleno de grandes campos verdes con estos animalejos pastando. Con razón su merecida fama del país con más ovejas por humano del mundo, de verdad que es algo exagerado. Aquí os pongo una foto del paisaje típico de NZ:
OVEJAS Y LAGO
MONTAÑAS Y VACAS
Justo anocheciendo llegamos a Oamaru y nos fuimos del tirón para el Centro de Conservación de los pingüinos. Nuestra sorpresa fue ver que aquello está protegido y bien montado porque cobran 10 euritos por cabeza para ver a los susodichos. El caso es que los guiris que estábamos allí pagamos la citada cantidad y nos llevaron al interior del recinto, andando hasta una zona con una grada de madera donde nos sentaron a todos mirando hacia la playa. Yo alucinaba de verdad, cuando estábamos allí todos sentados la muchacha vigilanta hablaba con alguien por el walkie-talkie y nosotros nos imaginábamos que decía: “Antonio, suelta ya a los pingüinos que ya están aquí todos los guiris que han apoquinado, esperando”, y nos moríamos de la risa porque nos parecía mentira que algo natural pasara allí justo en aquel momento. Pero realmente fue así, increíble de verdad. Primero empezamos a ver a las orcas saltando por el mar, cerca de la costa. No se si habían ido allí para zamparse unos cuantos de pingüinos pero allí estaban, había varias y daban saltos continuamente, era precioso y Pablo se puso como loco de la emoción. Al rato se vio una mancha negra que se acercaba por el mar, dieron el aviso de que los pingüinos azules se acercaban y aparecieron en la orilla. Llegaron más de cien y avanzaban torpemente, cayéndose de boca continuamente. Subieron la pared rocosa de la playa y se fueron metiendo por la vegetación donde tienen sus casas para pasar la noche cuando vuelven de comer pescado en el mar. Fue bonito y duró mucho porque avanzaban muy despacio y se paraban a descansar, además de que unos esperaban a otros y sólo seguían cuando había un grupito ya junto. Así que muy contentos, y antes de que el último acabara de subir, decidimos marcharnos porque hacía un frío tremendo a la orilla del mar a las 10,30 de la noche. Así que nos fuimos para el aparcamiento y nuestra sorpresa fue que habían salido por otras partes de la playa otros muchos y estaban paseando por el aparcamiento y por todo el área de la playa. Entonces si que pudimos acercarnos a ellos libremente todo lo que quisimos e incluso hacerles fotos porque dentro de la reserva estaba prohibido. Sólo que para no asustarlos no usamos el flash y claro, sólo tenemos una foto y de muy mala calidad en el parking.
CARTEL DE CUIDADO CON LOS PINGÜINOS, Y CON RAZÓN PORQUE EFECTIVAMENTE TE LOS ENCUENTRAS EN LA CARRETERA
VARIOS PINGÜINOS LIBREMENTE PASEANDO POR EL PARKING
Encontrar un sitio donde dormir esa noche fue una pesadilla. Era muy tarde, completamente oscuro y pretendíamos buscar un lugar donde pasar la noche por libre. Pero nos liamos a andar por las carreteras y la oscuridad era tal que era imposible ver dónde pararse ni qué había alrededor. Nos pasamos como una hora dando vueltas sin atrevernos a parar en ningún sitio, así que al final decidimos volver a la ciudad y buscar un camping que nos costó 20 € la noche pero que nos proporcionó luz para cargar la caravana, la cámara, el portátil, el móvil... y agua calentita para una ducha.
EL CENTRO DE OAMARU
El siguiente día fue para seguir bajando hacia el sur por la costa, desde Oamaru hasta Dunedin. Es un camino precioso que recorre la orilla con unas vistas espectaculares. Me sorprende mucho el color del mar en esta zona, es el Océano Pacífico y es tan azul como el caribe, te deja embobada mirándolo del color tan precioso que tiene, no se a qué se debe porque en España se ve de tonos verdes y no con un azul tan eléctrico. Y se ve tan bonito, tan inmenso, con esas playas y esos acantilados, es una pasada. En ese tramo hay dos paradas obligatorias: una es en las Moeraki Boulders, que son unas inmensas piedras completamente redondas que hay en la arena de la playa que datan de la era paleolítica. Por suerte llegamos con la marea baja, por lo que pudimos llegar hasta ellas.
YO CON LAS ROCAS REDONDAS
SON TAN REDONDAS Y SUAVES QUE RESULTA D ELO MAS EXTRAÑO VERLAS ALLÍ
La segunda parada obligada es en Shag Point. Es un lugar precioso desde el que se pueden observar pingüinos, focas, leones marinos, aves y hasta ballenas si tienes suerte. Pensábamos que no veríamos nada, pero nos volvimos locos cuando descubrimos que había muchísimas focas y leones marinos, pero muchísimos! El sitio era precioso, parecía el fin del mundo, el mar dando contra las rocas, las algas inmensas, las focas campando a sus anchas, y el mar visto desde lo alto, era increíble. Disfrutamos tanto allí observando a las focas que nos pasamos media mañana mirándolas. Y grabamos un video en el que se ven muy bien aunque no se oye nada porque hacía mucho viento, pero al menos podéis ver cómo era aquello VER VIDEO.
PABLO EN EL MIRADOR DE LAS FOCAS
UNA DE LAS FOCAS AL SOL
Pero esta vez no vimos ni pingüinos ni ballenas, pero nos conformamos con las focas que cuando se pelean son muy divertidas.
Después llegamos a Dunedin, una ciudad grandísima. Y digo grande por su extensión, que no se cuantos habitantes tiene, pero es que como aquí no hay edificios, todo son casas con su jardín, pues las ciudades son a lo grande. Pero las casas son preciosas, cada una de ellas son para mirarlas de cerca. Dimos un paseito por el centro y nos fuimos a buscar donde dormir. Y llegamos a donde pasamos la noche, en la orilla de la playa, en un sitio que encontramos escondido entre los árboles y que no se veía desde la carretera, esperábamos que así fuera porque como viniera un poli por la noche y se asomara por la ventana me iba a dar un susto de la muerte.
LA ESTACIÓN DE TRENES DE DUNEDIN
EL “HOTEL CON VISTAS AL MAR”
Al día siguiente nos paramos a desayunar en un mirador precioso, donde por cierto vinieron a darnos los buenos días un par de ovejas de las miles y miles que hay en el país. Continuando hacia el sur encontramos un lago en el que pudimos lavarnos la cara y los dientes e incluso atrevernos con un bañito, pero que va, estaba demasiado fría pal cuerpo, así que nos tumbamos un ratito al sol a ver si a Pablo se le pone el pecho algo morenito y después, aprovechando los recursos de la zona, nos dimos una ducha, fría, eso sí, pero ducha que nos sentó de muerte, ya que como os hemos dicho ya, no todos los días podemos dormir en un camping con ducha, jeje.
DESAYUNANDO EN EL MIRADOR
INTENTO FRUSTRADO DE BAÑO EN EL LAGO...
...QUE ACABÓ SIENDO SÓLO UNA DUCHA
ELENA TOMANDO EL SOL
Seguimos la ruta por la zona de los Catlins, una parte del país con mucha naturaleza salvaje y una flora que es muy diferente de lo que llevamos visto hasta ahora. Esta parte es la más al sur del país, por lo que en muchos miradores se pueden avistar pingüínos y focas. Siguiendo esta ruta, y tras comer en otro lago, hicimos un par de caminatas (no muy largas, eh, que si no Javi y Sonsoles la próxima vez que viajen con nosotros nos van a querer dar caña, jejeje). Una hasta un lago precioso y otra hasta una cascada muy bonita. En los dos paseos había que caminar por bosques húmedos que parecía que estábamos en la selva tropical, y estábamos pegados a la playa!!
PREPARANDO MACARRONES BOLOGNESA PARA ALMORZAR
EN EL CAMINO HACIA EL LAGO
CASI ME CAIGO!!
¿¿QUE HACE JOHN TRAVOLTA EN ESE ARBOL??
DELANTE DE LA CATARATA
Pero antes de acabar el día todavía nos quedaban varias sorpresas, como la de ver pingüinos de ojos amarillos, que eran mucho más grandes que los que habíamos visto en Oamaru, en una playa que se llama Curio Bay, donde hay unos árboles fosilizados en el lecho marino que se ven con la marea baja, justo cuando llegamos allí. Y tras esto, nos fuimos a Slope point, el sitio de la isla más al sur, donde había unas vistas de miedo y donde pudimos ver desde lo alto de la loma a varias focas nadando a nuestros pies. Y para acabar el día, hemos llegado a Waitapa point, donde de vez en cuando se avistan leones marinos, y adivinad quienes los vieron? Pues sí, tenemos la suerte de que, además de quedarnos aquí a dormir por la cara, hemos visto un pedazo de león marino grandísimo, la pena es que al acercarnos a presentarle nuestros respetos se ha ido corriendo al agua y se ha alejado de nosotros lentamente. Pero bueno, lo importante es que lo hemos visto muy cerquita.
UN PINGÜINO DE OJOS AMARILLOS
PABLO JUNTO AL FOSIL DE UN ARBOL
ELENA Y EN LONTANANZA OTRO PINGÜINO
EN SLOPE POINT MIRANDO EL FIN DEL MUNDO
NUESTRO AMIGO EL LEON MARINO
Como resumen diré que en estos días hemos hecho unos 250 Km al día y gastamos más o menos 25 € de gasolina/día. No se hace muy pesado, vamos parando donde queremos. Pero la gasolina sumada a los 65€ diarios de la caravana y la comida hacen que NZ se vaya a chupar todos nuestros ahorros. Pero sin duda habrá merecido la pena, o al menos eso creemos de momento porque todo lo que vemos nos está encantado y todos los días descubrimos algo nuevo. Os dejamos hasta la siguiente entrega que haremos en otra ciudad con Biblioteca Pública porque todas absolutamente, hasta las de los pueblos más pequeños, tienen wifi gratis para conectar tu portátil. Un besito y hasta la próxima.
Pablo Troncoso Web Developer

10 comentarios:

  1. Por fin la caravana, que bien, tenia muchas ganas de verla.
    Que suerte vivir todo eso, es genial, los paisajes, las cataratas, los desayunos en medio del campo, etc, etc.
    Bueno ya me llegará a mí el momento de disfrutar con vosotros un poquito de ese viaje tan estupendo ¡¡ yuuuujuuuu!!!.
    Os quiero mucho. muuuuuuuuac
    yoli

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  2. Chicos que envidia !! llevo leyendo vuestro blog desde la aventura anterior y estoy disfrutando como una enana,os sigo de cerca,disfrutad y mucha suerte,un saludo.
    Maria

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  3. Hola!
    Menuda chulada de sitios, es todo precioso.Y la caravana está genial, qué buena idea.

    Seguir contándonos cosas, por favorrrrrr!
    Un beso

    Jagoba y Laura.

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  4. Blo esta vez te ha tocado a ti el forrito polar verde no?.
    Todo muy bonito las vistas son preciosas, pero no echais de menos poder charlar con alguien?
    Yo quizas vaya a Paraguay a la boda del primo. que os parece?
    besitos miles.

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  5. Que envidia me dais. Os sigo desde que descubri el blog.
    Buena suerte!!

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  6. Me encanta todo lo que estáis viendo, Nueva Zelanda parece una pasada de momento.

    Blo, ¿quién os hizo la foto del desayuno en el mirador? ¿Una oveja?

    También me ha gustado la vestimenta que has usado en el bosque, porque ibas totalmente camuflado :)

    Besos.

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  7. Hola chicos, estoy enganchadísima a vuestra aventura. Además también soy de Sevilla y me identifico con vuestras expresiones, con las que me parto de la risa. A mi marido y a mi nos encanta viajar aunque aún somos de los d 1 mes, pero todo llegará. Estoy flipada con vuestras fotos, me podeis decir que cámara teneis pq estoy pendiente de cambiarla ya que me voy en Marzo de vacaciones "por fin toca otra vez" y la verdad no acabo de dar con una que me guste. Muchas gracias y un beso muy fuerte a los dos.
    Pasadlo muy bien y contadlo todo, para que disfrutemos los demás también.

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  8. Hola chica anonima de Sevilla, jejeje. En primer lugar gracias por seguirnos, nos encanta transmitir un poquito de lo que vivimos a gente apasionada por el viaje como nosotros. La camara que tenemos es una Panasonic Lumix FZ28. Hace unas fotos fantasticas, tiene un zoom increible, pero tiene una pega: Si quieres revelar las fotos a gran tamanio (p.Ej. 50x40) te salen con algo de ruido si la tienes con una ISO por encima de 300. Para revelar fotos a tamanio normal, es perfecta y no pesa nada!! Bueno, espero haberos ayudado. Un abrazo y ya nos contareis a donde os vais en Marzo.

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  9. Muchas gracias por la info de la cámara Pablo. Ya os contaré que tal, yo estaba mirando la Pan. Lumix DMC-TZ7 con objetivo gran angular LEICA DC VARIO-ELMAR de 25mm y zoom óptico de 12x (25-300mm, que es más reducida de tamaño q la vuestra, y tu elección me ayuda pq estaba dudando entre la panasonic y la canon powershot sx 200 is, así q creo q m decidiré por la Pan. Procuramos viajar con equipaje de cabina aunque esta vez nos vamos 4 días a Hong Kong, luego crucero de 15 días por Japón y Taiwán y llegada a Shanghai donde estaremos solo 2 días pq ya lo conocemos de hace dos años. Por cierto el otro día leyendo parte de vuestra aventura, me encontré con lo de "Villa Satán" de Rep. Dominicana, me parto, eso teneis que contarlo con más detalle.
    Bueno seguiremos hablando.
    Besos de Marita y Dani.

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  10. puff.. estoy enganchadisima a vuestro blog. Me encanta viajar, pero no soy tan valiente como vosotros, me da un poco de miedo el ir por libre. Lo de la caravana me ha encantado. Si alguna vez viajo a Nueva Zelanda, me guiaré por vuestro viaje, asi voy sobre seguro.
    Saludos!!

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